Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Para salvarnos, Dios escogió seguir los caminos usuales de la raza humana, que supone siempre transmitir lo que uno recibe. Por eso en la Biblia toda elección incluye una misión.

Homilía i303004a, predicada en 20111026, con 4 min. y 26 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

El Evangelio de hoy está tomado nuevamente del capítulo 13 de San Lucas, y esta vez Cristo nos muestra la dimensión universal del Reino. Creo que fue uno de los aspectos más controversiales de la enseñanza de Jesús en su tiempo. Evidentemente, la gente que escuchaba a Cristo pertenecía básicamente al pueblo judío y el pueblo judío tenía muy, muy claro un dato feliz: somos elegidos. Qué grande saberse elegido por Dios, qué grande saber que Dios ha posado su mirada sobre un pueblo particular y lo ha llamado. A través de Abraham, de Isaac y de Jacob, Él se construyó, se hizo un pueblo.

Con toda razón ese pueblo se siente bendecido y se alegra de haber sido elegido. Pero, toda elección en la Biblia tiene una misión. El ser elegido no es una medalla o no es un privilegio o una preferencia de Dios. Porque es que fíjate que en el Nuevo Testamento varias veces encontramos esta enseñanza de los apóstoles. Dios no hace distingos entre las personas, Dios no hace acepción de personas. Porque si Dios dijera: Mira, a ti te elijo y todo está bien contigo. A ti no te elijo, y tú pues, húndete y púdrete. ¿Qué clase de justicia podría darse ahí?

Entonces, ¿de qué modo sucede ese misterio maravilloso que llamamos la salvación? Porque si Dios no elige a nadie, si Dios no llama a nadie, o si Dios llama a todos, pues resulta que hay mucha gente que no responde y resulta, sobre todo, que el ser humano para recibir un mensaje en el que pueda creer, tiene que recibirlo a la manera humana. Y entonces, nosotros los humanos necesitamos escuchar, necesitamos recibir el testimonio de otros. Es decir, si nosotros tenemos que recibir el testimonio de otras personas, pues ese otro también tendrá que haberlo recibido de otro, y ese de otro, y así sucesivamente.

Entonces, uno se da cuenta que tiene que haber unos primeros, que son los que reciben como esa claridad, reciben como esa luz, reciben como esa certeza, porque así es como se realiza, de modo humano, la fe. La fe tiene siempre ese componente del compartir, del transmitir, del pasar de uno a otro. Y aquí es donde se ve que sí se necesita la elección porque la otra posibilidad, claro que Dios todo lo puede, pero la otra posibilidad hubiera sido que Dios iluminara las mentes de todos al mismo tiempo, por una especie como de democracia o como una especie de comunismo, todo igual para todos.

Pero es que así no es como obramos los seres humanos, nosotros necesitamos aprender de otros. Así recibimos el lenguaje, así recibimos la conducta, la educación, así recibimos las costumbres, así descubrimos nuestras capacidades. Entonces, la elección es necesaria, pero la elección tiene una misión. Y ese fue el aspecto que, tal vez, se oscureció en muchos de los judíos de aquel tiempo. Y Jesús tiene entonces que decirles: Miren, van a venir muchos más del norte y del sur y del oriente y del occidente van a venir y van a compartir esta alegría del Reino.

Qué importante que nosotros, nosotros los que tenemos fe, nos podamos sentir elegidos de Dios. Pero qué importante que sepamos que ser elegido es recibir también un encargo para entregar y compartir la fe que se nos ha dado.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM