|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Así como no se puede recibir fuego sin calentarse, no puede uno acoger el regalo del amor de Dios sin volverse uno mismo regalo.
Homilía i293003a, predicada en 20131023, con 4 min. y 29 seg. 
Transcripción:
No cabe duda que dos de las palabras más importantes en la Carta a los Romanos son la ley y la gracia. La palabra gracia es especialmente central en el pensamiento y la predicación de San Pablo, alude a un regalo, a un amor inmerecido, es la misma idea que tenemos en la palabra gratuito. No le tienes que buscar más explicación, simplemente es un regalo que ha llegado a tu vida. Y en este caso, Pablo aplica esa palabra para referirse al más grande de los regalos, Papá Dios ha enviado a su Hijo único. Y es Jesucristo mismo el que expresa y el que transmite y el que realiza la obra de la gracia en nosotros.
Un regalo que, sin embargo, viene vivo y esto lo hace distinto a otros regalos. Si alguien me regala una piedra preciosa, por ejemplo, seguramente es de gran valor, pero esa piedra queda en mi poder, en lo que yo quiera hacer con ella, en lo que yo disponga, no es así con la gracia. El teólogo Karl Rahner habla de la gracia como la autocomunicación de Dios, Dios mismo se ha vuelto regalo. Y por supuesto, al darse a nosotros, no deja de ser él. Y nosotros al recibirlo no lo recibimos entonces, como una cosa, como algo que quede en nuestro poder.
El Dios que viene a nuestra vida viene vivo, el Dios que llega a nosotros viene como lo que es, Dios y Señor. Y por eso, recibir el regalo de la gracia no es solamente acoger un bien, sino ser transformado por ese bien que llega vivo a nosotros. Así como el que abre la ventana por la mañana y recibe el regalo de la luz, pero no puede recibirlo sin llenarse de luz, no puede recibir el calor de aquellos rayos de sol sin calentarse. Nosotros no podemos recibir el regalo de Dios, sin ser transformados a semejanza suya. Y por eso, el regalo de la gracia nos vuelve regalos.
Así como la luz nos vuelve luminosos, así como el calor hace que estemos calientes, así también el regalo de Dios nos hace regalos. Y cuando llegamos a ser regalo, entonces no tiene lugar el pecado en nuestra vida. No por el temor a una prohibición externa, como en el caso de la ley, sino como fruto de una transformación interna que es la que hace la gracia en nosotros. Son los grandes misterios que nos revela Pablo, especialmente en este capítulo sexto de la Carta a los Romanos.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|