Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Cada uno debe reconocer que algo necesita cambiar en su vida y a la vez descubrir que Dios ha hecho algo grande y hermoso al entregarnos a su Hijo Jesucristo para nuestra salvación.

Homilía i283009a, predicada en 20251015, con 6 min. y 54 seg.

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Transcripción:

La gran pregunta que se hace Pablo en la Carta a los Romanos es: ¿A quién está sirviendo, cuál es tu Señor? Porque el gran interés de Pablo, no solo en la carta a los Romanos, sino en toda su vida, es que descubramos a Jesucristo como nuestro Salvador, que tú descubras lo que Dios te ha dado en Cristo. Pero Pablo se da cuenta que hay dos situaciones muy distintas. Una es la situación de los paganos y otra es la situación de los judíos.

El tema con los paganos, por ejemplo, lo que era el mundo clásico, el mundo griego, el mundo romano. El problema con los paganos es que el pagano siente que esa fue su vida, es decir, no siente apetito de otra cosa, porque eso es lo que ha conocido, eso es lo que ha vivido siempre, así es la vida y punto. Entonces, lo que hace Pablo, que es lo que comentábamos el día de ayer hablando del capítulo primero, lo que hace Pablo es como despertar un poco a la gente y decirles por qué hay que vivir en depravación, porque hay que vivir en tanta crueldad, porque hay que vivir con el corazón tan duro.

Esa es la propuesta de Pablo, que nosotros descubramos que no hay que vivir así. Esa es la propuesta de él para los paganos. Paganos ¿como quiénes? Ya dije, como los romanos, como los griegos, como los muiscas, como los aztecas, como los cheroquis, como los quimbayas, como los incas, mejor dicho, todos los que no somos parte del pueblo judío. Esa era la propuesta de Pablo para todos esos pueblos, o sea, para la inmensa mayoría de nosotros. Pero, resulta que hay un caso especial, que es el caso de los judíos, porque los judíos eran conscientes de que Dios les había dado la ley, Dios les había dado la alianza.

Dios había hablado con ese pueblo, Dios había elegido a ese pueblo. Y Pablo conocía muy bien esa situación, porque él, precisamente como judío, había tenido la experiencia de sentirse del lado de los buenos, nosotros somos los elegidos, nosotros somos los que sí conocemos a Dios, nosotros somos los que sí sabemos cómo son las cosas. Esa era la manera de pensar de los judíos, eso era lo que ellos pensaban y sentían. Nosotros somos los buenos, los demás están todos corrompidos, están todos degenerados. Fuera de la Alianza, lo único que hay es depravación, idolatría, crueldad, locura. Había una cierta arrogancia, indudablemente, en el pueblo judío.

Entonces, si en el capítulo primero Pablo hablaba mucho de la degeneración y de la depravación de los paganos, podemos decir que en este capítulo segundo, ahora Pablo lo que hace es referirse a los judíos y decir: Bueno, ya les conté por qué ustedes, señores paganos, necesitan salvación. Pues ahora les voy a contar a mis hermanos judíos por qué el judío también necesita salvación. Acuérdate que Pablo está funcionando con la lógica de que solo el que descubra que necesita salvación, solo ese va a encontrar alegría en Cristo, solo ese va a encontrar esperanza en el Evangelio, solo ese va a abrir su corazón.

Y por eso, la Carta a los Romanos en estos dos capítulos, primero y segundo, lo que hace es: Capítulo primero. Óiganme ustedes paganos, dense cuenta que están llevando una vida depravada, triste, oscura, eso no tiene que ser así. Abran su corazón a Jesucristo. Ahora vamos con los judíos, capítulo segundo. Y ustedes, judíos, sí, ustedes tienen una ley maravillosa, ustedes tienen una alianza maravillosa. Pero les voy a hacer una pregunta, ese es el capítulo segundo de la carta a los Romanos. Les voy a hacer una pregunta, capítulo dos.

Ustedes han vivido esa alianza, hemos cumplido esa alianza nosotros los judíos, aquello que nos mandó Dios, que lo amáramos, que lo sirviéramos, que fuéramos fieles a Él y que nos amáramos unos a otros, ¿de verdad lo hemos vivido? Es decir, Pablo está apelando a la conciencia del pueblo judío para decirle: Sí, es verdad que nosotros somos elegidos, claro que somos elegidos. Pero, ¿de verdad hemos vivido eso, lo hemos cumplido? Y por supuesto, la respuesta es no, no lo hemos vivido, no lo hemos vivido.

Sí somos los elegidos, pero no somos los que hemos vivido como elegidos. Nosotros no hemos vivido como elegidos, hemos vivido a veces peor que paganos y, por consiguiente, necesitamos salvación. Esa es la conclusión de estos dos capítulos, hasta aquí vamos con la carta a los Romanos. La conclusión es esa. La conclusión es tanto si eres heredero del mundo pagano como si eres heredero del mundo judío, tú necesitas salvación. Si eres pagano, porque mira cuánta degeneración y cuántas depravaciones hay por todas partes. Si eres judío, ok, de acuerdo. Sí, tienes una ley maravillosa, tienes cosas maravillosas.

Pero has sido fiel, lo has vivido, lo has practicado. Sobre todo, lo que tiene que ver con el amor fiel a Dios y con el amor al prójimo, ¿lo has vivido? ¿Qué es lo que quiere Pablo con esto? Que cada uno de nosotros pueda descubrir: algo tiene que cambiar en mi vida. Que cada uno de nosotros pueda descubrir: Yo no puedo seguir así. Y que cada uno de nosotros pueda descubrir: Dios ha hecho algo grande, Dios ha hecho algo bello conmigo, dándome a su Hijo Jesucristo. Y hacia allá va precisamente la Carta a los Romanos. Y aquí me toca decir, como en las series de televisión, y no te pierdas el próximo capítulo.

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