|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Gracia y pecado son quizás los dos términos más importantes de la Carta a los Romanos. Hay que saber entenderlos.
Homilía i283005a, predicada en 20131016, con 4 min. y 59 seg. 
Transcripción:
Esta semana nuestra Madre, la Iglesia, nos ha propuesto la Carta a los Romanos como camino de alimento, camino de luz para nuestra fe. Y por eso, estamos dedicando algunos minutos a conocer mejor que es todo lo que Dios nos ofrece a través de la palabra de este magnífico apóstol llamado el apóstol de los gentiles, es decir, de los no judíos, apóstol de los paganos. Y quién dice apóstol de los paganos, dice nuestro apóstol, porque la mayor parte de nosotros, estoy seguro, no tenemos en nuestros antecesores una familia judía, nosotros venimos todos prácticamente del paganismo. Esta es la enorme importancia que tiene Pablo.
Y ¿qué tiene Pablo para decir a los paganos? Como en la Carta a los Romanos, él tiene que hacer una especie de síntesis de su teología, de su pensamiento de fe madurado al contacto con el dolor y también con los éxitos pastorales, como esto sucede, como ese es el valor que tiene la Carta a los Romanos, pues podemos aprender un montón, sin duda, de lo que está ahí. Y lo que aprendemos es, sobre todo, que Dios, el Señor, ha hecho una oferta de amor en la persona de Jesucristo. Es un regalo y la palabra regalo tiene una traducción muy precisa en el lenguaje de Pablo, gracia.
Es gracia, por pura gracia, por decisión completamente libre y amorosa de Dios ha llegado Jesucristo a nuestra historia. Este es un dato fundamental que atraviesa toda la Carta a los Romanos. Pero para que entendamos por qué era necesario ese regalo, para que entendamos de qué tamaño es ese regalo y para que entendamos cuál es la esperanza que nos abre ese regalo, es necesario mencionar una realidad profundamente nuestra. Así como Cristo es profundamente de Dios, hay una realidad que es profundamente nuestra y es la realidad que se llama el pecado.
Entonces, la Carta a los Romanos en su estructura más simple, más simple, lo que hace es contarnos que existe una realidad que se llama el pecado, que esa realidad afecta tanto a los judíos como a los no judíos. Es decir, es una realidad que nos abarca a todos. En el lenguaje de Pablo, todos somos solidarios en el pecado, todos estamos abrazados, todos estamos amarrados por esa realidad que se llama el pecado. Y nosotros, que estamos amarrados en esa realidad, hemos sido también abrazados por la realidad del amor divino que se ofrece en la persona de Jesucristo.
De modo que los que hemos sido solidarios en el pecado, en el sentido de esa complicidad, esa red de complicidad que produce el pecado en nuestra vida, nosotros que hemos vivido así, ahora somos llamados en Cristo a participar de una nueva solidaridad en la gracia. Y así como el pecado crea una especie de caricatura de unidad, una caricatura que se manifiesta en el poder con que unos pecados alimentan a otros, así somos llamados a una comunión nueva en Cristo, y esa unión nueva en Cristo es la que Él crea en nosotros a través de su Espíritu.
Esto es algo así como una pequeña síntesis de lo que ofrece San Pablo en este documento único. Hay que leerlo, hay que orarlo, hay que apreciarlo, hay que agradecerlo y hay que vivirlo.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|