|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El amor a la manera de Jesús es un amor que se manifiesta tanto en la ternura que consuela como en la dureza como corrige: en ambos casos es misericordia del Señor.
Homilía i213005a, predicada en 20230830, con 5 min. y 51 seg. 
Transcripción:
Durante el tiempo litúrgico llamado ordinario, que es el tiempo en que nos encontramos, la Iglesia, en su sabiduría litúrgica, nos ofrece los Evangelios durante los días de entre semana, a menos que se esté celebrando una memoria, por ejemplo, de un santo, como sucedió ayer, que estábamos recordando el martirio de San Juan Bautista. A menos que se trate de una celebración así, las lecturas de los Evangelios llevan una secuencia. ¿Cómo funciona esto? Lo hemos comentado otras veces, recordemos lo brevemente.
Entre semana, durante el tiempo litúrgico ordinario se empieza por leer el Evangelio según San Marcos, no se lee todo, pero sí bastante. En concreto, la Pasión no se lee porque la Pasión está reservada para los días de Semana Santa, tanto de Marcos como de Mateo como de Lucas. Después, cuando ya se ha terminado esa lectura casi continua de Marcos, se pasa a Mateo, empezando por el capítulo quinto, el de las bienaventuranzas, y se va avanzando, avanzando hasta llegar prácticamente a la Pasión.
La lectura del Evangelio de hoy, por ejemplo, está tomada del capítulo número 23 de San Mateo. Mateo tiene 28 capítulos, hay que descontar lo propio de la Pasión y la noticia de la Resurrección, quiere decir que vamos llegando al final de nuestra lectura casi continua de San Mateo. Y, por último, en esta última sección del año litúrgico, pues entonces se entrará a la lectura de textos de San Lucas, procurando en general no repetir, si se va a leer, por ejemplo, a Lucas, no repetir pasajes que están prácticamente idénticos en San Mateo.
Es toda una labor de sabiduría que la Iglesia ha hecho durante siglos y que produce lo que llamamos un leccionario, es decir, el libro de las leccio, de las lecciones, leccio en latín significa una lectura, el libro de las lecturas. Así funciona, esa es la manera como funciona el leccionario. Y en ese avance que llevamos en el Evangelio de Mateo, según lo que estoy contando, en ese avance, pues llegamos a una parte muy significativa, pero también hasta cierto punto muy dolorosa, porque es la parte de las controversias, es la parte del conflicto, el duro conflicto, los enfrentamientos entre nuestro Señor Jesucristo y los escribas y fariseos, es algo bien fuerte, es algo bien duro.
Y esa confrontación pues trae unas denuncias también muy fuertes, porque finalmente estos escribas y fariseos habían sellado, habían blindado sus corazones de un modo impresionante, habían blindado sus corazones para no recibir el mensaje de la Buena Noticia. En el Evangelio de hoy, Cristo, me parece que, llega como a un extremo, diciéndoles así directamente, directamente: Ustedes son unos falsos, son pura apariencia, son hipócritas. Por fuera se ven bien, por dentro están cargados de muerte y podredumbre. Es una medida extrema de Cristo, a eso llega el amor.
Óyeme, lo que estoy diciendo, es un fruto del amor hablar así. A veces pensamos que el amor es solamente mimando, consintiendo, hablando suavecito. Y sí, muchas veces es lo que más necesitamos, palabras de alivio, de consuelo, que nos ayuden en nuestra sanación, que nos rehagan y nos levanten. Pero es que también, a veces, necesitamos un buen par de bofetadas, y ahí está listo Cristo y ahí tiene que estar lista también la Iglesia. Y no esperemos que toda predicación sea mimo y toda predicación sea consentimiento y toda predicación sea: Venga, papito, venga mamita, yo le doy un abrazo y le acaricio la cabeza.
A veces sí, pero a veces es: Venga para acá que le voy a dar su par de bofetadas, y eso hizo Cristo. Y esto lo estoy diciendo para que entendamos que el amor a la manera de Cristo, el amor que nos muestra Cristo, es un amor que se manifiesta tanto en la ternura como en la dureza, y en ambos casos es misericordia del Señor. Como el médico que tiene que abrir una pústula y que salga toda esa materia, que salga toda esa pus, así Cristo a veces tiene que utilizar un lenguaje duro y que se abra la pústula y que salga toda la porquería.
A veces, se necesita eso y entonces, porque se necesita, Cristo lo da, porque se necesita, Cristo lo da. Y lo da porque nos ama, porque quiere lo mejor para nosotros. A Él sea la gloria por los siglos. Amén.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|