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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El proselitismo perverso es el que busca el triunfo de mis ideas, grupo o movimiento; la verdadera misión es ante todo dar testimonio de un Dios que ha llegado hasta el extremo de dar la vida por nosotros.

Homilía i211004a, predicada en 20210823, con 6 min. y 2 seg.

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Transcripción:

Hoy el Evangelio está tomado del capítulo número veintitrés de San Mateo. Contiene una de esas palabras que ha sido verdaderamente polémica en la enseñanza del Papa Francisco. Creo que es una palabra que se puede entender bien, pero que también se puede entender mal. Resulta que varias veces el Papa nos ha dicho que la evangelización o la misión no consisten en hacer proselitismo, y esa palabra yo creo que merece una explicación por entender de la mejor manera posible las palabras del Papa. Porque ya sabemos que muchas veces las palabras se pueden interpretar de varias maneras y yo creo que hay gente que se especializa en tratar de entender las palabras del Papa de la peor forma posible. Porque se sienten lastimados, heridos, decepcionados con el Papa entonces tratan de buscar la peor interpretación. Por ejemplo, hay muchas interpretaciones que van en la línea, como de decir que el Papa no quiere que se haga misión, que el Papa no quiere que se evangelice. Otra frase famosa del Papa es cuando nos habla de una iglesia en salida. Entonces yo he leído gente, incluso sacerdotes, que dicen que el Papa lo que quiere es algo así como desocupar la iglesia, como que no quede nadie. Esa es una manera de interpretar muy malintencionada. Más bien lo que yo creo que tenemos que hacer, no solo con el Papa, sino con toda persona, pero muy especialmente con la gente de nuestra Iglesia católica, es tratar de ver la mejor interpretación. O sea, cuando nos predica un obispo, cuando nos predica el Papa, hay que buscar cuál es la mejor interpretación, que seguramente corresponde más a lo que quería decir esa persona. No queremos decir que ya todos son perfectos y que ya hay que canonizarlo, sino creo que es una exigencia de justicia buscar esa correcta interpretación y es lo que vamos a hacer ahora con este tema del proselitismo.

El evangelio de hoy realmente nos ayuda. Está en el capítulo veintitrés de San Mateo, como dije, y nos dice este texto que Cristo critica a los fariseos y los critica por esto, dice: "Ustedes andan por mar y tierra hasta conseguir un prosélito." Ahí aparece la palabra, conseguir un prosélito. Pero cuando lo consiguen lo vuelven peor que ustedes. Entonces entendamos cuál es la crítica que está haciendo Jesucristo a los fariseos y seguramente entenderemos mejor qué es lo que nos quiere decir nuestro Papa Francisco. A ver, la palabra prosélito en sí mismo, en sí misma no es una palabra ni buena ni mala. Está indicando un seguidor, un seguidor entusiasta de alguna doctrina que puede ser filosófica, puede ser política, puede ser religiosa. Es un seguidor. Pero, ¿Cuál es el problema? Entendamos el problema de los fariseos. Los fariseos tenían una propuesta, un modo de entender el reino de Dios. Para los fariseos, el reino de Dios es algo que va a suceder o ellos pensaban que iba a suceder básicamente por el cumplimiento estricto de la ley de Moisés, como lo hemos explicado muchas veces. Es decir, ellos pensaban que la ley era como una especie de contrato entre Dios y el pueblo. Y lo que ellos pensaban era si todo el pueblo cumple con la ley, entonces Dios también va a cumplir la parte de su contrato y la parte de ese contrato en la ley de Moisés, según ellos entendían, era abundancia, era prosperidad, eso era lo que ellos entendían. Entonces lo que ellos estaban esperando era que llegara a eso, prosperidad, que llegara abundancia.

Bueno, muy bien. ¿Cuál es el problema? El problema empieza en que a ellos les interesaba que su idea, óyeme lo que estoy diciendo, que su idea prosperará. Es decir, ellos estaban buscando gente para su grupo, de manera que su propuesta tuviera cada vez más fuerza. Ellos querían, en el fondo, agrandar su propuesta y, de hecho, por qué no decirlo, agrandar su vanidad y agrandar su ego. Ese es el proselitismo perverso. Ese es el proselitismo, que consiste simplemente en que yo quiero gente para mi grupo, para mi movimiento. Yo quiero gente en el fondo para que estén conmigo y para demostrar que yo estoy en lo correcto y que mis ideas, o que mi estilo, o que mi forma es la mejor. Ese es el proselitismo perverso. Ese es el proselitismo de los fariseos. Y yo creo que ese es el proselitismo del que nos está advirtiendo el Papa Francisco. Cuidado con estar pensando simplemente en gente para nosotros, para agrandar nuestro movimiento, para agrandar nuestra corriente, para sentir que tenemos más razón o que tenemos más fuerza. La verdadera misión no está buscando nada de eso. La verdadera misión es ante todo, testimonio, testimonio de un Dios que ha llegado hasta el extremo de dar la vida por nosotros. Y ese mensaje no es tan popular. Miremos la soledad de Cristo en la cruz para entender que los que están buscando seguidores a toda costa, en realidad están traicionando el Evangelio. Así que el proselitismo perverso es el que busca el triunfo de mis ideas, de mi grupo, de mi movimiento. Y la verdadera misión es la que trae el testimonio de quién es Dios, por supuesto, sin maquillar las cosas. Lo que es bueno es bueno. Lo que es malo es malo. Lo que es verdad es verdad. Lo que es mentira es mentira. Pero, aunque no maquillamos las cosas, nuestro interés está, como bien dijo San Ignacio de Loyola ?AD maiorem dei Gloriam". Lo que buscamos es la mayor gloria de Dios, no nuestra gloria, no el triunfo simplemente de nuestras ideas o de nuestros grupos. Amén.

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