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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Abrir el corazón a Dios para una verdadera conversión, es la primera puerta para darle paso a la luz de Dios en nuestra vida.
Homilía i203004a, predicada en 20150819, con 4 min. y 28 seg. 
Transcripción:
Es apenas natural que en los momentos de dificultad el ser humano busca una salida, es natural. Lo mismo que una persona que se siente encerrada busca una puerta, busca por donde escaparse. Repito, es natural. El punto está en que cuando nosotros buscamos esa salida, probablemente mucho de nuestra vanidad, de nuestra codicia, de nuestro orgullo, está cegando nuestros ojos. Eso lo vemos, por ejemplo, cuando se dan elecciones.
Muchas personas están descontentas con la situación de su ciudad o con la situación del país. Y llega el tiempo de elecciones, supuestamente las elecciones, un ejercicio democrático saludable deberían ser la oportunidad para encontrar soluciones. Pero ¿por qué sucede que una y otra vez hay elecciones y la gente sigue eligiendo a los mismos? Bueno, porque la soberbia, porque la codicia, porque el egoísmo, entran ahí. Por ejemplo, aquellos que tienen esperanza de lograr algo con ese político, así sea un corrupto, dicen: Pues yo le hago campaña a él, pero es pensando en sí mismos, no es pensando en el bien de todos.
Yo creo que ahí se nota bastante bien el problema que estoy queriendo mencionar. Por un lado, queremos la solución, pero por otro lado nosotros mismos bloqueamos la solución, frenamos la solución, la queremos y la frenamos. La queremos porque nos sentimos mal y la frenamos porque entran en juego nuestra soberbia, nuestros resentimientos, nuestra codicia, nuestro egoísmo. Y cuando uno está marcado por estos vicios, entonces lo que iba a hacer, posiblemente una buena solución, finalmente termina en nada.
Algo parecido es lo que ya nos cuenta la Biblia en el capítulo noveno del libro de los Jueces. En momentos de dificultad, el pueblo pretende darse a sí mismo una solución y entonces empiezan a elegir entre ellos. Y básicamente, el mensaje que nos da este texto del libro de los Jueces es que cuando un pueblo metido en pecado pretende buscar cuál es su jefe, cuál es su líder, tristemente no elige lo mejor, porque el corazón de ellos, como puede pasar también con nuestro corazón, está marcado por lo que ya hemos dicho arrogancia, revancha, venganza, codicia, capricho, egoísmo y así no llegará la solución.
Por eso, el primer llamado, la primera, la primera etapa, la primera fase, el primer requisito, como lo quieras llamar, para que llegue realmente una solución, es que el corazón se abra a Dios, porque es esa conversión la que hace que nosotros empecemos a pensar en términos de qué es lo verdadero, que es lo conveniente, que es lo realmente bueno, así no se satisfaga inmediatamente mis intereses, mis conveniencias, para eso se necesita conversión.
Una solución, una puerta que parecía solución, si no hay verdadera conversión, solo será un engaño más y Dios no quiere eso para nosotros. Así que ya sabes, la primera puerta que hay que abrir es la puerta que le da paso a la luz de Dios en nuestra vida.

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