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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Una mala interpretación de la frase de Cristo sobre "no juzgar" ha hecho que olvidemos el sentido de caridad que tiene la corrección fraterna; y es que, ¿cómo podemos corregir si no tenemos claro que hay algo que se está haciendo mal?
Homilía i193006a, predicada en 20210811, con 5 min. y 42 seg. 
Transcripción:
El Evangelio de hoy está tomado del capítulo número 18 de San Mateo y creo que todos lo conocemos como el Evangelio de la corrección fraterna. Este es el texto en el que Cristo nos invita a corregirnos unos a otros: Si tu hermano peca, repréndelo, dice nuestro Señor Jesucristo. Y de aquí debemos tomar varias enseñanzas. La primera y la más importante es que no debemos ser indiferentes frente al pecado de otras personas.
Yo creo que hay mucha gente confundida hoy con el tema ese de no juzgar y hay mucha gente que cree que para no juzgar yo no tengo que meterme en la vida de nadie, ni tengo que opinar de nadie y simplemente que cada uno haga más o menos como le parezca, yo creo que esa es la idea que mucha gente tiene. Y, por consiguiente, según esa idea, pues entonces uno nunca podría corregir a nadie, porque la única manera de corregir a otra persona, la única manera, es darse cuenta de que esa persona ha obrado mal.
Y entonces yo digo una cosa, cuando nos hacen creer que no juzgar implica que yo no me puedo meter en la vida de nadie, entonces ¿para qué dijo Cristo lo que dijo en el evangelio de hoy, para qué dijo Cristo eso, para qué dijo: Si tu hermano peca, repréndelo, para qué dijo Cristo eso?, es la pregunta. Para qué dijo Cristo eso si yo, para poder reprender a mi hermano, tengo que tener claridad de que ha obrado mal. Cristo dice: Si tu hermano peca, eso quiere decir que tú tienes ojos para darte cuenta si yo estoy pecando, así como yo tengo ojos para darme cuenta si tú estás pecando.
Si nosotros no tuviéramos manera de reconocer el pecado en las otras personas, entonces ¿para qué, para qué dijo Cristo lo que aparece en el evangelio de hoy? Entonces, no podemos ser indiferentes al pecado de otras personas. De hecho, hay algo todavía más impresionante, Cristo dice: Si tu hermano peca, repréndelo a solas. Si se corrige, y aquí viene el verbo que más me impacta del pasaje de hoy, si se corrige has salvado a tu hermano, has salvado a tu hermano. Yo hago esta pregunta, salvar, ¿qué es salvar? No es un acto de caridad precisamente, salvar, es un acto máximo de amor.
De hecho, a Cristo lo llamamos el Salvador. Recuerdas esa expresión que se utiliza para resumir quién es Cristo. «Ichthys», que muchas personas pronuncian de modo simplificado «ictus», o sea, el pescado, es una especie de resumen de lo que es Cristo. «Iesous Christos Theou Huios Soter», Soter, quiere decir salvador. Es decir que salvador es título de Cristo, es profesión de fe en Cristo, es resumen de lo que ha hecho Cristo por nosotros. Y qué es lo que dice Cristo: Si tu hermano se corrige, ha salvado a tu hermano. Eso significa que es un acto magnífico de amor corregir a la gente de sus pecados.
Hay que corregirlos de sus pecados, hay que corregir, habrá que corregir con amor, con prudencia, con respeto, todo lo que quieras, pero hay que corregir. Y no corregir, si corregir es un acto de amor, no corregir es un acto de crueldad, no corregir es dejar que la persona se hunda en el pecado creyendo que está obrando bien, eso es no corregir, eso es lo que significa no corregir. La verdad es que hoy muchas personas nos vienen con la historia, esa mala interpretación del no juzgar. Muchas personas vienen con esa frase para referirse a lo que tiene que ver con la vida afectiva y a la vida sexual, ahí es donde lo aplican.
Pero a nadie se le ocurre decir que, si un político está robando el dinero del pueblo. No, ¿quién eres tú para juzgar? No juzgues a ese político. ¿Quién diría eso? Es que es un uso tendencioso, es un uso abusivo y tendencioso el que tenemos hoy en la Iglesia en muchos sectores, porque queremos señalar como áreas de la vida humana en la que aquí si no te puedes meter, si son dineros públicos, si te puedes meter, si es la mafia o el narcotráfico, si te puedes meter, ahí sí, si estás haciéndole daño al medio ambiente, pecado ecológico, ahí si te puedes meter, pero en este otro, ahí si no te puedes meter.
Y ¿por qué, por qué le vas a poner corona a unos pecados, por qué? Es acto de amor corregir con respeto, con caridad, pero hay que corregir. Y no corregir es dejar que la gente se hunda y es una crueldad repugnante de la que nos libre Cristo, a quien es la gloria, de quién es la gloria por los siglos. Amén.

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