Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Jesús quiere que te quedes a vivir en el Evangelio, que encuentres la fascinación de la Buena Noticia y digas ?esta es mi vida, no me voy para otra parte?.

Homilía i173006a, predicada en 20230802, con 7 min. y 19 seg.

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Transcripción:

Hermanos, hace muchos años estuve en un lugar hermosísimo de mi país, Colombia, la Sierra Nevada de Santa Marta se llama. En las estribaciones de la gran Cordillera de los Andes, ya llegando al mar Caribe, se encuentra esta maravilla de la naturaleza, que es una serie de montañas que forman como una gigantesca pirámide y que se levanta desde propiamente el nivel del mar hasta una enorme altura. Bueno, eso en sí mismo es admirable, pero más admirable me pareció en aquella ocasión escuchar una historia que les voy a compartir y que tiene que ver con el Evangelio de hoy.

En ese lugar tan hermoso, en ese lugar, alguien diría paradisíaco, uno se encuentra con algunas mansiones, gente que ha adquirido tierras allá y se han quedado a vivir ahí. Perfectamente comprensible por lo que hemos dicho, que se trata, pues de un lugar muy bello, muy, muy bello. Lo que quiero destacar es la historia de un hombre de nacionalidad alemana. Este hombre, ya adulto, ya con una vida hecha, ya con un patrimonio económico, este hombre vino de visita a Colombia. Bueno, yo ahora mismo no estoy en Colombia, fue de visita a Colombia y fue a conocer la Sierra Nevada de Santa Marta.

Él tenía su vida organizada, establecida en Alemania, conoció la Sierra Nevada de Santa Marta y se enamoró del lugar y se enamoró hasta el punto de decir: Yo ya no quiero volver a mi país. Esto me parece impresionante, pues por supuesto que yo valoro lo que tiene mi país Colombia, pero me impresiona que una persona que ha tenido todo su camino, toda su vida profesional, todo lo ha tenido en Alemania, de repente dice: Yo dejo mi país y quiero pasar los últimos años de mi vida, quiero pasar ese último tiempo en la Sierra Nevada de Santa Marta. Más que decir, quiero pasarlo en Colombia como tal, no es el país lo que le causó esa fascinación, sino ese sitio particular de mi país.

O sea que él dejó todo, él dejó todo y se fue para la Sierra Nevada y se estableció. Y cuando yo pasé por ese sitio, lo cual fue hace muchos años, pues él tenía ahí su casa y él vivía ahí. Una casa amplia, evidentemente le costó un buen capital y él vivía ahí. Es decir que, el encuentro con ese lugar, ese clima, esa flora, esa fauna, esa gente, el encuentro con ese sitio fue algo transformador para él, fue algo que le cambió la vida, vamos a decirlo de esa manera, eso le cambió la vida, hasta el punto de que literalmente él dejó su país y se pasó a vivir a otro país.

Impactante, o sea que hay experiencias que le cambian así la vida a la gente. Recuerdo también el caso, o sea, de esto hay muchas historias, el caso de un amigo mío colombiano que fue a España y le gustó mucho el estilo de vida español y originalmente él iba de visita, hace ya más de 20 años, él iba de visita, Pero dijo: Yo voy a organizar mis cosas, y se quedó a vivir en España. Imagínate que a uno le pasara eso con el Evangelio. Y aquí es donde conectamos con la lectura del pasaje de hoy de San Mateo, capítulo 13. Imagínate que a uno le pasara eso con el Evangelio.

Imagínate que, como aquel alemán que vino a Colombia o como aquel colombiano que se fue a España, tú visitas las tierras del Evangelio, hago aquí como una pequeña metáfora, claro. Tú visitas las tierras del Evangelio y miras cómo se vive en cristiano y miras qué es lo que propone Cristo y miras qué es lo que significa estar con Cristo. Y entonces, tú dices: Caramba, yo dejo todo atrás, yo dejo todo atrás. Eso es lo que cuenta el Evangelio, eso es lo que quiere Cristo de nosotros, que lleguemos a esa fascinación.

Que un día digamos: Mira, lo que antes me hacía tan feliz no se compara con esto que tengo ahora. Las batallas que yo tenía, el esfuerzo que yo tenía en lo que yo estaba haciendo, no merece la pena en comparación con lo que yo tengo ahora. Yo me quedo a vivir al Evangelio. Así como aquel alemán dijo: Yo me quedo a vivir en la Sierra Nevada. El otro dijo: Yo me quedo a vivir en España. Tengo amigos que han dicho lo mismo de Australia y así sucesivamente. Hay gente que llega a un lugar y dice: Es como si yo hubiera nacido aquí, yo soy de este sitio, yo me quedo a vivir aquí.

Pues Cristo quiere que tú te quedes a vivir en el Evangelio, que tú encuentres la fascinación de la Buena Noticia, que tú quedes enamorado de la Palabra de Dios y de la presencia del Señor y de la acción del Espíritu. Y tú digas: Esta es mi vida. No me voy para otra parte, no quiero otra cosa, esta es mi vida. En otra escala, tal vez, eso lo hemos experimentado algunos. Yo tenía mi vida, yo, Nelson Medina tenía mi vida. Y mi vida era la ciencia y mi vida era la física y la matemática, sí tenía un futuro y tenía un camino. Yo he contado mi testimonio muchas veces. Sí, tenía mi vida organizada, mi vida completamente organizada.

Pero ¿sabes qué? La fascinación del Evangelio hizo que en un momento dado yo dijera: No, yo me quedo a vivir, yo me quedo a vivir solo para Cristo. Y es lo que estoy intentando hace muchos años, es en lo que estoy, y soy feliz, muy feliz. Y yo quiero que tú también seas feliz y quiero que tú descubras la alegría del Evangelio y que tú digas yo me voy a quedar a vivir en el Evangelio. Amén.

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