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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La parábola del sembrador es también la historia de los enemigos de la semilla. Los muros de prejuicio, la superficialidad de nuestra espiritualidad y el exceso de ruido son expresión de estos enemigos hoy.
Homilía i163004a, predicada en 20110720, con 33 min. y 2 seg. 
Transcripción:
La evangelización es la historia de una semilla que quiere vencer, la evangelización es la historia de una semilla que tiene muchos enemigos. Esta parábola la conocemos como la parábola del sembrador, pero podríamos llamarla también los enemigos de la semilla, así se vendería mejor. Van a pasar un especial por la televisión. ¿Cómo se llama? Los enemigos de la semilla. Y los enemigos de la semilla, pues son los pájaros, el sol y las zarzas.
Estudiar al enemigo es una de las técnicas fundamentales en toda guerra. Hay un libro famoso que se llama: El Libro de la Guerra. El Libro de la Guerra es un best seller de todos los tiempos, tiene por lo menos 25 siglos y no es más tiempo y se sigue vendiendo, se consigue también gratis en Internet. Una de las técnicas, una de las estrategias básicas en toda guerra es conocer al enemigo, estudiar al enemigo. En los campeonatos de fútbol, el director técnico mira muchas películas, muchas grabaciones de cómo juega el equipo al que él tendrá que enfrentar. Él estudia el juego del enemigo para poder vencer.
La semilla de la evangelización tiene enemigos y los enemigos son los pájaros, el sol caliente y las zarzas. Pero, tal vez, hay otros enemigos que están escondidos. O hagamos tal vez esta pregunta ¿qué es lo que pretenden los enemigos de la semilla? Los enemigos de la semilla atacan o a la semilla o a la raíz de la semilla o a los frutos de la semilla. Ahí queda un poco más claro. A veces los enemigos atacan directamente la semilla. La semilla es la Palabra, como ya sabemos, y el ataque a la Palabra consiste en que tú no oigas la Palabra, tan sencillo como eso, que no llegue a ti.
El ataque a la semilla es mantener la Palabra de Dios lejos de ti, que no la escuches, que tengas una barrera, que tengas un muro de prejuicios, por ejemplo, un muro de prejuicios que hace que la Biblia permanezca como un libro cerrado, un libro de prejuicios que hace que la Iglesia sea una institución ajena para ti. El enemigo intenta crear una muralla de prejuicios para que a ti ni siquiera se te ocurra leer la Biblia, ni siquiera se te ocurra ir a misa, ni siquiera se te ocurra acudir a un grupo de oración, ni siquiera se te ocurra hacer un retiro espiritual. Es una barrera.
Por ejemplo, una persona joven. Aquí tenemos a una joven y aquí hay un jovencito, él mira a ver si es él. Sí, es usted. A los niños, a los jóvenes los enemigos de la semilla intentan producirles esta idea: La religión es aburrida, la religión es imposible, la religión no es divertida. Tú no quieres acaso divertirte un poco, un poquito que te diviertas. Se trata de producir diversión. Las nuevas cadenas para niños y jóvenes son cadenas que vienen marcadas con la palabra diversión. Diversión, en inglés se dice con las letras F U N, fun. Entonces, se supone que todo tiene que ser funny, todo tiene que ser divertido.
Y lo que no es divertido es boring, es aburrido. Uy, es aburrido, la religión es aburrida, los curas son aburridos, el Papa es aburrido, la oración es aburrida. Yo no quiero vivir aburrido, yo quiero vivir divertido, yo quiero vivir como se vive en esos canales maravillosos, como Nickelodeon, como Disney, esos canales donde todo el mundo es siempre bonito, todo el mundo es siempre saludable, todo el mundo se ríe, todo es divertido, todo es chistoso, todo es gracioso. Yo quiero vivir siempre divertido, divertido, más divertido. Diviérteme, alguien que me divierta, por favor. Entonces, niños y jóvenes viven encadenados por la diversión.
Todo tiene que ser divertido, todo tiene que enseñarse de una manera divertida, chistosa, todo tiene que ser gracioso, todo tiene que producir gusto, placer inmediato. Cuando uno está metido en la cárcel de la diversión, oye esa frase, en la cárcel de la diversión. Cuando uno crea que todo tiene que ser divertido, uno jamás conoce a Dios. Entonces resulta que, por ejemplo, a esta querida jovencita el mundo le está enviando ese mensaje: No vuelvas nunca a Yeshua, no vuelvas, no vuelvas. La religión es aburrida, los sacerdotes son aburridos, el Papa es muy aburrido, la Biblia, la Biblia es terriblemente aburrida. En cambio, tú quieres vivir divertida. Tú quieres vivir feliz.
Todo tiene que ser chistoso, gracioso, placentero, agradable, todo, todo tiene que ser así. Por supuesto, la vida no es así, la vida no funciona así. Pero nos venden esa idea, especialmente a los niños y a los jóvenes, todo tiene que ser chistoso, gracioso, divertido. Por consiguiente, se forma un muro y ese muro de prejuicio hace que la palabra no llegue a ti, ¿ves? Por eso, es muy importante que los papás no vayan a caer en la trampa que caen algunos papás y algunos abuelitos y abuelitas de creer que mientras el niño esté mirando en la televisión canales para niños no pasa nada.
Por supuesto que sería peor que estuviera viendo canales para adultos, pero el hecho de que el niño esté mirando canales para niños no quiere decir que todo está en orden, porque los canales para niños también producen su propio, su propio veneno. Y el veneno de los canales para niños es que el mensaje que produce TNT, Nickelodeon, Disney y parecidos es: todo tiene que ser divertido, divertido, divertido, todo tiene que ser agradable, placentero, el juego, el chiste. Todos los chistes son programados. telegrafiados uno ya sabe, con media hora de anticipación que van a hacer un chiste.
Es muy difícil ser papás, muy difícil. La única solución con la televisión es ponerle horarios, es la única solución. Hay que ponerle horario a la televisión y no se fíen ustedes de que, porque mi hijita está mirando un canal para niños, no pasa nada. Por supuesto, eso es menos malo que si viera otros canales, pero eso no significa que los canales para niños no tengan problemas. La única solución con la televisión es ponerlo en un lugar público y ponerle horario a la televisión, no hay otra manera de hacerlo. Entonces, este es solamente un ejemplo de lo que significan las murallas actuales con respecto a la Palabra de Dios.
Hay otra que he contado varias veces. Cuando el Papa Benedicto decretó el año sacerdotal, que fue entre el 2009 y el 2010, salieron a luz todos los escándalos de sacerdotes que había en el mundo, escándalos de 30 años, de 40 años, de 50 años atrás. Parece que los medios de comunicación estaban esperando que se decretara el año sacerdotal para sacar a luz todos los escándalos de sacerdotes. Eso no fue una coincidencia, fue una cosa muy bien planeada. Como también fue muy planeado una cosa horrible que hicieron con el Papa.
Y esa cosa horrible que hicieron es que no importa a donde fuera el Papa Benedicto, no importa donde fuera, la única noticia que salía de su viaje es: Se reunió con las víctimas de la pederastia. El Papa viajó al Polo Norte, en el Polo Norte aquí lo encontramos reunido con los esquimalitos que no fueron víctimas de la pederastia. Lo importante ¿qué era? Lo importante era que siempre que apareciera la palabra Papa o la palabra Benedicto XVI, siempre apareciera cerquita la palabra pederastia, para producir la asociación mental Papa pederasta, pederasta Papa, Papa pederasta, Papa pederasta, hasta tiene como ritmo Papa pederasta, Papa pederasta.
Querían programarnos el cerebro, programación del cerebro, para que nosotros, viendo a uno de los hombres más rectos en su sacerdocio, como ha sido el venerable Benedicto XVI, viendo a ese sacerdote, nosotros tuviéramos aquí una idea, una única idea. Eso ¿qué es? Crear un prejuicio, de manera que nosotros tuviéramos un enorme prejuicio para que jamás escucháramos la palabra del Papa. El gran objetivo de esa campaña contra Benedicto XVI era que nosotros no lo oyéramos, porque quién le va a poner cuidado a un pederasta, quién le va a poner cuidado a un encubridor de pederastas, quién le va a poner cuidado al jefe de una institución que no hace sino corromper niños.
Por Dios Santísimo, está demostrado científicamente que prácticamente cualquier institución humana tiene en su seno personas con ese tipo de depravación. Y está demostrado que la Iglesia Católica es de las que tiene menor porcentaje de esa clase de depravados. Pero la campaña mediática tenía un único propósito, levantar una muralla de prejuicio para que nosotros no escucháramos, no viéramos, no atendiéramos a Benedicto XVI, eso se llama una muralla de prejuicio.
Estos dos ejemplos que he presentado, el ejemplo con los niños: La Biblia es aburrida. En cambio, tú tienes que vivir divertido, todo tiene que ser gracioso, pero cómo no lo pude imaginar, es muy gracioso, todo tiene que ser chistoso, todo tiene que ser gracioso, ¿para qué? Para que el niño sienta: Ay, la religión es aburrida. Y cuando la mamá le dice al niño que ya ha visto 215 horas de canal Disney, la mamá le dice al niño: Bueno, apaga eso que nos vamos para misa. Qué le dice el niño: Ay, mamá, pero es que la misa es aburrida, ¿ve? Ustedes también han visto muchas horas.
La misa es aburrida. ¿De dónde aprende el niño que la misa es aburrida? Porque él lleva demasiadas horas oyendo que todo tiene que ser divertido, divertido, divertido, tiene que ser chistosísimo, es que es muy gracioso. Entonces, esa es una muralla para que uno no oiga la palabra. La historia de los medios de comunicación bombardeándonos día y noche y cualquier cosa que hiciera el Papa, el Papa con las víctimas de la pederastia, el Papa se pronunció sobre la pederastia. El Papa, he aquí el Papa pensando quizás en la pederastia, esos eran los pies de foto de la época.
El Papa Benedicto, en medio de un torbellino de acusaciones, el Papa Benedicto rezando por las víctimas de la pederastia. ¿Qué es eso? Es producir un muro de prejuicio para que la palabra no llegue. ¿Qué tiene que hacer uno para defenderse de esos pájaros que intentan robar la semilla, para que no llegue la Palabra de Dios? Uno tiene que ser resuelto. Yo voy a llegar a la Palabra, yo voy a llegar a la Iglesia, yo voy a llegar al Papá, yo voy a llegar a la voz de mi pastor, yo no me voy a dejar de los prejuicios. Ese es un ejemplo, o mejor, un par de ejemplos.
Los enemigos de la semilla, dijimos que los enemigos de la semilla son los que atacan a la semilla, los que atacan las raíces de la semilla y los que atacan los frutos de la semilla. Ya hemos visto dos ejemplos de ataques a la semilla como tal, esos dos ataques son los del canal ese que es súper simpático y el caso de la campaña contra Benedicto XVI. Entre otras cosas, Benedicto XVI es un tesoro que falta aprender a apreciar. Por favor, los que quieran empezar a querer a Benedicto XVI, léanlo, lean sus catequesis de los miércoles.
Mire, el Papa nos está regalando una serie de catequesis sobre la oración, que es de lo mejor que se ha escrito en las últimas décadas. Es gratis, es gratis, por favor, acérquense a la palabra de un verdadero maestro del Espíritu. No se dejen ganar de las campañas que dicen que es aburrido, que no, que no te interesa. Acércate, haz la prueba, degusta la palabra de un verdadero maestro. Bueno, ya terminamos ese primer capítulo, son tres capítulos. El primer capítulo son los ataques a la semilla. Ahora vamos a la segunda parte, los ataques a la raíz.
¿Cómo se ataca la raíz? Es lo que aparece aquí. Mira, aquí dice: «Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra. Como la tierra no era profunda, brotó enseguida. Pero en cuanto salió el sol, se abrasó». Ese abrazó es con s, o sea, se abrasó no es, si no es abrazarse de las brasas, es quemarse, se quemó, se tostó. Otro poco cayó en terreno pedregoso, brotó enseguida, pero en cuanto salió el sol se tostó, se quemó y por falta de raíz se secó. Es decir, ahí está el ataque a la raíz, el ataque a la raíz.
¿Cómo se nota el ataque a la raíz? De una manera muy sencilla. Se le hace una entrevista a cualquier profesional. Señor profesional, entendemos que usted es técnico en sistemas. Es correcto. ¿Cuántos años le llevó a usted lograr su título? Bueno, propiamente unos tres años. Pero después de eso he hecho varios cursos, he hecho varias especializaciones. Es decir, que usted ¿cuánto tiempo le ha gastado a su profesión? Bueno, yo creo que sumando todos los cursos y los diplomados y todo lo que he hecho para llegar a la posición en la que me encuentro como director del área de sistemas de esta gran empresa, yo creo que son por lo menos seis o siete años.
Muy bien, ahora que nos ha respondido con tanta sinceridad sobre su preparación profesional, quisiera contarnos, señor informático, ¿cuántas horas a la semana usted estudia su fe? Estudio ¿qué?, perdón. Su fe, su fe ¿Usted tiene fe? Bueno, mi abuelita era una mujer muy piadosa. Yo me acuerdo que mi mamá iba siempre a la iglesia de San Antonio. Me acuerdo mucho, tengo esa imagen muy grabada, mi mamá entrando a. No le estoy preguntando ni de su mamá ni de su abuela. Estoy preguntando de usted.
Usted, señor informático. ¿Cuándo fue la última vez que hizo un curso serio, un curso, cuándo fue la última vez que usted hizo un diplomado para conocer su fe, cuándo fue la última vez? No es que uno, pues uno no hace cursos de eso. Eso se supone, en Colombia, se supone. Se supone, cierto. Es una cosa, se supone. Todos somos católicos, se supone que uno es católico, eso sí se supone. Ajá. Conclusión, usted no tiene raíz. Cuando sale el sol, es decir, cuando llega ese momento de dificultad y de exigencia para la fe, ¿qué le pasó a esa pobre semilla? Si se tostó, se tostó la semilla, la semilla se tostó, se tostó. Y eso es lo que le pasa a la gente.
Entonces, la gente no tiene raíz. Mucha gente no tiene raíz porque está haciendo especializaciones sobre especializaciones. Y usted ¿en qué se ha especializado? Yo soy médico y me he especializado en arrugas del cachete derecho. Ah, ya. En este momento soy autoridad mundial en arrugas del cachete derecho, pienso hacer un doctorado en hoyuelos del cachete. Siendo así las cosas, ¿cuánto tiempo al año dedica usted a conocer su fe? No, pues se supone. O sea, se supone que uno, que uno es católico, se supone que todo el mundo somos católicos, sí.
Y usted ¿qué opina del hambre en Somalia? Pues yo opino que Dios no existe. Yo opino que Dios no existe, porque cómo va a existir Dios si deja morir a esos niños de hambre. Y usted ¿qué haría si le detectaron un cáncer en este momento? Yo empezaría a blasfemar como loco, porque cómo va a ser que Dios va a ser tan injusto de mandarme un cáncer. Y usted ¿qué opina de la gente que evangeliza puerta a puerta y proclama el nombre de Jesús y están invitando a la gente a que vuelva con fervor a la Iglesia Católica? Me parece que son unos fanáticos.
Es decir, esa persona está lista para que cuando llegue la dificultad, ¿qué le va a pasar? ¿Su fe se va a qué? Su fe se va a, se va a tostar, se va a tostar. No tiene ninguna raíz, no está muerto, pero solo hace falta que salga un poquito de sol y ya se va a, se va a tostar, se va a tostar. No va a quedar nada de esa fe, no tiene ninguna raíz. Y lo que sucede es que cuando llega la dificultad, cuando llega el problema, es muy tarde para aprender. Si usted va, por ejemplo, a la módica velocidad de 165 kilómetros por hora por una autopista, usted va con un amigo.
Se estrellan, su amigo sale volando por el parabrisas, rebota contra un árbol y cae a una cañada. Y usted en ese momento dice: Oiga, yo debería buscar en el celular algo de primeros auxilios. Aprender primeros auxilios cuando su amigo se está desangrando, es un poco tarde. Aprender la fe cuando a uno le llega la dificultad, cuando uno está aturdido, cuando uno no sabe qué hacer, cuando uno dice: Pero, ¿por qué me gané la rifa? Ese momento ya es muy tarde. Y uno lo que siempre pregunta es ¿por qué a mí, por qué me vino a pasar eso, por qué a mí me tocó ser yo?
Bueno, quizás la pregunta no es esa. Pero, la gente hace otras preguntas. ¿Por qué se enfermó mi hijo? ¿Por qué me pasa esto? ¿Qué tal que uno fuera cruel con una persona de esas? Mi hijo tiene una deficiencia renal severa. ¿Por qué? A ver padre, explíqueme ¿por qué, por qué me pasó esto a mí, por qué le pasó esto a mi hijo, por qué en mi familia, por qué? Cálmese un poco, señora, y le hago otra pregunta. Si le hubiera sucedido eso al hijo del vecino, usted preguntaría igual. ¿O qué, o es que el vecino sí se lo merece y usted no, o es que si le pasa al vecino es normal? Es estadísticamente normal, pero si me pasa a mí, no.
¿Qué estoy tratando de decir con estos ejemplos extremos? Que si tú no estás con una raíz profunda en tu fe antes de que salga el sol que te va a tostar, entonces ¿qué sucede? Te tuesta. Hay que prepararse en la fe antes, antes. Después de que se esté desangrando tu amigo en el accidente de automóvil, abrir el manual de primeros auxilios, haber cómo es que se hace, ya no sirve, ya no trabaja igual, ya no funciona igual. Uno tiene que tener una fe robusta antes de, la semilla tiene que haber echado raíz antes de, antes de.
Por eso el enemigo ataca la raíz. Y la raíz ¿qué es? Que uno nunca tiene tiempo para eso. Hay unos cursitos por ahí, por el barrio ese, no me acuerdo qué cómo es que se llama el barrio este, por ahí por el barrio Calasanz, ahí dan unos cursitos que no sé qué, San Mateo, que San Marcos que no sé qué como fanático me parece a mí eso, eso, tanta religión y eso tienen ahí unos rezos y unos cantos y no sé qué, una cosa, una gente ahí como rara, una gente como rara.
Una gente como rara que está adquiriendo raíz. Una gente como rara que cuando llegue la prueba va a tener raíz. Una gente como rara que cuando llegue el predicador de otra religión va a tener con qué responder. Una gente como rara que cuando tenga una decepción profunda o cuando tenga una mala noticia, va a poder plantar cara con la buena noticia que se llama Jesucristo. Pero ¿cuándo hay que empezar a buscar la raíz? Ya, y esto que decimos de las personas vale de las parejas. Fíjate lo que decíamos en cuanto a la sanación, en nuestra última charla de la tarde. El primer paso en la sanación es haber oído, no empezar a oír, sino haber oído la voz de Jesús.
¿Cuándo hay que empezar a oír la voz de Jesús? Ya, ya, ya, para sanarme de lo que me va a suceder después. Tengo una curiosidad, ¿alguno de los aquí presentes tiene serios planes o de las aquí presentes, tiene serios planes de casarse este año? No les dé pena por favor, no se avergüencen de sus parejas. Por favor, levanten la mano los que tienen planes serios de casarse este año. Mire, sí hay unos brazos levantados. No son muchos los que piensan casarse este año, unos poquitos.
Yo les digo una cosa a los que se van a casar este año, empezando por los que les dio pena levantar la mano. Y yo sé que eso va a ser ocasión de una serie de peleas de ahora en adelante. Usted ¿por qué no levantó la mano? Para los que se van a casar. Mire, ya, caballero, usted que fue un valiente, es un valiente, valiente. Este señor valiente, él necesita tener la voz de Jesús muy profunda en su corazón para cosas que no le han empezado a suceder. Claro, ¿de todas maneras quiere casarse? Se puso pálido, pero dijo: sí ¿Cuándo tiene uno que empezar a prepararse para la vejez? Cuando es joven. O sea que ya algunos les cogió el tarde.
Raíz, raíz, la raíz hay que tomarla desde ya, desde ya. Entonces, los enemigos de la semilla atacan la semilla, atacan la raíz de la semilla. ¿Cuál es el ataque contra la raíz de la semilla? Es, yo vivo ocupado en mis cosas y la religión es para fanáticos. Eso es ataque a la raíz, la manera de superar eso ¿cuál es? Yo tengo que buscar raíz ya, para las cosas que no sé cuándo van a suceder. O es que yo no me voy a morir de nada pues, nada de nada me voy a morir. Yo me voy a morir de algo, quiere decir que este que les está hablando, y yo clamo misericordia mientras digo estas palabras.
Este que les está hablando, un día tendrá que escuchar a un médico que le diga: Señor, lo suyo es cáncer, ¿o es que no me puede dar a mí? Habrá un médico que me tendrá que decir: Señor, lo suyo es Alzheimer y apúntelo, porque de aquí a la casa se le va a olvidar. Tengo, tengo que prepararme desde ya, desde ya. ¿O es que el Alzheimer únicamente le puede dar a otras personas, no me puede dar a mí, el Parkinson no me puede dar a mí, una infección respiratoria no me puede dar a mí?
Yo tengo que pedir en este momento misericordia del Señor por el género de muerte que yo vaya a tener. Yo desde ya tengo que buscar que mi raíz se llame Jesús, que mis cimientos se llame Jesús. ¿O es que eso no me puede pasar, le puede pasar a todo el mundo menos a mí, por qué? El verdadero cristiano fíjate que es una persona que vive, ustedes dirán que es una vida muy trágica. Ustedes, yo creo que van a salir de aquí diciendo ahora quién sabe, ahora quién sabe qué me irá a tocar, pues. No sabemos qué nos depara el futuro y a veces es mejor no saberlo.
Acuérdese lo que le pasó al señor ese, que iba donde una bruja. Y la bruja le dijo: Señor, el próximo año van a colapsar sus empresas, tres de sus grandes empresas van a quebrar. Y el tipo dijo: No, pero ¿cómo va a ser eso? Tranquilo, que usted no lo va a ver porque se va a morir antes. No se sabe, pero es que de veras el cristiano sabe que ser de Cristo es tomar en serio que el Señor de mi existencia es Jesús, en todo, en todo lo que me suceda, en la vida y en la muerte, en la enfermedad y en la vejez. Yo sé que eso suena como matrimonio. Pero, verdad, ser cristiano es eso.
Ser cristiano es estar preparado para un futuro que solo Dios conoce. ¿Cómo va a ser mi vida después de que se muera mi pareja? Eso tiene que preguntárselo todo el que esté casado. ¿Cómo va a ser mi vida? No es que uno se prepare intelectual o mentalmente, no es que uno empiece a hacer cuentas y posibilidades. Bueno, saliendo de mi esposa. No, así no, así no es. No es una preparación de esa clase, es la preparación de decir, en la vida y en la muerte somos del Señor.
Para el género de muerte que yo tenga, para el género de enfermedad que yo tenga, yo no es que sea de hierro, ni que yo sea capaz de enfrentarlo todo, sino que todo lo puedo en aquel que me conforta, es únicamente por eso, es porque mi esperanza está en el Señor, solamente por eso. Hay otros que intentan ahogar el fruto, esta es la tercera parte. Unos atacan la semilla, que eso es lo que le sucede aquí a mi querida amiga. Ahora vamos a hacer más amigos, ¿no? Ella me mira con cara de que ni sé quién es usted. Las murallas de prejuicio, eso es matar la semilla, que la semilla no llegue, que la Palabra no llegue.
Segundo, matar la raíz. No, eso de la religión es para fanáticos, yo mientras tanto no me amargo, yo vivo feliz la vida para que cuando me pase algo malo yo levante los puños al cielo y diga: ¿Por qué, por qué, por qué? La tercera es ahogar el fruto. Ahogar el fruto ¿qué es? Lo que dice Jesús: «Cayó entre zarzas que crecieron y ahogaron la semilla». Ahogaron la semilla, la palabra buena se confunde entre tantos ruidos. La palabra buena, la semilla buena se ahoga entre tantas zarzas. El cristiano tiene que luchar por defender la semilla y por eso, tiene que luchar contra ese ruido, contra esa asfixia, contra esa mordaza, el cristiano tiene que luchar por separar su tiempo para oír a Dios.
El principio de la libertad está en un corazón que se abre a la verdad desde el silencio, la humildad, la gratitud, la oración. Con esta actitud sigamos la celebración de nuestra Eucaristía. No dejemos que el ruido nos consuma, no dejemos que la superficialidad nos trague, no dejemos que los prejuicios nos impidan oír la voz de Dios. Vamos a escuchar a nuestro Señor y Salvador, vamos a recibir su Palabra y su Palabra va a dar fruto en nosotros. En unos 30, en otros 60, en otros el 100 por uno. Amén.

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