Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Negar los milagros es negar el señorío de Dios porque los hechos extraordinarios proclaman que Él está por encima de su creación.

Homilía i153008a, predicada en 20210714, con 6 min. y 2 seg.

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Transcripción:

La primera lectura de hoy está tomada del capítulo tercero del libro del Éxodo. Es el hermosísimo y significativo pasaje del encuentro de Moisés con el Señor, un encuentro que casi podríamos llamar cara a cara y que sucede en la montaña santa, el monte Horeb, que luego será el monte de la Alianza, el monte de los Mandamientos, el monte del gran encuentro de todo Israel con el Señor.

Pero antes de que todo el pueblo se encuentre con Dios, Dios se encuentra con el que va a ser el jefe de todo ese pueblo, es decir, con Moisés. Y el método que escoge Dios para propiciar ese encuentro es a través de una maravilla que resulta inexplicable, atrayente, fascinante a los ojos de Moisés, una zarza que arde y no se consume, es decir, un fuego que no destruye. Muchos autores, padres de la Iglesia, excelentes predicadores, buenos teólogos, han reflexionado sobre lo que puede significar esta zarza que arde sin consumirse. ¿Qué quiere decir este extraño fuego?

Yo quiero compartir aquí dos interpretaciones que me parecen especialmente hermosas sobre este tema de la zarza. En primer lugar, quiero referirme a cómo en esta vida pues todo hay que pagarlo. Si por ejemplo, queremos tener una hoguera, pues entonces hay que poner a arder unos leños, pero al arder esos leños, se pierden los leños para que tengamos la hoguera, hay que pagar algo, hay que pagar los leños para tener la hoguera. Y así sucede en muchas otras cosas, es decir, tenemos que sacrificar, por ejemplo, unas cuantas espigas de trigo, las cuales volveremos pan.

Si nosotros no nos hubiéramos comido esas espigas, entonces hubiéramos podido sembrar más trigo. Pero el hecho es que nos moriríamos de hambre si no consumimos algo del trigo. Dicho sea, entre paréntesis, este es uno de los argumentos para cuestionar aquellas personas que siempre están diciendo, ustedes por qué matan animales para comerlos. Pues es la misma razón por la que matamos el trigo, para comerlo, necesitamos matar para comer, eso no significa que cualquier tipo de muerte animal esté justificada, entendámonos bien.

En todo caso, volviendo a nuestro tema, en esta vida siempre hay que pagar por obtener otra cosa. Y ese tener que dar algo para obtener algo es lo que llamamos la lógica de la transacción, eso entra también en las relaciones humanas, en las relaciones entre seres humanos también nos sucede exactamente lo mismo. Con mucha frecuencia nosotros nos damos cuenta que, solo aquel que es amable obtiene amabilidad, solo aquel que puede prestar favores, luego puede obtener favores. Eso se llama lógica de la transacción.

Pero resulta que la zarza, la zarza es un fuego que no destruye, es decir, claramente da luz, claramente da calor, pero resulta que no se destruye. Es decir, que una interpretación de la zarza ardiendo es que es la primera entrada en la Biblia de lo que nosotros vamos a llamar la lógica de la gratuidad. Este es un fuego que no cobra, este es un fuego que no pide un pago por iluminar o por arder o por calentar, es decir, aquí está el sello, aquí está la firma de Dios, porque solo Dios, solamente Dios puede dar de esa manera, solamente Dios puede entregar de ese modo.

Nosotros, y lo mismo podemos decir del conjunto de la naturaleza visible, nosotros realmente siempre estamos en la lógica de la transacción, tienes que dar algo para obtener alguna otra cosa. Solo Dios inaugura la lógica de la gratuidad y la inaugura con esta zarza que arde y no se consume. La otra interpretación, que me parece muy bella y es muy sencilla, es que nos muestra la soberanía de Dios que está por encima de las leyes de la naturaleza, que está por encima de lo que nosotros consideramos posible.

Yo recuerdo una explicación, una predicación magnífica del Papa Benedicto, una hermosa predicación en la que decía él que negar la posibilidad de los milagros, milagros como los solemos entender, es decir, como algo extraordinario que sucede más allá de las leyes de la naturaleza en el mundo físico. Entender, quiere el Papa Benedicto, quiere que nosotros entendamos que si nosotros negamos la posibilidad de los milagros, en el fondo lo que estamos negando es el señorío de Dios, porque los hechos extraordinarios están proclamando que Dios está por encima de su creación, que el Creador está por encima de su creación, que no está Él sometido a las leyes, sino las leyes sometidas a Él.

Y, por consiguiente, esto es clave para nosotros también saber que nuestros límites no son los límites de Dios. El mismo Moisés le va a decir a Dios: Bueno, pero ¿cómo vamos a vencer al Faraón? El faraón era el hombre más poderoso que Moisés había conocido en su vida entera. Era el resumen, era la condensación, era la cumbre del poder hasta donde llegaban los ojos de Moisés. Y Dios le dice: Vamos a vencer al Faraón. Y Moisés dice: Pero ¿cómo vamos a poder vencerlo?

Dios está por encima, Dios es más, Dios es más grande, Dios es más fuerte, Dios es más poderoso, Dios es más, Dios es más sabio, Dios es más compasivo. Ese es el otro mensaje grande que nos tiene esa hermosa zarza que arde ante los ojos de Moisés y que espero que siga ardiendo frente a los ojos de nuestra mente.

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