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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Hay muchas cosas que te pueden estar decepcionando, no pierdas el tiempo quejándote; la historia no termina con esto que vivimos ahora. La gloria de Dios aparece en el desenlace y muchas veces es inesperado, está más allá de nuestras expectativas y planes.
Homilía i143010a, predicada en 20210707, con 5 min. y 10 seg. 
Transcripción:
La primera lectura de hoy es tomada nuevamente del libro del Génesis. Seguimos recorriendo la historia de nuestros primeros padres en la fe. Hemos pasado por Abraham, por Isaac, por Jacob, y hoy nos encontramos con el desenlace de la historia de José, que era hijo de Jacob, y de sus hermanos. Y lo que encontramos es algo absolutamente sorprendente.
Mientras que estos hermanos de José se habían portado realmente desde la envidia, el resentimiento y la crueldad, el plan de Dios era, a través de esas decisiones sucias y de esas decisiones repugnantes y pecaminosas de los hermanos de José, proteger a José y proteger, de hecho, a la familia del pueblo elegido. Eso es exactamente lo que quisiera que reflexionáramos hoy, cómo los hermanos de José se salieron con la suya, querían deshacerse de José. Es algo envidioso, es algo cruel, es algo injusto. Y lo lograron, lo lograron, se deshicieron de él.
Si uno para la película en ese momento uno dice: Oye, pero, pero ¿dónde está Dios y por qué Dios permite esto? Pero si le vas a poner un título a esta homilía, que el título sea éste: No pares la película, no pares la película. Refiriéndome a que la vida humana es así como una película, no pares la película, no la pares. Si nosotros paramos la película en el momento en el que se llevaron a José para venderlo como esclavo en Egipto decimos: Pero, pero Dios, ¿dónde está? Pero cómo así, pero Dios y Dios por qué hace.
Y bueno, pues por lo menos yo, creo que muchos somos tan pero tan propensos a quejarnos de las cosas y a decir por qué Dios no hace. Y entramos a darle consejos a Dios y entramos a decirle qué es lo que tiene que hacer. Es una gran tentación, es una tentación muy frecuente. Pero yo te digo una cosa, yo te digo una cosa, Dios sabe lo que está haciendo. Simplemente, te pido que no pares la película. Hoy, en casi todos los servicios, supongo que en todos esos servicios de streaming, donde llegan películas a tu computador o a la pantalla del televisor, tú siempre puedes poner pausa.
Lo que yo te estoy pidiendo es que no utilices ese botón cuando se trata de los planes de Dios. No utilices ese botón de pausa, no te sirve, no te ayuda. El botón de pausa no funciona con Dios, porque la gloria de Dios no aparece en el momento en el que nosotros queremos, ni a la manera como nosotros queremos. La gloria de Dios aparece en el desenlace que muchas veces es inesperado, está más allá de nuestras expectativas, está más allá de nuestros planes. Y ¿cuándo uno para la película? Cuando uno se dedica simplemente a quejarse, o cuando uno se limita simplemente a confrontar entre comillas, confrontar, interrogar, cuestionar a Dios.
Te invito a que no hagas eso. Hay muchas cosas que te pueden estar decepcionado de ti mismo, de tu familia, de tu país, del mundo entero, de la Iglesia, del Papa, de tus sacerdotes, de tu párroco. Hay muchas cosas que te pueden estar decepcionando, no pares la película. La historia no termina ni con este Papa, ni con este sacerdote, ni con este problema, ni con esto que estamos viviendo ahora, la historia no termina ahí. Por consiguiente, si nosotros queremos ver la gloria de Dios, solo hay un camino y ese camino es hacia adelante.
Si hay algo grandioso en el caso de José, si tú miras toda la historia de José, por favor léela completa ahí en el libro del Génesis, te darás cuenta de algo sorprendente. En medio de todo lo que le sucedió, que fueron muchas cosas, lo primero grave que le pasó fue que sus hermanos lo vendieron como esclavo, pero después de eso le pasaron otras cosas. Te vas a dar cuenta de algo, José, el hijo de Jacob, no perdió el tiempo quejándose. ¿No te llama la atención eso? No perdió el tiempo quejándose, no sirve, los lamentos y cuestionar a Dios.
Bueno, alguna vez se le puede salir aún una expresión, así como imprudente, pero sabes, es perder el tiempo. José no perdió ese tiempo y José y sus hermanos pudieron ver la gloria de Dios. Así que para resumir y repetir: No pares la película. Dios manifestará su gloria.

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