|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Cristo dirige a sus discípulos de forma procesual desde lo pedagógico, desde su fidelidad y por su presencia plena en la Iglesia puede llegar llegar a todas las naciones.
Homilía i143007a, predicada en 20170712, con 6 min. y 30 seg. 
Transcripción:
El Evangelio del día de hoy está tomado del comienzo del capítulo décimo de San Mateo. Este capítulo décimo de San Mateo suele conocerse como el discurso misionero, porque todo él contiene una serie de recomendaciones, cuando Cristo envía por primera vez a sus discípulos. Por eso, también en el pasaje que hemos escuchado se nos presenta la lista de estos 12 discípulos a los que él dio el nombre de apóstoles.
¿Qué podemos aprender nosotros de estas recomendaciones? Cristo envía a sus discípulos y en primer lugar les dice: «No vayan a tierra de paganos». Esto es tomado de San Mateo, ya dije, capítulo décimo. En el mismo San Mateo, en el capítulo número 28, Cristo da un mandato que es mucho más amplio: «Vayan a todas las naciones». O sea que hay que hacer un contraste entre el pasaje que hemos oído hoy: «No vayan donde los gentiles vayan, solo donde las ovejas descarriadas de Israel». Y el otro mandato, el del final del Evangelio de Mateo: «Vayan a todas las naciones».
¿Qué es lo que ha sucedido entre estos dos mandatos? Por qué primero les envía a una tarea relativamente pequeña, aunque ya es considerable, y luego, en cambio, les encarga algo inmenso, casi inconmensurable. ¿Cómo podemos entender este cambio en la misión de Cristo? Lo podemos entender desde tres ángulos distintos. El primero es el ángulo pedagógico, no estamos listos desde el principio para afrontar todas las tareas que Dios quiere que nosotros realicemos.
Le decía Dios, a Santa Catalina de Siena: Bien sé yo que el alma primero es imperfecta y luego perfecta. Así que Dios tiene una pedagogía y esto significa que las tareas que nos va encomendando, en general, van de lo más sencillo a lo más difícil y de lo más reducido a lo más amplio. Si miramos la historia de las distintas fundaciones de comunidades religiosas o de otras obras en la Iglesia, encontramos a menudo que es así. El fundador de mi comunidad, Santo Domingo de Guzmán, se ejerció durante años en una región relativamente pequeña del sur de Francia.
Esa región llamada Carcasona, incluye ciudades como Tolosa, en donde fue fundada la Orden Dominicana. Pero después de esa experiencia, después de ese espacio reducido, la Orden Dominicana ha asumido retos en muchísimas partes del mundo, de modo que, desde el Extremo Oriente hasta el corazón de África, desde el norte de Europa hasta el sur de América, los dominicos hemos estado presentes. Esto quiere decir que hay un ángulo pedagógico en las palabras de Cristo.
También así sucede cuando se está formando una persona como religioso o como sacerdote. Normalmente a los seminaristas que están empezando, se les encomiendan tareas más sencillas para que vayan adquiriendo confianza en la acción de Dios y también una sana confianza en sí mismos. Luego vendrán dificultades, luego vendrán retos mucho más difíciles. Así que ese es un primer ángulo para comprender esto.
Hay un segundo ángulo que podemos llamar el de la fidelidad. Efectivamente, Dios había prometido a su pueblo una gran cantidad de palabras bellas que habían brotado de la boca de los profetas, y por eso, los primeros que habían de recibir el anuncio del cumplimiento de las promesas eran los israelitas. Efectivamente, ellos son los que van primero, ellos son nuestros hermanos mayores en la fe. Y por eso Dios, que un día había de lanzar la red a todas las naciones, primero le dice, casi en un secreto de amor, primero le habla a su pueblo para decirle: Estoy cumpliéndote la promesa.
De modo que, desde la perspectiva de la fidelidad, el mandato de Cristo es una manera de decir: Aquí está el Señor cumpliendo su promesa. En tercer lugar, observemos que Cristo manda a los apóstoles con esta consigna: «El reino de los cielos está cerca». Quiere decir que en esta primera misión, los apóstoles están cumpliendo una labor que podríamos llamar de precursores. Efectivamente, detrás de ellos llegaría a Cristo a completar la misión, hacerla perfecta.
En cambio, en el capítulo 28, estamos hablando del Cristo ya resucitado. Este Cristo es el que les puede decir: «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo». Esto nos lleva a un tercer ángulo para el pasaje de hoy, lo podemos llamar el ángulo cristológico. Efectivamente, cuando Cristo está plenamente presente, es decir, una vez resucitado y, sobre todo, con la gracia del Espíritu en Pentecostés, entonces la Iglesia tiene la plenitud de la presencia de Cristo. Y por eso, esa Iglesia que contiene de ese modo mística, pero realmente a Cristo puede llegar hasta todas las naciones.
Así que, qué pregunta tan interesante, ¿por qué hay diferencia entre Mateo 10 y Mateo 28? Respuesta, porque desde tres ángulos distintos podemos comprender el proceso con el que Cristo está dirigiendo a sus apóstoles, desde un ángulo pedagógico, desde el ángulo de la fidelidad y desde un ángulo cristológico por la presencia que el mismo Señor tiene en su pueblo.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|