Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Conocer profundamente a Jesús es conocer su misericordia que da sentido a su Encarnación, sufrimientos y sacramentos. En su Sagrado Corazón hallan refugio los extenuados y abandonados, encontrando descanso y propósito.

Homilía i142011a, predicada en 20250708, con 6 min. y 58 seg.

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Transcripción:

La mejor manera de conocer a Cristo es empezar por conocer su misericordia. Y la manera más profunda de conocer a Cristo es conocer su misericordia. Y la manera más sublime de conocer a Cristo es conocer su misericordia. En la misericordia de Cristo está el motivo de la encarnación. En la misericordia de Cristo está la explicación de su esfuerzo, su sudor, su cansancio. En la misericordia de Cristo está la razón de su padecer en la cruz. En la misericordia de Cristo está la explicación última de todos y cada uno de los sacramentos.

Hoy el Evangelio nos presenta de un modo tan bello, tan sencillo, pero tan elocuente la misericordia de Cristo. Nos dice el evangelista: "Al ver a las multitudes se compadecía de ellas porque estaban como ovejas sin pastor, extenuadas y abandonadas." Ovejas sin pastor. Yo quiero tomar esas dos palabras: extenuadas y abandonadas. Y quiero, con la ayuda del Espíritu Santo, descubrir la profundidad que hay en esas palabras que describen muy bien la miseria humana y así nos ayudan a descubrir la misericordia divina.

¿Qué significa estar extenuado? Significa haber gastado todas las fuerzas, todos los recursos, haberlo gastado todo, todo, para obtener nada. Un esfuerzo estéril. Un esfuerzo máximo y, sin embargo, estéril. Eso es lo que significa estar extenuado. Y la pregunta es: ¿Por qué alguien puede llegar a ese extremo? ¿Por qué alguien puede estar así extenuado? Solo conozco dos explicaciones. Hay personas que están extenuadas porque han sido forzadas en un camino que no escogieron pero que no pudieron evitar. Pensemos en el caso de una persona que está padeciendo esclavitud. Como es el caso, dicho sea aquí entre paréntesis, de muchos cristianos en Pakistán y en otros países de mayoría musulmana. En tales países suele verse al cristiano como un ser humano, casi que no es humano y, en cualquier caso, de mucha menor categoría. La persona que está padeciendo esclavitud, la persona que está padeciendo injusticia, la persona que está padeciendo opresión, llega al límite de sus fuerzas, esta extenuado.

Pero hay otro modo de estar extenuado. Es la persona que ha seguido su propio capricho. Es la persona que ha seguido su propio ídolo. Porque un ídolo es lo que nos queda cuando perdemos a Dios. Y ha gastado su fuerza en algo que finalmente no lleva a ninguna parte. Pensemos en la persona que se entrega así totalmente a un vicio. Pensemos en la persona que se entrega a tantas formas que tienen los movimientos y los círculos y los grupos mafiosos, como lo que hay entre los narcotraficantes y en mi país, lo que hay en la mayor parte de las disidencias guerrilleras. Yo me acuerdo de un famoso guerrillero, tristemente famoso, que decía: "Yo no creo que pase de los 40 años". Lo mataron un poco después. Murió en combate un poco después. Es decir, este hombre de alguna manera sabía que su esfuerzo acababa en nada porque lo único que produjo su esfuerzo fueron más secuestros, más abusos, que son tan frecuentes en los grupos al margen de la ley, tanto guerrilleros como paramilitares. Entonces fíjate, fíjate lo que decía este hombre. Él mismo sabía que su camino no iba a ninguna parte. Estaba extenuado.

Pero, así como hay ovejas extenuadas, también hay ovejas abandonadas, que son las personas que buscan un propósito en su vida, las personas que buscan un camino, las personas que en una coyuntura especialmente dolorosa buscan compañía, apoyo, respuestas y no encuentran nada. Y es maravilloso darnos cuenta que esa población de ovejas, ya sean extenuadas o abandonadas, tienen eco, tienen espacio en el bendito corazón de Jesucristo. Hay espacio en el corazón de Jesús para esas personas. Hay espacio, espacio para que nosotros, porque creo que muchos hemos pasado por ahí, los extenuados y los abandonados, tengamos una casa. Hay un salmo que dice: "El Señor da casa a los desvalidos". Son los mismos, extenuados y abandonados, y la casa es el corazón de Jesús. Y en ese corazón se cumple lo que el mismo Cristo dijo: "Vengan a mí los que están cansados y agobiados, yo los aliviaré". ¡Alabado sea Jesucristo! ¡Alabado Su bendito corazón! Amén.

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