Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Ante la acción del demonio somos llamados como Iglesia a ayudar a quienes sufren por su causa, a no tenerle miedo porque él primero le tiene miedo a Jesús y a entender que la victoria definitiva sobre las tinieblas no es definitiva, la lucha sigue.

Homilía i133008a, predicada en 20230705, con 6 min. y 7 seg.

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Transcripción:

Toda la Palabra de Dios ha sido escrita para nuestra instrucción y provecho. Y esto quiere decir que también cuando la Palabra nos habla, por ejemplo, del demonio, lo hace para nuestra instrucción y nuestro provecho. Sabemos que hoy algunas personas, incluso con cierta instrucción religiosa, quiero decir, teólogos, teólogas que pretenden negar la existencia del demonio. Gracias a Dios sobre esta materia, el Papa Francisco nos ha hablado con una claridad tan grande que pienso que no deja dudas a nadie que lo haya escuchado.

¿Qué aprendemos sobre la acción del demonio en estos textos o en este texto de hoy, concretamente, tomado del Evangelio según San Mateo? Recordemos la escena, Cristo llega a una región bastante alejada, a una periferia, la región de Gerasa. Y en esa región de Gerasa, un par de endemoniados que causaban mucho miedo en la región, salen al encuentro de Cristo. Y después le piden a Cristo que si los va a arrojar de esa persona o de esas personas donde ellos estaban, podríamos decir, a gusto, si los vas a sacar de ahí, que los envíe donde unos cerdos.

Bueno, hay varias lecciones que podemos tomar de aquí, yo diría que unas tres o cuatro por lo menos. Lo primero está en ese tema de las periferias, que de nuevo tengo que citar al Papa Francisco, para mí es de los temas más queridos, porque cuando nosotros vemos a Cristo caminando por las periferias, estamos diciendo que Él se acercó a los más débiles, Él se acercó a los menos amados, Él se acercó a los más descuidados. Y esto nos muestra cuál ha de ser la labor de la Iglesia y la labor de la Iglesia es la labor tuya y la tuya la labor mía.

Cada uno de nosotros, según la consigna que nos ha dado el Papa Francisco, está llamado a ir a las periferias, está llamado a salir al encuentro de tantos hermanos que sufren. Por supuesto, cada uno según su propia capacidad, según sus dones y según su crecimiento espiritual. Sería una gravísima imprudencia que cualquiera de nosotros, sin la adecuada preparación y autorización de la Iglesia, se fuera a buscar endemoniados y a ver dónde hago yo aquí mis liberaciones. Y hay gente que lo hace y paga un precio altísimo por esas imprudencias.

Cada uno desde una sabiduría y desde una adecuada dirección de la Iglesia, sin embargo, tiene esa tarea, ese ir a la búsqueda del hermano en las periferias. En segundo lugar, nos damos cuenta que estos endemoniados eran gente que producía terror en la región, Cristo no les tiene miedo. Esto es muy importante tenerlo en cuenta. Es decir, las dos cosas. Primera, que el demonio siempre trata de mostrarse así, súper fuerte y mostrarse como un terror para nosotros y mostrarse potente y que nos va a aplastar.

Sobre esto hay unas lecciones tan bellas que estoy recordando de San Antonio Abad, aquel bendito ermitaño del siglo III que tantas veces tuvo que enfrentarse al demonio y que fue maestro, en esto del demonio fue maestro de muchos otros, incluyendo, por ejemplo, a un San Ignacio de Loyola y a otros. Entonces, San Antonio dice abiertamente que el demonio pretende mostrarse como muy fuerte, como muy potente, como que él domina la escena, pero Cristo no tiene miedo.

Y por eso, una de las características fundamentales de los sacerdotes que han recibido la autorización del obispo para hacer exorcismos, es que estos sacerdotes deben ser gente de cabeza muy bien puesta, humanamente hablando, y de una fe muy robusta, porque mientras ellos permanezcan unidos a Cristo, todos los alaridos y todo el griterío que haga el demonio, realmente no puede hacerles daño. Entonces, yo creo que esta es una lección muy interesante, que el demonio pretenderá con gran aparato y con gran ostentación pretenderá mostrarse poderoso, pero que en realidad le tiene miedo a Cristo.

Y una última lección que quiero destacar aquí es cómo los demonios tratan de retener algo de su poder. Le dicen a Cristo: Mándanos donde esos cerdos, unos cerdos de la misma región. Y yo creo que esto es interesante porque también nos está diciendo que el demonio no se da por vencido fácilmente. De hecho, Cristo nos indica en otro pasaje del Evangelio, que cuando un demonio sale, busca otros 7 demonios peores y tratan de buscar de nuevo hospedaje, tratan de buscar de nuevo cómo vivir allí donde estaban tan a gusto.

Y esto es bueno saberlo, porque esto quiere decir que la victoria definitiva sobre las tinieblas no es únicamente que a mí me hicieron una liberación o que yo vencí a este pecado, o que yo hice una buena confesión. La lucha sigue porque el demonio, como dice la primera carta de Pedro, ronda y seguirá rondando, seguirá buscando a quien devorar. De manera que esta parte es fundamental para nosotros, entender que el demonio siempre estará ahí, tratando de recuperar algo de lo suyo, tratando de conservar algo de lo suyo. Y muy tontos nosotros, si le permitimos que logre esa clase de victoria. Únicamente la victoria, únicamente la gloria para Jesucristo. Amén.

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