Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

No le sigamos el juego al demonio, quien nos quiere llevar hacia el abismo, retrasando la hora de nuestra conversión.

Homilía i133004a, predicada en 20150701, con 4 min. y 33 seg.

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Transcripción:

El Evangelio de hoy está tomado del capítulo octavo de San Mateo. Encontramos un poderoso exorcismo de Cristo. Dos endemoniados de la región de Gerasa entran en diálogo que parece súplica, pero también discusión con Jesucristo. En esta ocasión quiero centrarme en la expresión que los demonios dicen a través de estos dos hombres desventurados. La pregunta que a la vez es súplica y que a la vez es discusión, la pregunta que estos demonios hacen a Cristo es: ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?

Esa pregunta tiene una enseñanza para nosotros. Has venido a atormentarnos antes de tiempo, dicen los demonios, como indicando con esa expresión que todavía no es el tiempo de que ellos se vayan, de que su derrota quede completamente clara. Todavía, según ellos, no ha llegado el tiempo de liberar al ser humano, de romper las cadenas que pretenden retener al ser humano bajo el poder de las tinieblas. Según ellos, todavía no ha llegado ese tiempo. Y esa frase, repito, es la que quiero que miremos con un poco más de atención: Todavía no ha llegado el tiempo.

Para mí esa frase significa que el demonio siempre quiere conquistar un poco de tiempo más, y eso significa retrasar la hora de la conversión, retrasar la hora del arrepentimiento, retrasar la hora de la oración, retrasar la hora de la escucha de la Palabra. Podemos decir que la estrategia del demonio con nosotros es la estrategia del retraso. Todavía, todavía estás muy joven, todavía puedes disfrutar la vida, no te conviertas tan rápido, disfruta de los placeres de este mundo. Todavía no es tiempo, todavía no es hora de que empieces un verdadero camino de oración. Quizás cuando seas anciano, cuando ya no tengas nada más que hacer, entonces te volverás piadoso.

Retrasar la hora de la plegaria, retrasar la hora del arrepentimiento. ¿Para qué te vas a confesar si todavía vas a seguir pecando? Cuando ya llegues a un verdadero acto de repudio del pecado, cuando ya sea en serio, entonces si te confiesas. Todo lo del demonio es eso, siempre retrasar, retrasar un poco más, porque bien conoce el demonio que retrasando un poco más, nos empuja también un poco más al borde del abismo. Y por eso nada, según el demonio, nada debe parecernos demasiado grave para que no nos arrepintamos, nada debe parecernos demasiado amor de Dios, no sea que nuestro corazón se derrita y se vuelva hacia el Salvador.

Retrasar la hora, aplazar el tiempo de la conversión. Y yo pregunto ¿le vamos a hacer el juego al demonio? Vamos a seguir pensando, soy demasiado joven para convertirme, todavía me queda demasiado tiempo, ya después me convertiré, ya después me confesaré, ya después buscaré a Dios. ¿Seguiremos pensando así, después de la claridad que nos ha dado el Evangelio de hoy?

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