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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
En la Iglesia el fin no justifica los medios porque hay peligro de utilizar el pecado como recurso y de utilizar cosas que, aunque no son pecado repercuten negativamente en el cuerpo de Cristo.
Homilía i123008a, predicada en 20230628, con 8 min. y 49 seg. 
Transcripción:
La frase que aparece en el Evangelio de hoy es una de las más conocidas del Evangelio: «Por sus frutos los conoceréis». Y, con la ayuda del Señor, yo quisiera que en esta oportunidad aprendiéramos muy, muy bien la diferencia entre la frase del Evangelio: por sus frutos los conoceréis, y otra frase que no es del Evangelio, sino que ha sido escrita por otros personajes, por ejemplo, Maquiavelo: El fin justifica los medios.
Cuidado con estas dos frases, cuidado porque en algo se parecen, pero son dos cosas diferentes. Por sus frutos los conoceréis. El fin justifica los medios. Vamos a aprender en qué se parecen y en qué se diferencian esas dos frases, porque no debemos confundirlas y algunos están cayendo en esa confusión. A ver, ¿de qué se trata, en qué se parecen estas frases? Cuando yo digo, por sus frutos los conoceréis, estoy remitiendo, estoy postergando la evaluación hacia un futuro.
Observemos, por ejemplo, en el libro de los Hechos de los Apóstoles, cuando empezaron a perseguir a los testigos de Cristo, especialmente a los mismos apóstoles. Un hombre muy sabio llamado Gamaliel dijo: Mire, tengan cuidado. Mi sugerencia es que no se metan con estos hombres, si lo que ellos están haciendo es pura obra de hombres, eso se acabará solo. Pero si es una obra de Dios, ustedes están en riesgo de estar peleando contra Dios.
Al hablar de esa manera, Gamaliel estaba diciendo algo muy parecido a por sus frutos los conoceréis, porque lo que estaba diciendo Gamaliel es: Miren, no se apresuren ahora, más bien esperen a ver qué es lo que va a suceder. Como quien dice qué es lo que sale de aquí, qué es lo que sale de esto. Es una manera muy respetuosa y muy sabia de obrar, y es una manera de postergar el juicio esperando que es lo que va a suceder en un futuro. Algo parecido es lo que aparece, es lo que sale en esa frase de el fin justifica los medios.
Es decir, por ahora parece que estamos obrando mal, pero finalmente la consecuencia, podríamos decir, el fruto es positivo. Si esas dos frases que estamos estudiando se parecen en que ambas remiten hacia un futuro, ambas nos invitan a esperar qué es lo que va a suceder en un futuro. Pero ¿cuál es la gran diferencia? Pues hay dos diferencias principales. La primera, y creo que la más importante, es que el hecho de que el fruto de alguna manera justifica al árbol, no significa que se pueda llegar de cualquier manera a ese fruto.
O dicho de un modo más claro, para el cristiano, cristiano católico por supuesto, porque la fe cristiana solo está en plenitud en la Iglesia Católica, para el cristiano católico es evidente que no cualquier medio es válido, es decir, nosotros sí queremos llegar a unos resultados, nosotros sí queremos llegar a un determinado fin, pero no de cualquier manera, no de cualquier manera. Esa es la diferencia, la diferencia principal es esa, no de cualquier manera, no cualquier medio es válido.
Y en concreto, como le decía, así muy directa y muy abiertamente el Señor Dios a Santa Catalina de Siena, no es válido hacer un pecado para buscar algo supuestamente bueno. No cualquier medio es válido y esto es muy importante tenerlo claro. Y, a veces, en la Iglesia se nos mete esta mentalidad. Yo he conocido casos de algunos hermanos sacerdotes que dicen: No, es que para lograr esto pues toca hacer un soborno, entonces hay que hacer el soborno o toca decir esta mentira. Y hay algunos casos que son todavía más serios, casos aberrantes de abuso de las personas.
De esto también nos habla la misma Catalina de Siena en su obra del Diálogo, como algunos sacerdotes se aprovechan de su autoridad y de su investidura para decirle a una persona débil, a una persona frágil: Mira para que te sanes de eso, tú lo que necesitas es afectividad, y como quien dice, aquí estoy yo para dártela. Cuidado con eso, es decir, un pecado para buscar supuestamente una sanación, dinero mal habido para lograr una obra de caridad. No cualquier medio es válido dentro de la santa Iglesia Católica, dentro de nuestra fe cristiana.
La segunda diferencia, que no es tampoco pequeña. Cuando nosotros hablamos de que el fin no justifica los medios y nos arriesgamos a utilizar ciertos medios, pues hay un peligro muy grande. Y es que quizás, supongamos que sí vamos a lograr ese fin, que era bueno. Pero cuáles son las consecuencias de los medios que nosotros vamos a utilizar y no necesariamente porque sean pecado. Mire, por ejemplo, yo le escuché unas declaraciones muy interesantes a Monseñor Munilla, que yo creo que muchos lo conocemos y lo apreciamos, actualmente obispo de Orihuela-Alicante.
Y me pareció interesantísimo cómo monseñor Munilla hablaba del peligro de las sociedades secretas dentro de la Iglesia Católica. Este tipo de sociedades donde ni siquiera las personas saben quiénes son los que pertenecen a ese mismo grupo, esa misma sociedad y mantienen un régimen muy parecido, como el de la mafia o muy parecido como al de la masonería. Y hay sociedades secretas que se consideran válidas dentro de la Iglesia, porque dicen nosotros necesitamos este secretismo, esta especie de, digamos, de ocultamiento, lo necesitamos para lograr nuestros resultados.
Pero de una manera muy pastoral Monseñor Munilla hacía ver, cuidado con eso, porque es que resulta que ese secretismo también produce una oleada de desconfianza. Cuando una persona se oculta, supuestamente se oculta para algo bueno, pero cuando una persona se oculta siempre nos queda una duda. Y esa gran duda es ¿qué otros intereses tiene esta persona, qué más se mueve aquí, qué es lo que realmente quiere? Entonces tú supuestamente estás logrando un fin, por ejemplo, un fin político válido y un fin político interesante.
Pero ten mucho cuidado, porque junto con ese logro bueno, tu secretismo, tu manera de ocultarte, tan parecida a las sociedades secretas como los rosacrucistas, como los masones, tu manera de ocultarte, así sea para hacer el bien, produce una oleada de desconfianza. Entonces, tú estás logrando, supongamos que sí estás logrando algo bueno, pero estás produciendo una oleada de desconfianza que divide, que preocupa, que paraliza a muchos dentro de la Iglesia.
Entonces, no solamente hay que evitar los medios que son propiamente pecaminosos, sino que también hay que evitar aquellos medios que, sin ser en sí mismos pecado, pueden producir repercusiones tan negativas dentro del cuerpo de Cristo, que en el balance tengamos que decir: Oye, pues realmente no fue ganancia lo que lo que tuvimos, lo que tuvimos al final no fue ganancia. Así que cerramos, hay un parecido entre por sus frutos lo conoceréis y el fin justifica los medios.
Pero para nosotros esta segunda frase, la frase maquiavélica del fin justifica los medios, la frase típica del utilitarismo filosófico, esa frase no nos convence porque siempre hay peligro de utilizar el pecado como recurso y siempre hay peligro de utilizar cosas que, aunque no son pecado, tienen repercusiones tan negativas que en el balance final decimos, no estamos ganando. Creo que son reflexiones muy útiles para formar nuestra conciencia y para seguir avanzando en nuestra vida cristiana. Que Dios te bendiga.

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