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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Quien tiene fe ha despertado en su corazón un hambre que no se sacia con nada del mundo, se da cuenta que mucho más allá está el amor de Dios y la fuerza de la alianza con Él.
Homilía i123007a, predicada en 20210623, con 6 min. y 34 seg. 
Transcripción:
La escena que nos presenta la primera lectura de hoy, tomada del capítulo 15 del Génesis, es impresionante, es la manera como Dios hace alianza con Abrahán. Tal vez a uno le puede llamar la atención el hecho de que Dios insista en que cada uno de los animales que tenían que ser sacrificados, por ejemplo, terneras o cabras, tenían que ser de tres años de edad, es algo que llama la atención.
Y hay una posible explicación que es muy bella. Si nosotros hacemos el análisis del recorrido que ha hecho Abrahán desde salir de Ur y concretamente desde salir de Harán, es muy posible que el recorrido de Abrahán desde Harán hasta la tierra de Canaán, donde se encuentra, le ha tomado hasta ese momento, precisamente, unos tres años. Es decir, que estos animalitos que Abrahán sacrifica para hacer alianza con Dios, son precisamente la señal de que Dios ha estado con Él durante todo este recorrido.
Es como si Dios le dijera: Mira, yo te he acompañado, yo he estado contigo. Y al sacrificar esos animales, tú estás dando testimonio de que yo no te he fallado. Ese parece ser el sentido de aquella cifra de aquellos tres años que se mencionan. Luego hay otro dato hermoso, hemos hecho una comparación en otra de estas predicaciones, hemos hecho una comparación entre Abraham y Adán. Veíamos como a Adán, Dios le entrega la tierra entera.
Y cómo a Abrahán, allá en el capítulo 13, cuando viene la disputa con Lot, Dios le dice a Abrahán: Mira, mira por todas partes a uno y otro extremo, toda esta tierra te la daré. Es decir, Abrahán es como un nuevo Adán, Abrahán es como la renovación del proyecto que Dios tenía con Adán. Pero algo muy hermoso aquí es que en Adán había un mandato muy claro del Señor. El Señor le decía a Adán que tenía que crecer y multiplicarse, ese fue un mandato que Dios le dio a Adán, pero ese mandato parece imposible de cumplir en el caso de Abraham, porque Abraham es estéril.
Entonces, cómo se va a cumplir la multiplicación, cómo va a haber una descendencia si Abraham es estéril. Y, sin embargo, en el momento de esta alianza, esta impresionante alianza que sucede en la noche, Dios le dice: Voy a vencer tu esterilidad. Es decir, también la bendición de Adán, la bendición de multiplicarse, también esa bendición te la voy a dar a ti. En ti se está renovando el proyecto que yo tenía desde el principio con la humanidad, es algo absolutamente bello.
Otro datico, otro detalle que es muy hermoso de este pasaje, nos dice el texto sagrado que Abrahán sentía miedo y sueño. Si tú buscas en toda la Biblia otro pasaje donde se junten estos dos sentimientos, es decir, un sueño muy pesado y, al mismo tiempo, una sensación de terror, una sensación de, llamémoslo así, como de maldad presente, pues te vas a encontrar que el único pasaje que tiene un paralelo exacto con lo que le pasa aquí a Abrahán, es lo que sucede con los discípulos de Cristo en Getsemaní.
También a ellos les llegó una especie de sueño que no es un sueño natural simplemente, sino que es como el sueño del depresivo, de la persona que está en depresión y que está unido a una profunda tristeza, una sensación de presencia del mal. Entonces, es hermoso relacionar la noche de oración de Abrahán, que tiene que vencer su propio miedo y tiene que vencer su propio sopor, con la noche de oración de Jesús en Getsemaní. Abrahán hace su noche de oración y sella la alianza con Dios. Cristo hace su noche de oración y después, sella la nueva y eterna alianza con su sacrificio en el Calvario.
Pero que nos quede, sobre todo, una enseñanza, mis hermanos. Y esa enseñanza es que la esterilidad se vence únicamente por la fe. Y me refiero, sobre todo a esto, a que una vida sin fe es una vida estéril. Observemos el lamento de Abrahán en este pasaje, le dice Abraham a Dios: ¿De qué me sirve todo el mundo, todo lo que tengo para disfrutar yo de qué me sirve si soy estéril? Claramente, a Abrahán no le basta con tener una vida de la que puede disfrutar y una cantidad de bienes que puede hacer suyos.
La fe le lleva a traspasar ese estado de cosas y llegar a una nueva situación que será la de la fecundidad, será la de la multiplicación de su descendencia, donde entramos precisamente tú y yo, porque somos hijos de Abraham según la fe. Entonces, la enseñanza para nosotros, entre tantas otras, es esa, sin fe uno termina simplemente acomodándose a este mundo, como quería el filósofo anticristiano Federico Nietzsche, decía él: Permaneced fieles a la tierra, a la tierra, quedarse aquí, aquí.
Eso es exactamente lo único que se le puede pedir a un corazón incrédulo, quedarse aquí y centrarse en esto. El que tiene fe ha despertado en su corazón un hambre que no se va saciar con nada de esta tierra, con nada. Se da cuenta de que mucho más allá, mucho, pero mucho más allá, está el amor de Dios y la fuerza de la alianza con Dios. Amén.

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