Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

A pesar del cansancio, del absurdo y del miedo persevera en la fe que luego vendrá la luz en la noche, vendrá la victoria de Dios.

Homilía i123006a, predicada en 20190626, con 6 min. y 54 seg.

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Transcripción:

La primera lectura de hoy está tomada del capítulo número quince del libro del Génesis. Nos presenta la alianza solemne que Dios hace con Abraham prometiéndole aquella tierra y, podríamos decir, sellando con su juramento todo lo que antes le había dicho. Es una lectura un poco extraña, sobre todo, hay un par de frases que nos ponen a pensar, o debo decir que me han puesto a pensar bastante.

Abraham obedece a Dios. Dios le dice: Toma estos animales, pártelos por medio, y Abraham lo hace. Y después de haber sacrificado los animales y haberlos descuartizado así, la luz del sol se oculta. Y Abrahán enfrenta una noche, una noche extraña en la cual siente el peso de un sueño incontenible y además la presión de un miedo inexpresable. Sueño incontenible y miedo inexpresable. Estas son las condiciones psicológicas de Abraham en ese momento, según el relato que hemos oído, por eso digo que es un relato un poco extraño.

Para buscar algún alimento espiritual en favor nuestro, vamos a intentar una explicación alegórica de este sueño incontenible y de este miedo inexpresable. Podemos decir que cuando se oculta el sol y Abraham tiene que enfrentar la noche, el vacío, también tiene que enfrentar la nada y el absurdo. Por alguna razón extraña, yo asocio este pasaje con algunos santos que han tenido que atravesar lo que San Juan de la Cruz llamaba, la noche oscura del alma. Muy en concreto, yo pienso en aquella santa tan querida por muchos de nosotros, Santa Teresa de Calcuta.

Es bien sabido que esta santa, ejemplo de caridad, de oración, de perseverancia, de generosidad, podríamos decir de visión profética, tuvo que sufrir muchísimo y tuvo que sufrir en su alma, porque especialmente en los últimos años de su vida, le llegó una especie de tentación, una especie de prueba durísima que la podemos describir con estas palabras: Y si no hubiera nada. Es decir, la Madre Teresa tuvo que enfrentarse a la posibilidad de que no hubiera nada.

Precisamente San Juan de la Cruz, lo que nos enseña con respecto a la noche oscura del alma es eso, que la gran prueba de la noche oscura del alma, no confundirla con otra noche de la que habla el mismo santo que es la noche de los sentidos. En la noche oscura podemos decir que lo que entra en el crisol y lo que es probado a fondo es la fe misma. En la noche de los sentidos lo que el corazón experimenta es como una desolación, como una falta de consuelo, como un no hallarle sabor a lo que en otra época quizás me producía fervor o gusto, esa noche de los sentidos.

Pero la noche oscura, la noche del Espíritu, esta noche profunda que literalmente vive Abraham en el pasaje de hoy, es un ataque directo a la fe. Bueno, un ataque o una prueba, podríamos decir. Tú, por favor, transpórtate a esa escena. Tienes a un anciano solo en el desierto, con unos animales descuartizados, el sol se oculta y él se queda con esos cadáveres de esos animales, esperando qué, afirmando qué, sostenido por ¿qué? Entonces, Abraham está en la noche oscura ahí, Abraham está enfrentando la posibilidad de que todo sea un invento de su mente.

Esa es una de las características de la noche oscura que la persona siente: Y si todo me lo inventé yo, y si todo fue una creación simplemente de mi mente, y si yo no tenía que haberme metido por aquí, pero fue mi terquedad la que me llevó por este camino. Es como una especie de enredo, una especie de amarre interior que asfixia la posibilidad de la fe y que hace sufrir de una manera difícil de expresar. Eso es lo que vive Abraham, esa es la noche oscura. Pero en medio de esa noche oscura, él espanta a las aves de carroña que se acercan a comerse los cadáveres.

Es decir, a pesar de todo, a pesar de su cansancio, a pesar de estar en el límite de sus fuerzas, porque estaba cansado. Y a pesar de estar en el límite también de sus fuerzas psicológicas, porque siente miedo, a pesar del agotamiento, el sueño y el miedo, Abraham persevera en obediencia. Y entonces, viene la señal, ese fuego que pasa por en medio de estas fieras, de estos animales descuartizados. Y luego, la voz de Dios que le da un sentido a esa terrible noche y a esa experiencia tan fuerte.

Una gran enseñanza para nosotros. Santos grandes como Juan de la Cruz o como Teresa de Calcuta, han vivido esta clase de cosas, pueden pasarnos también a nosotros. Y la clave y la respuesta está en lo que hizo Abrahán, a pesar del cansancio, a pesar del sueño, a pesar del absurdo, a pesar del miedo, perseverancia, vendrá la antorcha, vendrá la luz en la noche, vendrá la victoria de Dios.

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