Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Solo aquello que soltamos y entregamos a Dios en obediencia llega a ser verdaderamente nuestro.

Homilía i121010a, predicada en 20250623, con 6 min. y 25 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

A tu descendencia daré esta tierra. Es parte de la promesa que Dios le hace a Abraham y que hemos escuchado en la primera lectura de hoy. Tomada del Capítulo Doce del libro del Génesis, el primer libro de la Biblia. Con la ayuda del Espíritu Santo a quien invocamos. Pidamos una luz sobre lo que significan esas palabras. En el caso de Abraham y lo que significan también para nosotros. Vamos a asomarnos a la historia de la salvación mirando a Abraham. Y vamos a buscar una interpretación alegórica en favor de nuestro crecimiento espiritual.

Empecemos por Abraham. Abraham ya era un peregrino antes de que Dios lo llamara. Sabemos que Abraham era natural de la ciudad de Ur, pueblo de los caldeos. Y de ahí, guiado por su papá que se llamaba Téraj, había avanzado hacia el norte, hacia una población que se llama Jarán. Cuando estaban en Jarán, donde se establecieron por un tiempo, murió el papá de Abraham. Esto se cuenta en el Capítulo Once del Génesis. Y de ahí, de ese acontecimiento, de ahí empieza el llamado más profundo de Dios a Abraham. Como hemos dicho en otras oportunidades, Dios, que lo había guiado por medio de Téraj, ahora lo va a guiar de un modo mucho más directo, hablándole como un padre. Puede decirse que al desaparecer el papá terrenal por muerte, el Padre del Cielo, Dios Padre del Cielo, va a adoptar a Abraham para seguir guiando y por eso lo saca de Jarán y lo lleva poco a poco.

Eso es lo que estamos encontrando en la primera lectura de hoy. Lo lleva poco a poco hacia la tierra de Canaán, una tierra que estaba ocupada. No era una tierra baldía, no era una tierra desierta, era una tierra ocupada. Y es ahí donde Abraham debe avanzar, aunque no tiene clara la meta. Como dice la carta a los Hebreos, salió sin saber a dónde iba. Muy bien, entonces, pues esa es la situación que encontramos. Un hombre que es guiado primero por su papá de la tierra, Téraj y luego por su papá del cielo, ese Dios eterno y misterioso que le habla al corazón, que lo pone en camino, que lo invita a confiar. Así como Abraham había confiado en su padre de la tierra, ahora aprenderá a confiar en su Padre del cielo. Y le dice Dios, Te daré esta tierra. Pero es una tierra que Abraham no posee, sino que apenas se recorre.

Y aquí es donde yo quiero centrarme en un dato que me parece tan bello. Abraham va recorriendo una tierra. ¿Sabes lo que significa recorrer? Significa llegar y partir. Significa ir soltando. Así como nosotros día por día recibimos un día, lo vivimos y lo soltamos. La vida humana es eso, recibir y soltar. Tú no puedes aferrarte a ningún día. De hecho, no puedes. Y no debes aferrarte a nada. Y solo aquello que eres capaz de soltar, llega a ser verdaderamente tuyo. Así lo vivió Abraham. Abraham estaba recorriendo una tierra. Él no se quedó en un lugar. Él iba recorriendo y su vida fue vida de peregrino hasta el final. Va recorriendo y solo recorriendo llega a poseer. Qué profundidad espiritual la que esto tiene. Solo llegamos a tener lo que somos capaces de soltar. Ese es el mensaje. Si uno intenta aferrarse, por ejemplo, a las riquezas, termina idolatrándolas. Y el que termina idolatrando la riqueza se pierde junto con su riqueza.

Si tratas de aferrarte a la juventud y que no vas a envejecer y no vas a envejecer, terminas idolatrando la juventud y de todas maneras la pierdes y te pierdes tú. Y así con las demás cosas, con los placeres, con el poder. A cuánta gente hemos visto perder la vida tratando de aferrarse, por ejemplo, al poder, tratando de adueñarse del poder. Por supuesto, no lo logran. Por supuesto, no pueden. Solo llega a ser realmente tuyo aquello que eres capaz de soltar. Pero lo sueltas no porque no valga, sino lo sueltas porque hay una voz del Señor, porque hay una voz de Dios. Es decir, que solo aquello que soltamos en obediencia, que es una manera de decir sólo aquello que entregamos, que entregamos a Dios y que entregamos en razón de Dios, solo eso llega a ser nuestro. Hay tanta sabiduría en ese peregrinar de Abraham. Y ya que él es nuestro Padre en la fe, pues que aprendamos la lección. Amén.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM