Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Al hablar de entrada de Dios en nuestra historia, ya podemos decir que el Señor está cerca y que hay un comienzo de su encarnación redentora en nuestra vida.

Homilía i121005a, predicada en 20150622, con 5 min. y 4 seg.

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Transcripción:

Estamos iniciando la Semana Número Doce del Tiempo llamado Ordinario. Hemos comentado que los Evangelios durante el Tiempo Ordinario van llevando una secuencia. Leemos prácticamente entero al evangelista San Marcos y después pasamos a San Mateo y después vamos con Lucas. Eso en cuanto a los evangelios. La primera lectura no lleva un orden tan obvio. Lo que sí podemos saber es que en general van alternando textos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Si recuerdas bien, hasta la semana pasada tuvimos algunos textos bastante elocuentes de San Pablo en su segunda Carta a los Corintios. Pues ahora nos encontramos con el libro del Génesis.

Y nos vamos en el día de hoy al Capítulo Doce del libro del Génesis. Este capítulo no ha sido escogido al azar. En general, en nuestra Santa Iglesia todo tiene una razón de ser. El libro del Génesis a partir del Capítulo Doce, empieza a contarnos la historia de la revelación progresiva de Dios. Lo que solemos llamar historia de salvación, pero ya nos va mencionando personajes que son reconocibles dentro del conjunto de la historia de la humanidad. Cuando nosotros oímos hablar, por ejemplo de Noé, realmente no tenemos una forma de ubicar con precisión el tiempo en el que este personaje se supone que vivió. Y los lugares que se describen con respecto a Noé son muy difíciles de situar y en buena parte parece que tuvieran más un contenido simbólico que una realidad geográfica. Muy distinta es la situación y muy distinto es el tono cuando llegamos a Abraham. En el caso de Abraham sí que encontramos datos que podríamos llamar históricos. Encontramos que Abraham vivió hacia el Siglo Dieciocho, antes de Cristo, sobre el año Mil setecientos cincuenta, Mil setecientos ochenta antes de Cristo. Encontramos que el recorrido, Los lugares que se mencionan cuando se dice Harán, cuando se dice el Neguev, esos lugares que se van situando que indudablemente suenan un poco extraños a nuestros oídos, son lugares que se pueden ubicar, que se pueden poner en el mapa.

Por eso lo que nos espera en la primera lectura para esta semana e incluso un poco más allá. Es un recorrido fascinante porque con Abraham sella Dios aquella alianza que va a tener su plenitud en Jesucristo. Por algo dijo el mismo Cristo. Abraham vio mi día y saltó de gozo. Y también en la genealogía de San Mateo, el primer personaje que se menciona es Abraham. De modo que lo que vamos a hacer a partir de este momento en la liturgia es ir acompañando la historia de estos personajes que por muchas razones son bastante más cercanos a nosotros. Por lo menos ya podemos hablar de un determinado siglo en la historia de la humanidad. Ya podemos hablar de poblaciones de recorridos. Y todo esto, si lo pensamos bien, es ya una forma de encarnación. Por supuesto, la realidad plena de la Encarnación se da en nuestro Señor Jesucristo. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros. Esto vale para Jesucristo.

Pero cuando ya podemos hablar de un tiempo y cuando ya podemos hablar de un lugar, y cuando ya podemos hablar de la entrada, la irrupción de Dios en nuestra historia, ya podemos decir que cerca está el Señor. Ya podemos hablar algo así como de un comienzo de la encarnación redentora. Preparémonos, pues, para este recorrido. Acompañemos en su itinerario de fe a Abraham y aprendamos las lecciones que harán de nuestra vida cristiana algo más rico, algo más consistente, algo más fecundo.

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