Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Los católicos además de compartir la fe, podemos también aliviar el dolor y las necesidades de los cristianos perseguidos en el mundo, a través de donaciones reales.

Homilía i113005a, predicada en 20150617, con 6 min. y 44 seg.

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Transcripción:

Uno de los proyectos más hermosos del apóstol San Pablo ha dejado su rastro bendito en la segunda Carta a los Corintios. El pasaje de hoy, tomado del capítulo noveno de esta segunda Carta a los Corintios, nos deja ver un poco más de ese proyecto que él tenía. La síntesis es que si la fe la hemos recibido de los judíos que se convirtieron en lo que usualmente llamamos hoy la tierra de Palestina, la Tierra Santa, Jerusalén.

Si hemos recibido la fe de esos judíos que se convirtieron y si esa fe es tesoro espiritual para nosotros, pues nosotros, los que tenemos la posibilidad de aliviar en algo el dolor y las necesidades de esos cristianos, hemos de tomar una decisión y hemos de hacer visible nuestra preocupación y nuestra ayuda, sobre todo. Vamos a hablar de judíos convertidos y paganos convertidos. Entonces la idea que tiene Pablo es, los judíos convertidos dieron el tesoro de la fe a los paganos, y por eso hay paganos convertidos.

Pues esos paganos convertidos pueden dar de sus tesoros físicos, económicos, monetarios, a los judíos convertidos que la están pasando muy mal. Es un intercambio, lo que han recibido los paganos es un tesoro inconmensurable que llega hasta la eternidad. Y les dice: No es que nosotros vayamos a pagar la fe, porque la fe no se puede pagar, pero sí podemos aliviar, sí podemos ayudar a los que están sufriendo. De modo que de ellos hemos recibido la fe, a ellos podemos dar nuestro soporte, podemos dar nuestro apoyo.

Y Pablo se convierte, de algún modo, en el mensajero de ambas expresiones de caridad, porque Pablo, judío de raza, lleva el tesoro de la fe desde Jerusalén. Y desde las entrañas del judaísmo, renovado por la gracia y el poder del Espíritu, Pablo, como mensajero, lleva ese tesoro a los pueblos paganos. Pues ahora el mismo Pablo quiere ser también mensajero, quiere ser también un correo que lleva las expresiones de gratitud, de amor y de solicitud tierna por aquellos judíos convertidos al cristianismo de vuelta a Jerusalén.

Pablo se preocupa tanto del bien espiritual de los paganos, como del bien material de los judíos. Y yo creo que aquí conviene hacer dos breves reflexiones. Primera, darnos cuenta que la transmisión y el compartir de la fe no es un asunto solamente espiritual. Mientras la Iglesia peregrina en esta tierra, tiene necesidades específicas, necesidades materiales concretas. De un modo bendito, nosotros podemos participar de esa generosidad también en nuestra época, si empezamos a hacernos la pregunta cómo puedo ayudar yo a aquellos lugares en donde están padeciendo horriblemente los cristianos.

Hay instituciones, como una muy famosa y muy respetable que se llama Ayuda a la Iglesia necesitada. La puedes buscar en internet, pon entre comillas esa expresión: Ayuda a la Iglesia necesitada. Si tú buscas esa organización, te vas a encontrar con que ellos recogen precisamente donaciones reales, dinero real que se necesita para aliviar en algo la condición de los cristianos en Irak, la condición de los cristianos en Siria, la condición de los cristianos en Egipto y en otros lugares.

Sabemos que, con la extensión, con la propagación de esta locura que se llama el Estado Islámico, la crueldad de un modo absurdo se ha cernido sobre las comunidades cristianas. Pues no es solamente nuestro dolor, nuestras lágrimas y nuestras oraciones, se pueden hacer donaciones específicas y eso es parte de la evangelización, porque si no se puede llevar, si no llevamos soporte de alimentos, soporte de medicinas, soporte de transporte y, en algún caso, soporte de defensa personal para esos cristianos, los estamos entregando a la muerte en las condiciones más crueles y más humillantes.

Y eso no es mérito nuestro. Si ellos logran permanecer en la fe y mueren como mártires para Cristo, es mérito de ellos, pero nuestra negligencia y nuestro egoísmo nunca van a ser un mérito. Así que sí hay algo concreto que se puede hacer. Y segundo, darnos cuenta que las personas que en primer lugar han de realizar estos intercambios de bienes son precisamente los que tienen la fe, como Pablo en el pasaje de hoy. A veces me parece que hay personas que dan donaciones y bueno, cada quien es libre de dar las donaciones donde quiera.

Pero dan sus donaciones a ONGs o a instituciones aconfesionales, considerando que es mayor mérito apoyar lo que no tiene el título de cristiano no tiene el título de católico, sino que es simplemente ayuda humanitaria. Pues nos muestra muy bien el pasaje de hoy que la ayuda más perfecta no es la simple ayuda humanitaria. La ayuda más perfecta es la ayuda del apóstol que junto con el pan o junto con unas monedas, puede llevar la bendición, el consuelo y el amor sensible de nuestro Señor Jesucristo por aquellos que están sufriendo.

Así que esas son las enseñanzas, donaciones concretas, caminos específicos de solidaridad y mayor confianza en aquellas instituciones de la Iglesia que precisamente, tienen esa misión de solidaridad.

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