Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El sacrificio de Cristo hasta despojarse de todo es la fuente misma de la generosidad cristiana.

Homilía i112011a, predicada en 20210615, con 6 min. y 0 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

La primera lectura en la Santa Misa de hoy, está tomada del Capítulo Octavo de la Segunda Carta a los Corintios. Después de hablar de sus padecimientos y de sus propias luchas, y de presentar esos dolores como sus auténticas credenciales. El apóstol San Pablo pasa a un tema diferente en esta segunda carta. Podríamos decir que después de hablar de su propia generosidad, la que Dios le ha dado, ahora Pablo invita a esta comunidad de Corinto a que también sea generosa. Y yo creo que las palabras de Pablo nos llegan también a nosotros. Es decir, bien, podemos tomar sus palabras como una invitación a nuestra propia generosidad, a ser generosos también nosotros. Y hay dos cosas que destacar en este texto.

Primero, el darnos cuenta de la relación que hay entre generosidad y pobreza. Porque a veces uno puede pensar que porque tiene poco, entonces no le corresponde ser generoso. Como quien dice que sean generosos los que tienen mucho. Que ellos sean generosos, pero yo que tengo poco, pues yo no estoy obligado. Esa idea la cambia Pablo mostrándonos, cómo en una comunidad concreta que hoy sabemos que es la comunidad de Filipos, la extrema necesidad se convirtió en extrema generosidad. Y la segunda idea es mostrarnos cómo el sacrificio de Cristo hasta despojarse de todo es el pináculo, es el verdadero modelo, es la fuente misma de toda la generosidad cristiana. Esas son las dos ideas.

Empecemos con lo primero. En la mentalidad del mundo toca hablar así. En la mentalidad del mundo se supone que el generoso es el que tiene mucho. Si tú observas, por ejemplo, hay una palabra que se repite con algunos personajes como George Soros, Bill Gates, Jeff Bezos y otros. Se les presenta como filántropos. Y literalmente filántropo quiere decir aquella persona que ama a la humanidad. Hace poco leía una estadística que decía que Bill Gates había invertido cerca de tres mil millones de dólares en programas de ayuda o lo que él entiende ayuda. Porque muchas veces son programas para financiar abortos y para limitar la natalidad y cosas de esas. Pero ese es otro tema. En todo caso, a él se le llama Filántropo amador de la humanidad, porque ha podido repartir tres mil millones de dólares en proyectos. Yo en mi vida jamás veré tres mil millones de dólares juntos. Entonces, como yo no tengo ese dinero, pues que sea generoso Bill Gates.

Pablo nos cambia esa idea. Pablo nos muestra muy en la línea del Evangelio y muy en la línea de Cristo Jesús. Pablo nos muestra cómo la verdadera generosidad no está en dar de lo que a ti te sobra, o por lo menos no necesitas. La auténtica generosidad empieza cuando tú das de lo tuyo. Y yo creo que aquí cabe recordar aquel pasaje del Evangelio de la viuda pobre. ¿Te acuerdas? La que echó dos moneditas en el templo, aquella que recibió un elogio de Cristo porque Cristo dijo Todos los demás han dado de lo que les sobra. Pero esta mujer ha dado de todo lo que tenía. Era lo único que tenía para vivir. Y esto significa que cuanto menos tenemos, más se cualifica nuestra ofrenda, nuestro aporte, nuestra generosidad.

Solo te pido que apliques esta idea no solamente para el dinero, sino también, por ejemplo, cuando se trata de la sonrisa, cuando se trata del consejo, cuando se trata de darle una oportunidad a otro. Piensa, por ejemplo, esto cuando nosotros estamos en una situación de inestabilidad, de preocupación, de incertidumbre, de nerviosismo, como muchos hemos tenido en este tiempo de pandemia. Cuando parece que no tenemos tranquilidad en nosotros, es decir, cuando nuestro depósito de tranquilidad se volvió pequeñito, imagínate cuánto vale que nosotros tratemos de llevarle un poquito de paz al que está más atribulado. Y cuando estamos tristes, imagínate cuánto vale llevarle un poquito de consuelo al que está todavía más triste. Y cuando tenemos poco conocimiento, imagínate lo que vale compartir de eso que hemos llegado a entender con otro que tiene una necesidad más grande. Tu generosidad se cualifica con tu necesidad.

Y el ejemplo lo tenemos en Cristo, que lo perdió todo porque lo entregó todo. Pegados de Cristo, enamorados de Cristo, fascinados por Cristo. Podemos realmente decir Él es, Él es el que es. Él es el que nos lo ha dado todo. Y mirándolo a Él aprenderemos lo que es auténtica generosidad. A Él sea la gloria por los siglos. Amén.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM