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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El amor es mucho más que una transacción.
Homilía i112005a, predicada en 20130618, con 4 min. y 52 seg. 
Transcripción:
Podemos sintetizar la enseñanza de Cristo en el pasaje del Evangelio de hoy con esta frase: El amor es mucho más que una transacción, mucho más que un trueque o un negocio. Aclarémonos, los negocios, los intercambios, las transacciones son importantes en la vida humana. Gracias al comercio podemos adquirir la mayor parte de las cosas que necesitamos para nuestra vida cotidiana. Las telas con las que nos vestimos y nuestros vestidos mismos, los alimentos que necesita nuestro cuerpo y los condimentos para esos alimentos el agua, la vivienda, los impuestos, todo está mediado por el mundo del comercio, el trueque, la transacción. Pero ya dije una mentira. Ya dije una exageración. No todo está mediado por una transacción. Parece que la mirada despierta. La mirada sabia de Cristo ve cosas que nosotros tardamos más en ver. Por ejemplo, a nosotros nos cobran la luz eléctrica, pero el sol no pasa sus facturas mensuales. Tantas horas de sol, ahí le va la factura. El sol no obra así. Quizás, supongo yo. Ya alguien habrá pensado en cómo cobrar el aire. De hecho, hay lugares donde venden unas especies de botellitas de oxígeno o de aire especial. No para enfermos, sino para personas como tú, como yo, que se supone que en ciertos momentos necesitamos un refuerzo de energía y de aire más limpio. O sea que ya hay gente tratando de vender aire. Pero el aire, el aire no, el aire no, no se cobra, la lluvia no se cobra. Luego el agua, si nos la cobran, entonces la mirada de Cristo nos va conduciendo hacia lo que podemos llamar la generosidad original, la generosidad original de la creación. Y en esa generosidad, Cristo quiere que nosotros descubramos el verdadero rostro del amor. Es decir, que cuando amamos para que nos amen, estamos únicamente en el plano de la transacción y del comercio. Pero así como el Sol se levanta por encima de todos los postes de luz, y así como el aire nos envuelve y nos abraza mejor que todos los vestidos o frazadas con que podamos abrigarnos. Así también el verdadero amor está mucho más allá de lo que se puede comprar o vender. Y lo que nos está diciendo Jesús es que si queremos conocer amor, tenemos que salir del esquema de yo sonrío para que me sonrían. Yo soy amable con los que son amables conmigo y en cambio yo maltrato a los que me maltratan. El que habla así únicamente conoce la transacción, únicamente conoce el comercio y es importante levantarse de esa mentalidad, entre otras cosas porque todos pasamos por momentos en los que no tenemos cómo adquirir ese afecto que necesitamos, ese perdón que necesitamos, esa misericordia que necesitamos. Para descubrir el verdadero amor, tenemos que levantarnos sobre la idea de transacción, porque las cosas realmente esenciales en la vida no podemos comprarlas, no podemos comprar el perdón, no podemos comprar la compasión de Dios, no podemos comprar su misericordia. Y sin embargo, ¿cuánto la necesitamos? Qué Dios nuestro Padre, eleve nuestra mente, que lleve nuestra mente más allá de esa mentalidad, de ese estilo de la transacción y del comercio. Porque cuando se descubre el océano que está por encima de nuestra cabeza, el océano de gracia que está por encima de nosotros, entonces descubrimos que ser testigos de ese amor, ser manifestaciones de esa bondad, no solo es lo más bello que podemos ser, sino es lo que puede traer verdadero gozo y verdadera paz a nuestras almas.

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