Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Si te dejas llevar por tu primera reacción frente a la violencia con más violencia, nunca llegaremos a ninguna parte.

Homilía i111004a, predicada en 20130617, con 5 min. y 7 seg.

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Transcripción:

Seguimos con nuestra reflexión sobre el Sermón de la Montaña en esta parte de nuestro año litúrgico. Estamos siguiendo el Evangelio de Mateo después de haber tenido unas buenas semanas con el evangelio de Marcos. Allá al comienzo del año. Ahora estamos con Mateo y después de recorrer muchos textos de Mateo, ya casi al final del año tendremos a San Lucas hasta el final, hasta llegar a la fiesta de Cristo Rey. Este es el esquema general que tienen los Evangelios para los días de entre semana en nuestra liturgia, en nuestra Eucaristía. Así que estamos con el Sermón de la Montaña, los textos de los capítulos cinco, seis y siete de San Mateo. Es la colección de palabras de Cristo más extensa que tenemos en toda la Biblia y por eso y por otras razones, es uno de los pasajes más reflexionados y hasta cierto punto más discutidos.

Porque hay como la conciencia de que aquello que nos presenta Jesucristo en este Sermón de la Montaña es corazón, es el corazón de la enseñanza suya. Especialmente esa primera sección sobre las Bienaventuranzas. Pero en realidad el Sermón de la Montaña es algo así como la Constitución General del cristianismo. Así como los países tienen su Constitución, la Constitución de Colombia, la Constitución de Estados Unidos o de España o de Argentina, así también nuestra Constitución como cristianos, en buena parte la podemos asumir de este Sermón de la Montaña.Pero qué extrañas las palabras de Cristo.Qué manera tan profunda, pero al mismo tiempo tan paradójica de hablar.

Hay varias cosas que deben tenerse en cuenta en el estilo de predicación de Jesús. Es evidente que su enseñanza se dirige a personas que no tenían más recurso que su propia memoria para conservar lo que el Maestro les estaba diciendo. No es extraño, entonces, que Jesús utilizara expresiones exageradas, muy gráficas, muy vivas, porque son éstas las que mejor se graban en la mente humana. Así, por ejemplo, cuando Jesús dice: que en el momento de orar debemos entrar en la habitación y cerrar la puerta, pues no está diciendo que no se pueda orar en el templo, no está diciendo que no se pueda orar en la sinagoga al presentar esa imagen, al presentar ese prototipo de oración, lo que nos está diciendo es el carácter que debe tener toda oración, es decir, que debe empezar de dentro y no empezar por la apariencia y por el deseo de impresionar a otros.

Algo parecido sucede con el texto de hoy del capítulo cinco, cuando Jesús dice: que no opongamos resistencia a la persona que nos reclama algo o incluso a quien nos hace violencia. La primera reacción de uno es que, eso no se puede poner en práctica, como tampoco se puede poner siempre en práctica que uno cierre la puerta y se encierre solo a rezar. Pero lo que Cristo nos quiere decir es que la respuesta inmediata a la violencia con más violencia, a la agresión, con más agresión, nunca llevará a ninguna parte. Lo que nos está planteando el Señor es que necesitamos evaluar de otra manera nuestras reacciones y por lo menos si nuestra primera reacción no es la de contestar la violencia con violencia, ya tenemos un buen comienzo, pero hay que dar ese primer paso. Ese primer paso es reaccionar, es cambiar nosotros interiormente.

Que tu primera reacción no sea exterior, que tu primera reacción esté dentro de ti y que tú puedas conservar el dominio de ti incluso cuando la otra persona pretende agredirte. Con esa conciencia, con esa manera de ver las cosas, ya cambia el panorama. Y es evidente que esta estrategia bien utilizada tiene poder. Si no, pregúntale a Mahatma Gandhi y la liberación de la India de las manos del Imperio Británico.

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