Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Explicación para no confundirnos entre la manera como se presenta Dios en el Antiguo y luego en el Nuevo Testamento.

Homilía i103002a, predicada en 20130612, con 5 min. y 8 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

A lo largo de la historia, de tanto en tanto han surgido dificultades para entender la relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Admitamos que no es fácil, en el Antiguo Testamento encontramos que Dios manda una cantidad de cosas que son difíciles de entender desde nuestro momento, desde nuestra perspectiva actual. Por ejemplo, vemos que Dios ordena que se haga guerra y que se ataque a los pueblos enemigos, muchas veces esa orden llega hasta el extremo de que hay que aniquilar, que hay que exterminar a esos pueblos.

Y esa cantidad de sangre y esa cantidad de lucha y luego la dureza de la ley en muchos aspectos, sobre todo cuando manda castigar, apedrear a los pecadores, pues todo eso parece demasiado lejano de lo que vamos a encontrar luego en el Nuevo Testamento. Porque en el Nuevo Testamento vemos a un Dios que habla de la misericordia y que trae el perdón. Un Dios que se manifiesta en Cristo como aquel al que se le conmueven las entrañas, como Él mismo dice. ¿Cómo se puede conciliar o cómo debemos relacionar estos dos relatos tan distintos sobre Dios?

A lo largo de la historia han aparecido personajes que han dicho, precisamente, que no hay que conciliar porque se trata de dos realidades totalmente distintas. Un hombre llamado Marción enseñó, por ejemplo, en los primeros siglos del cristianismo, enseñó esto que uno es el Dios del Antiguo Testamento y que otro es el Dios del Nuevo Testamento, son dos dioses distintos. También, en otra corriente llamada el gnosticismo, por lo menos una de las versiones del gnosticismo hablaba de el Dios del Antiguo Testamento, Yahvé, como una especie de derivación dentro de una complicada genealogía de dioses, pero no como el verdadero Dios, no como el Dios, el Dios espiritual, el Dios, el Dios del verdadero conocimiento.

¿Qué podemos decir, cómo podemos responder a este contraste tan fuerte? Y además, ¿por qué estoy hablando de esto? Pues, sobre todo porque el Evangelio de hoy, tomado del capítulo quinto de San Mateo, nos presenta a Cristo cuando dice que Él no ha venido a abolir la ley, sino a darle plenitud. Y esa manera de hablar de Cristo está indicando que hay una continuidad entre todo aquello que fue revelado, todo aquello que fue dado por Dios en el Antiguo Testamento y lo que Él viene a traer.

Y luego, hay otros pasajes en los que vemos que también Cristo toma en serio lo que se ha dado en el Antiguo Testamento, y Él mismo se presenta en continuidad y a la vez como plenitud. Esas son las dos palabras claves: continuidad y plenitud. Con todo lo que venía de la Antigua Alianza, lo que venía de Moisés, lo que venía de la ley. Por ejemplo, cuando aquel joven le pregunta a Cristo: ¿Qué tengo que hacer para tener vida eterna? La respuesta de Cristo es: Cumple los mandamientos. Es decir, lo remite a lo que ya había sido revelado desde el principio.

Y lo mismo, cuando hay que resolver la cuestión de si un hombre puede divorciarse de su mujer. La respuesta de Cristo es: Al principio no fue así. Y entonces, cita el texto del Génesis, el texto de la Torá, el texto de la ley de Moisés. Entonces, es evidente que hay una continuidad, es evidente que Cristo no está con la pretensión de iniciar una nueva religión. Pero lo que también tenemos que ver es que ha habido una pedagogía de Dios, así como los niños cuando son muy pequeños, no van a entender muchas razones, sino que es necesario un lenguaje claro y a veces drástico: No hace eso, no lo va a hacer.

Así como es necesario ese lenguaje drástico y muy fuerte, así también Dios se ha revelado a través de un proceso, un proceso complejo. Pero ese proceso felizmente ha llegado a una plenitud en Cristo. Y solo acompañando todo ese recorrido, podemos entender la grandeza de su amor, la grandeza de su presencia y la bendición en la que nosotros vivimos.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM