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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Es verdad que vivimos tiempos de persecución y sufrimiento por las ideologías que quieren desaparecer el cristianismo, pero confiemos en Dios quien sale en ayuda nuestra.
Homilía i101005a, predicada en 20170612, con 5 min. y 12 seg. 
Transcripción:
La primera lectura de hoy está tomada de la segunda carta del apóstol San Pablo a los Corintios. Hay una característica importante de este documento, algo que debemos subrayar desde el principio, ya que estamos precisamente empezando a leerlo. La segunda carta a los Corintios es absolutamente preciosa como testimonio de lo que vive el apóstol San Pablo en particular. Es preciosa en la descripción de los sufrimientos, los padecimientos internos que tiene el apóstol, precisamente por su labor de testigo del Evangelio. Considero que es un documento de extrema actualidad. Muchas partes del mundo están presenciando serias persecuciones contra los cristianos. Lo que se ha propuesto el Estado Islámico es la eliminación completa absoluta del cristianismo, la manera como han obrado a través de intimidación, tortura, asesinato, desaparición, decapitación. Lo que se han propuesto ellos es hacer desaparecer completamente el nombre de Cristo. Esto va muy de acuerdo con el modo de pensar de el Islam, porque efectivamente el Islam no es simplemente una religión, que se yo, para el sentimiento o el pensamiento. El Islam proclama el reinado de Alá, reinado absoluto de Alá en todos los aspectos de la vida, incluyendo la extensión geográfica. O sea que la idea de limpiar completamente un terreno donde no haya otra cosa que el Islam es algo muy propio del Corán y es algo muy propio del modo de ser musulmán. Es verdad que hay musulmanes que, movidos por un sentimiento humanitario, ven las cosas con un poco más de comprensión o de tolerancia. Podríamos decir que es la norma para millones y millones de musulmanes. Pero también es cierto que allí donde la religión musulmana se vuelve mayoría muy pronto, esas posturas de dominio absoluto y de que no haya nada que no sea musulmán entran en vigor y producen, por supuesto, en casos extremos, el fanatismo que estamos viendo hoy. Aún es más sería nuestra situación, porque este no es el único problema. Hay otros que también quieren hacer desaparecer el cristianismo, si bien con unos métodos aparentemente más suaves, más civilizados, más educados. Es el caso de lo que sucede en buena parte del mundo occidental. Se empieza siempre por hacer desaparecer el cristianismo de la esfera pública. La palabra clave es vamos a separar Iglesia de Estado. Después no admitiremos ningún argumento religioso en las cuestiones públicas. Después no admitiremos que ninguna persona que represente una religión tenga una voz en la esfera pública. Después no admitiremos ningún signo religioso en la esfera pública. Después no admitiremos que los libros propios de la religión sean proclamados de una manera pública porque se oponen a los valores, por ejemplo, de tolerancia o de ideología de género que ellos quieren imponer. Esto hace que la situación de los cristianos también en los países occidentales ya no estamos hablando de las masacres en Siria o en Irak o en Egipto, estamos hablando de Francia, de España, de Alemania, de Finlandia. En esos lugares cada vez es más difícil que la fe cristiana haga presencia pública. Y por supuesto, esto significa también una forma de persecución. Por eso es tan importante la segunda Carta a los Corintios. Preparémonos, hermanos, para hacer nuestras las palabras del apóstol San Pablo cuando dice, por ejemplo, que los sufrimientos abundan. Pero entonces preparémonos también para hacer nuestras sus palabras. Cuando Él dice que en medio de esos sufrimientos Dios no se queda impasible, sino que sale en nuestra ayuda, y que hace abundar su consuelo y su fortaleza también en nosotros. Es verdad que vivimos tiempos de persecución y de sufrimiento por las ideologías que quieren hacer desaparecer el cristianismo de una manera física como el Estado Islámico o de una manera elegante pero no menos brutal, a través de leyes y de hostigamiento en la sociedad occidental. En tales circunstancias, documentos como la Segunda Carta a los Corintios son de enorme alimento y de gran necesidad para nosotros.

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