Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

No somos autosuficientes; al contrario: con la luz de Dios encontramos en otras vidas la solución a nuestras necesidades y a la vez otras personas encuentran en nosotros respuesta a su carencia.

Homilía i093007a, predicada en 20170607, con 6 min. y 5 seg.

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Transcripción:

La primera lectura de hoy está tomada del capítulo tercero del libro de Tobías. Lo que hemos de saber, ante todo, en este libro es que se está presentando una gran pregunta, una pregunta que muchos nos hemos hecho: ¿Por qué le suceden cosas malas a la gente buena? Tobías es un hombre bueno, es un hombre obediente a la ley de Dios, es un hombre escrupuloso hasta el extremo en el cumplimiento de lo que entiende que es el querer de Dios. Y, sin embargo, le han sucedido, le suceden cosas malas y por eso tenemos que preguntarnos qué es lo que sucede, cuál es la causa, por qué eso pasa.

Pero también hemos dicho en nuestra predicación de ayer que esta clase de preguntas no reciben en la Biblia una respuesta a la manera de un teorema de geometría, o a la manera de una tesis de filosofía, así una frase bien bonita, bien sabia, bien completa. No, lo que hace la Biblia para abordar esta clase de cuestiones es presentarnos narraciones, es decir, nos presenta el relato de lo que a alguien le ha sucedido. Es lo mismo que encontramos, por ejemplo, en el libro de Job. En el caso de Tobías, tenemos a un hombre bueno llamado Tobit que se queda ciego y resulta que ahora aparece otro personaje.

Ese otro personaje es una mujer llamada Sara, que tiene un tipo completamente diferente de desgracia. El problema de Tobit, podríamos decir, que es causa de un accidente y por eso se quedó ciego. El problema de Sara es por causa del acoso, es por causa del daño que el espíritu del mal quiere causarle a esta mujer. O sea que se trata de dos males muy diferentes. Uno es un mal físico, el otro es un mal afectivo. El mal físico lo podemos relacionar con un accidente y el mal afectivo, en el caso de Sara, el texto bíblico lo relaciona con el acoso, con el ataque del demonio.

Son dos males muy distintos, son dos males muy diferentes y, sin embargo, la solución de ambos males está conectada. Y a mí esto me parece muy interesante porque me hace acordar de una frase muy bella que Dios le dice a Santa Catalina de Siena. En alguna oportunidad Dios le dice a Catalina: Yo, a ustedes los seres humanos, yo a ustedes los hice incompletos. Cada uno es incompleto, porque de esa manera ustedes aprenden a necesitarse y aprenden a colaborarse unos con otros. A mí me gusta esa idea de que nosotros, los seres humanos, estamos incompletos, en el sentido de que una parte de lo que va a responder a mi vida no está en mí, ninguno de nosotros es autosuficiente.

Si uno se queda mirando la historia de Sara, uno se da cuenta que en la historia de Sara no había una respuesta posible. De hecho, ella había intentado todo, ella trataba de formar un hogar, ella quería tener un esposo, pero había fracasado muchas veces, ya se habían muerto siete. Y por esa razón, pues el problema de Sara no tenía solución. La ceguera de Tobit no tenía solución, si nos quedamos simplemente atendiendo al problema de Tobit, nos damos cuenta que eso no tenía ninguna solución.

Entonces, lo maravilloso, lo realmente bello de esto, es darnos cuenta que de un modo que nosotros no podíamos imaginar, el problema de Sara y el problema de Tobit tenían una cierta conexión. Y en esa cierta conexión es donde aparece un arcángel llamado Rafael. Rafael va a ser como el enlace entre la solución para Tobit y la solución para Sara. El hecho de que se trate de un arcángel nos está haciendo ver que definitivamente hace falta un toque de cielo para comprender muchas cosas de esta tierra. Pero, mientras llegamos a la parte del Arcángel Rafael, yo quiero destacar lo otro, cómo una parte de mi vida no encontrará respuesta si no conecta con otras partes de otras vidas.

De algún modo, eso es lo que la gente trata de expresar con ese modo de hablar de las medias naranjas. Cuando alguien encuentra realmente a su pareja dice: Es mi media naranja. Y he oído una expresión que me parece muy bonita cuando, por ejemplo, un hombre le dice este elogio a su mujer, y le dice: Ella es la mejor mitad de mí mismo. ¡Qué frase tan bella, qué cosa tan linda! Eso significa que él reconoce que necesita de ella y él reconoce que está incompleto sin ella y él reconoce que una parte de él está en ella.

Es muy bueno que tomemos esa enseñanza del libro de Tobías, que si cada uno de nosotros se concentra simplemente en sus problemas, quizás van a resultar absolutamente insolubles. Pero si, en cambio, aprendemos a mirar también a lo que otra persona está viviendo, es posible que mi vida sea una clave de solución para otros y las vidas de otros sean una clave de solución para mí. Y eso, eso precisamente, es lo que le dijo el Señor a Catalina de Siena, y eso es lo que tal vez nos está diciendo hoy en el corazón.

No te encierres simplemente en la amargura de tu problema, no te encierres simplemente en lo que tú crees que sería tu solución. Piensa que, probablemente, con ese toque de cielo que solamente se obtiene a través de la oración, tú puedes encontrar en donde otras vidas ayudan a responder a la tuya y tu propia vida se convierte en respuesta para otros.

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