Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Quien da todo por Jesucristo recibirá abundancia de bienes y a la vez persecución; pero al final tendrá vida eterna.

Homilía i082010a, predicada en 20210525, con 5 min. y 26 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Pedro, el apóstol, estaba convencido de Jesucristo. Pero a ver, no viene mal algo que reafirme mi seguridad. Le preguntó a Cristo qué iba a pasar con ellos. Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. Y Cristo le responde en tres partes, mirémoslas un poco. Primero, recibirás cien veces más en esta vida. En términos de hermanos, hermanas, casas, bueno todo, digamos lo material y lo interpersonal. Segundo, lo que vas a recibir lo vas a recibir con persecuciones. Y Tercero, recibirás al final vida eterna. Miremos entonces esos tres puntos, qué quieren decir y cómo se pueden aplicar a nosotros.

Recibirás mucho, recibirás con persecuciones y al final tendrás vida eterna. Ese es el mensaje de Cristo para Pedro y para todo aquel que se arriesgue, se arriesgue por Cristo. Especialmente se nota en aquellos que lo han apostado todo por el Señor, que es el ejemplo que nos dan los santos, realmente. Los santos son gente que dijo; yo le voy a apostar todo, yo pongo todo, todo al servicio del Señor, no me reservo nada, no tengo plan B. Ese es el que lo apuesta todo por Cristo. Entonces, primero vas a recibir muchísimo, dice Cristo, vas a recibir el ciento por uno, vas a recibir mucho. ¿En qué sentido se cumple esto? Mira, tiene muchísimo sentido, realmente. Porque finalmente el que entra en la órbita de Jesucristo entra en la órbita de un compartir, entra en la órbita de amar, entra en la órbita de servir. Y resulta que esas son las llaves del corazón humano, esas. Compartir, amar y servir.

En cambio, ¿cuáles son las cerraduras del corazón humano? Las contrarias. Lo contrario de compartir ¿qué es? retener, esconder. Lo contrario de amar ¿qué es? la indiferencia, el odio. Lo contrario de servir ¿qué es? esperar a que los otros me atiendan. Y por supuesto, a medida que esas cerraduras, que son las propias del pecado, se adueñan de nuestros corazones, salimos perdiendo. O sea, que lo que Cristo le está diciendo a Pedro tiene todo el sentido del mundo. Rompe las cerraduras y verás cómo se abren los corazones. Y junto con los corazones hay abundancia, abundancia de bienes también en esta tierra.

Segundo, dice Cristo vendrán persecuciones. Esa parte no nos gusta, la parte de las persecuciones. Pero también tiene todo el sentido del mundo. Porque mira, a medida que se va entrando en este compartir, en este amar y en este servir, se está proclamando que Dios es Rey, se está proclamando quién es el Señor. Y cuando aparece el Dios verdadero, los ídolos estorban y caen. Pero hay gente que tiene su negocio montado alrededor de los distintos ídolos, ídolos de poder, de placer, de tener, de prestigio, de lo que sea. Esos no van a estar felices. La predicación del Evangelio y el servicio del Evangelio siempre tendrá persecución.

Yo me asombraba el otro día. Eso ya fue hace tiempo. De ver cómo una persona tan increíblemente generosa, como Madre Teresa de Calcuta, encontró un enemigo. Este filósofo ateo y además terriblemente burlón en todo lo que tiene que ver con la fe cristiana. Christopher Hitchens, fallecido hace unos pocos años. Él escribió todo un libro en contra de la Madre Teresa de Calcuta. Difícil para mí pensar en tiempos recientes, pensar en una persona más generosa. Y sin embargo, ya ves, le salió también enemigo a ella. También a ella le salió enemigo. ¿Qué queda para nosotros entonces? Démonos cuenta que enemigos va a haber. O sea, que por una parte es muy lógico que haya abundancia. Por otra parte, es muy lógico que haya persecuciones. Pero lo más lógico de todo es que Dios, a quien le has apostado, Dios, a quien le has entregado tu vida, no se va a dejar ganar en generosidad. Él es capaz de dar mucho, pero mucho más.

Los padres de la Iglesia veían una comparación en el caso de Abraham e Isaac. Abraham estuvo dispuesto a entregar a su más precioso tesoro, que era Isaac. Y en vez de un hijo, Dios le dio hijos incontables como las estrellas del cielo, como la arena de las playas. Dios no se va a dejar ganar en generosidad. Pidamos entonces al Espíritu Santo, cuya fiesta tuvimos hace tan poco, que haga nuestros corazones generosos en la apuesta por Dios y por su Reino. Amén.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM