|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
En la medida en que pierdes, ganas y en la medida en que entregas, encuentras.
Homilía i082009a, predicada en 20190305, con 6 min. y 6 seg. 
Transcripción:
El Evangelio de hoy está tomado del Capítulo Décimo de San Marcos. Pedro le hace una pregunta a Jesús. Con su característica espontaneidad, Pedro le pregunta ¿Qué va a pasar con nosotros? Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. La pregunta es ¿Qué gano yo con esto? Es una pregunta interesada, una pregunta que claramente es fruto de un amor imperfecto. Parece que para Pedro no es suficiente la dulce amistad y cercanía con Cristo. Para Pedro no es suficiente el prestar un servicio único a la humanidad. Para Pedro no es suficiente estar aprendiendo de la fuente misma de la sabiduría. Para Pedro no es suficiente ser santificado por la oración y la cercanía del Verbo de Dios hecho hombre. Ninguno de esos inmensos bienes parece suficiente para el apóstol Pedro. Vemos que su amor es muy imperfecto, pero así imperfecto lo aceptó Cristo. Por algo dijo Dios a Santa Catalina de Siena. Bien sé yo que el alma humana primero es imperfecta y sólo después perfecta.
Así que Pedro lanza su pregunta ¿Qué va a pasar con nosotros?. Y Cristo le responde: Vas a recibir cien veces más en esta tierra, y luego la vida eterna. Pero añade dos cosas. Primero, le dice que lo que se va a recibir en esta tierra es con persecuciones. Esa parte es interesante. Es con persecuciones. Hay una abundancia de amor, una abundancia de recursos, una abundancia de bendiciones, pero también hay graves ataques. Además, Cristo le dice a Pedro Hay muchos primeros que serán últimos y muchos últimos que serán primeros. Esta última frase, que la encontramos en otros lugares de los evangelios con términos muy parecidos, es la que nos invita a preguntarnos en este momento ¿Qué relación tiene la respuesta de Cristo con esta frase?
A ver, la respuesta de Cristo es Vas a recibir cien veces más con persecuciones. Y luego añade esa frase. Muchos primeros serán últimos y muchos últimos primeros. ¿Qué relación tiene una cosa con otra? Bueno, nos damos cuenta que aquella persona que lo pierde todo por Cristo es como si en cierto sentido estuviera buscando el último lugar. El que pierde todo por Cristo es a los ojos del mundo, una especie de perdedor. He contado varias veces el testimonio de una joven británica que era estudiante de posgrado en Cambridge, Inglaterra. Esta mujer quedó fascinada por el carisma de las Misioneras de la Caridad, la comunidad fundada por la Madre Teresa de Calcuta. Finalmente, esta mujer abandona sus estudios de posgrado, toma el sencillo hábito de las Misioneras de la Caridad. Y yo me la encuentro, es ahí donde vengo a conocerla. Me la encuentro sirviendo en uno de los hogares que tiene la Madre Teresa, en este caso en un barrio muy pobre de Lima, Perú. A ojos del mundo, es un pésimo negocio lo que ella ha hecho. A ojos del mundo es una perdedora. Ha perdido magníficas oportunidades. Relaciones afectivas, herencias de familia, seguridad que le ofrecía su país, un alto nivel académico, un muy buen nivel económico. Todo parece perdida. Y sin embargo, la alegría de ella, de la cual yo soy testigo. Pues cuando la conocí hace esos años, no sé si estará ahora en el mismo sitio o estará en otra parte, porque a las religiosas las cambian. Pero recuerdo el rostro de ella y era un rostro muy feliz, el rostro de una persona que no parecía para nada una perdedora, una fracasada. Era el rostro de una ganadora. Ella obraba y vivía como quien ha hecho el mejor negocio de la existencia. Eso impacta.
O sea, ahí vemos a una persona que, como Pedro, lo ha perdido todo. Pero en la medida en que ha escogido ese último lugar y lo ha escogido sinceramente, en esa misma medida, ya se ve en ella el triunfo de la gracia. Ya se ve en ella la alegría del amor que ha dado fruto. Así que si nos preguntamos ¿Cuál es la relación entre la respuesta de Cristo y la frase de los primeros y los últimos? creo que la respuesta es sencilla es porque en la medida en que pierdes ganas y en la medida en que entregas, encuentras. Algunos atribuyen a San Francisco de Asís aquella frase. Lo que retienes lo pierdes. Lo que das, lo conservas.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|