Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Pidámosle a Dios que siempre hagamos su voluntad y contemos con sus recursos para que no perdamos nuestra vida cristiana y caigamos en verdadera miseria.

Homilía i081006a, predicada en 20170227, con 4 min. y 59 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

El Evangelio del día de hoy está tomado del Capítulo Décimo de San Mateo. Es uno de los pasajes más fácilmente recordados y más comúnmente recordados por aquella comparación tan absurda que aparece. Es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja a que un rico entre en el Reino de los cielos. Puesto que el mundo en el que vivimos, elogia de tantas maneras la riqueza, la abundancia.

Conviene a la luz del Evangelio recordar que las riquezas. Y estoy hablando de riquezas materiales, estoy hablando de dinero, pero también por extensión de otro tipo de riquezas. Sí las riquezas tienen sus peligros, no lo digo yo, lo dicen los padres de la Iglesia. Uno de ellos, por ejemplo, advierte de esto con mucha frecuencia, las personas que tienen muchos bienes se vuelven muy seguras de sí mismas, muy seguras de sus propios recursos, lo cual es apenas natural. La persona rica se acostumbra a que su voluntad es la que se cumple y se acostumbra a que sus recursos son suficientes, es decir, se acostumbra a realizar su voluntad y a no depender de nadie. Pero resulta que estas dos costumbres, estos dos hábitos mentales, dificultan extraordinariamente la verdadera fe. Porque cuando uno se acostumbra a que las cosas tienen que ser al modo de uno, al estilo de uno y al gusto de uno, mmmm fácilmente va a entrar en colisión cuando resulta que el querer de Dios es otro.

La oración central de nosotros los cristianos es el Padrenuestro. Y en el Padrenuestro Jesús muy claramente nos enseña a decir a Dios Nuestro Padre que se haga su voluntad, no la nuestra. El mismo Cristo lo practicó hasta un grado más que heroico en Getsemaní, cuando orando al Padre Celestial, dijo Si es posible que pase de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Con bastante frecuencia la fe supone la superación de lo que a mí me gustaría, de lo que a mí me parecería. Pero la persona que ha gozado de grandes recursos y que además tiene muchas personas a su servicio y que además tiene grandes capacidades y recursos, se acostumbra con mucha facilidad a que las cosas tienen que ser a su modo, a su manera. Es bastante difícil salir de esa costumbre. Es bastante difícil salir de ahí.

Para llegar uno a decir de acuerdo Señor, como tú quieras. Por supuesto, no deja de haber personas que tienen grandes cantidades de dinero o de otros bienes materiales y que, sin embargo, son muy dóciles a la voluntad de Dios. Pero tal vez a esas personas no deberíamos llamarlas exactamente ricas. Tal vez deberíamos decir de ellos, que son personas que han recibido para administrar algunas cosas que Dios les ha dado. Porque el que tiene muchos bienes y está realmente desapegado de ellos y está en cambio apegado a la voluntad de Dios, es una persona que muy pronto descubre que todos los bienes que tiene no son simplemente para su placer, para su provecho o beneficio, o para conseguir a través de los que ya tiene otros más. La persona que de verdad está apegada a Dios, si tiene muchos bienes y no está apegada a esos bienes, pues lo que siente es que Dios le ha puesto en la posición de ser administrador de esos recursos, en bien de otras personas. Entonces, en el fondo no es rico, es administrador.

Tenemos que pedirle a Dios con humildad, tenemos que pedirle que nos mire con misericordia. Quizás todos tenemos algo de la mentalidad de ese rico. Ese rico que se acostumbra a hacer lo que le place y que siempre puede disponer de los recursos suficientes. Si estamos en esa condición, estamos en verdadero peligro. Si estamos en esa condición, estamos en peligro de perder nuestra vida cristiana. Y esa, esa sí que sería la más grande miseria.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM