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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
A Dios se le puede encontrar en el ejercicio de la búsqueda de la sabiduría, de la búsqueda de lo que es verdadero y cómo una cosa proviene de otra.
Homilía i073006a, predicada en 20190227, con 6 min. y 31 seg. 
Transcripción:
La primera lectura de hoy está tomada del capítulo cuarto del libro Eclesiástico, este es uno de los libros llamados sapienciales. Esta palabra hace referencia a la sabiduría y precisamente, la lectura de hoy tiene que ver con la sabiduría. Quisiera compartir en esta ocasión alguna reflexión sobre cómo la búsqueda de la sabiduría es un camino poco explorado, pero sumamente bello y fecundo cuando se trata de encontrarnos con Dios.
Ante todo, recordemos de qué se está hablando en la Biblia cuando mencionamos la palabra sabiduría. Sabiduría no es una simple acumulación de conocimiento, sabiduría no es tampoco el saber especializado que caracteriza a una persona que domina un determinado campo. Por ejemplo, hay médicos que están especializados en el páncreas y aún dentro del páncreas, hay nuevas especializaciones. Entonces, es una persona que sabe mucho de un determinado campo. Tampoco podemos decir que es sabiduría la colección de opiniones, porque hay personas que están muy enteradas de muchas cosas, pero eso no significa sabiduría.
Vayamos al gran Santo Tomás de Aquino y preguntémosle ¿qué quiere decir sabiduría? Dice Santo Tomás que lo propio del sabio es un conocimiento que se caracteriza por relacionar, por conectar en lo que conocemos con primeros principios, con las causas primeras. Creo que la imagen de un árbol nos puede ayudar. La persona que es simplemente erudita es como si tuviera las mil hojas de un árbol. El sabio, en cambio, sabe cómo están conectadas esas hojas a las ramas y esas ramas al tronco y ese tronco a la raíz. La sabiduría es un conocimiento estructurado, es un conocimiento que busca las primeras causas y que por eso también, atiende a las últimas consecuencias.
Uno puede decir, por ejemplo, que hoy tenemos abundancia de información, incluso abundancia de conocimiento, pero nos sigue faltando muchísima sabiduría. A veces me aterra pensar que, para muchas personas, especialmente para muchos jóvenes, no hay que aprender mayor cosa en la cabeza porque Wikipedia lo sabe todo, porque Google lo sabe todo, porque si quiero comprobar algo, simplemente saco mi celular y busco y ahí está la respuesta. Y muchas veces, ese conocimiento instantáneo, sobreabundante, exuberante, se considera como si fuera sabiduría, pero repito, no lo es.
Y no lo es, como lo demuestra el hecho de una de las páginas de Internet más famosas en el mundo entero, la muy conocida Wikipedia. La Wikipedia es una enciclopedia online que contiene numerosos artículos, miles, cientos de miles, no sé si millones ya de artículos sobre los más diversos temas. Es verdad que muchas afirmaciones de la Wikipedia están bien establecidas y fuera de toda duda. Si yo le pregunto a la Wikipedia cuándo sucedió por primera vez que el hombre llegara a la Luna, me va a dar la fecha exacta y me va a decir cuál fue la misión espacial y cuál fue la persona que realizó ese acto, para eso puede ser buena la Wikipedia.
Pero, si yo le pregunto a la Wikipedia es bueno o malo abortar, el artículo sobre el aborto, que va a estar seguramente en continua elaboración y reelaboración, me va a contar muchas versiones. Y seguramente en el artículo sobre el aborto, voy a encontrar muchas personas que hablan de las victorias de los derechos reproductivos de las mujeres y cómo el aborto, poco a poco, ha ido ganando terreno en todas partes del mundo y lo presentan como un gran triunfo de la civilización. Me voy a encontrar otras opiniones que yo temo que serán minoritarias. Otras opiniones que van a decir que el aborto es un crimen y es un asesinato.
Es decir, voy a encontrar todo el espectro de opiniones. Y esa colección de opiniones se parece mucho a las hojas del árbol. Imagínate que a ti no te presentan el árbol, sino te traen una bolsa gigante donde están miles y miles de hojas, eso es Internet, esa es la Wikipedia. Y tú verás qué escoges, si te gustan hojas marchitas y te gustan amarillas, si te gustan verdes o pardas, ahí las encuentras todas. Eso no es sabiduría y por ese camino realmente a lo que vamos llegando es a que cada uno finalmente termina decidiendo qué es lo bueno y qué es lo malo.
Sí, interesante saber cuándo se puso por primera vez un pie humano en la Luna, en el satélite nuestro. Pero para las cosas fundamentales de la vida, no están en esos datos. Las cosas fundamentales de la vida son las grandes preguntas sobre cuál es el sentido de la existencia, sobre dónde está el bien y el mal, sobre cómo formar la conciencia, cómo educar niños, qué leyes debe tener un país y para todas esas cosas, el gran Internet lo único que nos ofrece son gigantescas bolsas donde hay hojas con todas las opiniones, así nos encuentra Dios.
En cambio, bajo el ejercicio de la búsqueda de la sabiduría, bajo el ejercicio de la búsqueda de qué es lo verdadero y cómo una cosa proviene de otra, entonces, según nos dijo el libro Eclesiástico, entonces sí se puede buscar a Dios y se le puede encontrar.

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