Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Ser el último significa reconocer que la otra persona me supera en algo, que esa persona tiene algo para enseñarme. Al declararme superior a los demás me vuelvo un tirano, empiezo a usar y maltratar al otro.

Homilía i072010a, predicada en 20250225, con 9 min. y 4 seg.

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Transcripción:

Uno de los consejos más extraños de Jesús es el que aparece en el Evangelio de hoy. Porque dice Jesús El que quiera ser el primero, que sea el último. Y ese consejo dice uno ¿cómo se entiende eso? El que quiera ser el primero, que sea el último. Sobre todo es un consejo muy raro, porque uno dice ¿qué significa ser el último? ¿Significa que no voy a desarrollar mis capacidades, mi potencial, mi liderazgo, mis talentos? ¿Qué significa eso de ser el último? Yo estoy seguro que es una frase que la hemos oído desde que éramos niños, es decir, desde que estamos yendo a la iglesia, siempre oímos esa frase: El que quiera ser el primero, que sea el último.

Incluso hay algunos pensadores, que han visto en ese tipo de frases, la imagen del fracaso de un cristiano. O sea, para ellos nosotros los cristianos somos unos fracasados. Así, por ejemplo, Federico Nietzsche decía que nosotros tenemos una moral de esclavos. Moral de esclavos, gente que está acostumbrada a que la manden, gente que está acostumbrada a ser el perdedor, a ser el que se está derrotado, a ser el que está abajo. Y por contraste, Nietzsche hablaba del superhombre. Nietzsche hablaba de cómo nosotros teníamos que ser realmente, no esclavos, sino señores. Frente a la moral de los esclavos Nietzsche habla de la moral de los señores. Tenemos que aprender a ser los señores. Por supuesto, nosotros no somos seguidores de Nietzsche. No nos interesa ser seguidores. Es un pensador que si uno tiene una cierta formación es bueno conocerlo, pero sobre todo conocerlo para saber el daño que le ha causado a muchísima gente.

Pero la pregunta sigue ¿Qué quiere decir Cristo con eso de ser el último? Algunos santos, han tomado este consejo de Cristo muy en su corazón. Así, por ejemplo, tenemos a San Francisco de Asís. El nombre oficial de los franciscanos es Orden de frailes menores. Y hay toda una espiritualidad en el mundo franciscano, hay toda una espiritualidad de la minoridad. ¿Qué significa eso de la minoridad? Tiene que ver con el Evangelio de hoy. El que quiera ser el primero, que sea el último. Y hay otra comunidad que tiene mucho de esta espiritualidad franciscana que también va en la misma línea. Y ellos se llaman los Mínimos. Que también es algo como buscar ese último lugar.

Pidamos la luz del Espíritu Santo, porque vivimos en un mundo en el que lo que se valora es imponer la propia voluntad. Lo que se valora es salirse con la propia, salirse con la suya. Fulano de tal se salió con la suya. Amamos los líderes fuertes. Estamos entrando en una época en que hay casi una idolatría por los líderes fuertes, los que hacen las cosas a su manera. Es decir, la logró, lo hizo como quería, se salió con la suya. En un mundo en donde se valora tanto salirse con la suya. La pregunta es ¿Oye, y entonces, cómo interpretar esto de Cristo? Yo les voy a contar la mejor interpretación que conozco, que tiene mucho que ver precisamente con la espiritualidad de San Francisco de Asís. Yo no soy franciscano, yo soy dominico, pero nosotros los dominicos, amamos profundamente la espiritualidad franciscana y amamos a San Francisco.

La clave está en esto. Hazte esta pregunta ¿Qué pasa cuando yo me creo mejor que otra persona? ¿Qué pasa cuando yo me creo superior que otra persona? Normalmente lo que pasa es que cuando yo me creo superior, pues obviamente considero que esa persona es inferior y si esa persona es inferior, entonces yo puedo aprovecharme de esa persona. Si esa persona es inferior, esa persona tiene que hacerme caso a mí o tiene que complacerme a mí. Piensa, por ejemplo, en un matrimonio. ¿Qué pasa en un matrimonio en donde ese hombre se considera superior a su mujer? Cree que ella no tiene mucha cabeza. Ella no sabe hacer las cosas. Ella no sabe nada. Ella no puede. Ella no sabe. Eso ¿a dónde va a llevar ese matrimonio? Como él se cree superior a ella y la considera inferior a ella, entonces la va a tratar de una manera de desprecio. Muchas veces la va a usar, muchas veces va a tratar de imponer su criterio en todo.

Uno como sacerdote se encuentra a veces con situaciones en que el hombre se cree mejor que la mujer y considera que la mujer está ahí únicamente para complacerlo. Pero también se está dando hoy, lo otro. También se está dando, todo hay que decirlo. También se está dando hoy que hay mujeres que se consideran mejores que los hombres, especialmente porque producen más dinero o tienen un puesto más importante y eso acaba mal. Esta semana me comentaron de otro matrimonio conocido por mí. Se están separando. ¿Y cuál es la razón? La razón es que la mujer se consideraba muy superior a él. Entonces, ¿qué hago yo con este hombre? Yo no estoy aquí para arrastrar a nadie ni para llevar a nadie. Entonces por ahí se entiende la Palabra de Cristo.

Traduce ese mensaje de Cristo de esta manera. ¿Qué significa esto de ser el último? Lo que quiere decir es no te estés creyendo mejor que nadie. No te estés creyendo mejor que nadie. Porque en el momento en el que tú empiezas a creerte superior, mejor que otro, ahí es donde tú empiezas a despreciar al otro, empiezas a usar al otro, empiezas a maltratar al otro, empiezas a utilizar un criterio que ya no va a ser de justicia, sino de injusticia. Entonces no caigas en ese error. No pienses que tú eres mejor. Por supuesto que hay cosas en las que somos mejores unos que otros. Pero el problema está en cuando yo me considero mejor globalmente, por así decirlo, mejor que el otro. Como en el ejemplo que di de aquel matrimonio. Ese hombre que considera que él es mejor que ella y que ella no sabe, ella no puede. Ella no entiende. Ella no. Ella no, Ella no. Ahí es donde viene la injusticia.

Entonces, ¿qué es lo que nos propone Cristo? No te estés creyendo superior a los demás, no te estés creyendo superior. Más bien, utiliza este consejo que yo se lo he oído a varias personas, sobre todo destaco mi madre. Mira lo que ella decía, yo de todos aprendo. O sea, ella reconocía que en toda persona hay algo en lo que a mí me supera. Esa persona me supera en algo. Esa persona tiene algo para enseñarme. Y por supuesto, si yo reconozco que todos tienen algo en lo que me superan, eso es lo que significa ser el último. Es decir, yo no voy a pretender ser el primero, porque en el momento en el que me declaro el primero me vuelvo un tirano. Empiezo a usar a la gente, empiezo a maltratar a la gente. Qué sabiduría la de nuestro Señor Jesucristo. A Él sea la gloria por los siglos. Amén.

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