|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La palabra "crisol" condensa una rica variedad de experiencias formativas y transformantes: prueba, tentación, desierto, cruz. Y el fruto es siempre notable: conocimiento de sí, pureza, lealtad, más fe, auténtico amor.
Homilía i072006a, predicada en 20170221, con 11 min. y 17 seg. 
Transcripción:
Queridos hermanos. Las lecturas de hoy nos brindan una hermosa oportunidad para reflexionar en la palabra Crisol. Crisol, un horno encendido. Acrisolar, llevar a ese horno de alta temperatura un material para refinarlo. Eso es acrisolar. La primera lectura de hoy, tomada del Libro Eclesiástico en el Capítulo Segundo, nos habla sobre ese crisol. Nos habla sobre cómo, al acercarnos al Señor, tenemos que prepararnos para ser acrisolados. Dice aquí. No te asustes en el momento de la prueba, acepta cuanto te suceda. El oro se acrisola en el fuego. Y el hombre que Dios ama en el horno de la pobreza.
El crisol ¿por qué es tan importante esta palabra? Porque a través del horno se separa lo que es oro y lo que no es oro. El oro en la naturaleza. Por ejemplo el oro, podríamos hablar de otras sustancias. No suele aparecer puro, sino que está revuelto con otras cosas. Cuando se calienta en el horno la alta temperatura permite sacar el oro puro. Entonces del crisol viene ¿qué? el discernimiento. Del crisol viene ¿qué? del crisol viene la verdad. Del crisol viene ¿qué? la pureza. Y eso significa que podemos asociar la palabra crisol con muchas otras palabras propias de nuestra vida espiritual y de nuestra vida cristiana. Por ejemplo, el desierto, un tiempo de desierto, es como un tiempo de crisol. A través del desierto, el pueblo de Dios fue acrisolado. Aparecieron las mentiras de su corazón, pero también apareció la verdad de su fe. El desierto es un crisol.
La tentación también es un crisol. Supongamos una persona que nunca ha manejado dinero. Un día le llega una gran responsabilidad para manejar dinero y se siente tentado porque ha visto una oportunidad de sacar algo para beneficio propio. Y esa tentación se le convierte como en una especie de aguijón que está ahí por dentro. Y un día sí y otro día también tiene ganas de sacar su platica, la suya, de robar. Y está realmente incómodo porque esa tentación le pasa todos los días. Pero esta persona se acrisola y teniendo la posibilidad de robar no roba. Quizás nadie se hubiera dado cuenta. Venció la tentación. La persona sale fortalecida. Su virtud ha sido acrisolada. Lo mismo pasa con la castidad. Lo mismo pasa con la fe. La fe tiene que ser acrisolada.
Obsérvese cómo cuando Cristo era aclamado por las multitudes, era muy fácil ser discípulo. Así es muy fácil cuando todos aplauden a Jesús. Pero en los momentos de grave dificultad, en los momentos de crisis, en los momentos de deshonra, cuando la multitud estaba gritando crucifícalo, crucifícalo. Los discípulos ¿dónde estaban? por ahí escondidos, o sea que se vio que realmente no tenían verdadera lealtad y fidelidad, fallaron. O sea, que la tentación, la crisis, el desierto, la prueba, la pobreza, la dificultad, la persecución. Oiga, son muchas las palabras que son crisoles. Muchas. Y estas muchas palabras nos están indicando que todos tenemos que pasar por el crisol de una o de otra forma.
¿Cuál es el crisol por excelencia? Lo tenemos ahí. Es la cruz. En la cruz tenemos el amor acrisolado del hombre Dios, Jesucristo. Nos damos cuenta que Jesucristo nos amó hasta el extremo. Es decir, apareció el oro de su amor en la cruz. ¿Por qué? Porque en el momento en el que la tentación era más violenta, en que la persecución era más injusta, en que la traición era más dolorosa, en que el ataque del demonio era más insidioso, en que el dolor era más grande. Es decir, todo se juntó en la cruz. Y en ese momento tan espantoso, lo que salió de Cristo fue perdón, misericordia, intercesión por nosotros. O sea, que la perla más bella nos la dio en la cruz. O sea, que la cruz es el gran crisol.
Pienso que la Iglesia muchas veces tiene que pasar por crisoles. Por ejemplo, en las épocas de persecución, se nota muy bien ahí. Cuánta fe tiene que tener una persona para soportar, no solamente que la torturen, sino ver cómo torturan a las personas que aman. Que es una de las modalidades que más utiliza el demonio para llevarnos a la apostasía. A veces es más difícil ver que torturan a una persona que uno ama. No hace mucho, por ejemplo en la India, grupos fundamentalistas, mataron de una manera horrible a un hombre por el simple hecho de ser cristiano. Lo arrojaron a un lago de agua congelada. Y este hombre, en medio de esa temperatura tan baja, pues por supuesto, empieza a morirse delante de los ojos de la esposa, que también es cristiana y lo único que le dicen es reniega de Cristo y te sacamos. Reniega de Cristo. Mire lo que está haciendo a su esposo y después de que lo matemos a él, la vamos a matar a usted. Mire lo que está haciendo. Hasta que el hombre tiene una multiplicación de fallas cardíacas y finalmente muere, no renegó. ¿Qué fe hay que tener para llegar a eso?
Pensemos en los cristianos perseguidos en Siria o en Irak. Pensemos a qué extremos han llegado. Ustedes seguramente habrán visto las fotos de las celebraciones de la Semana Santa en esos lugares devastados por la guerra. Les han derribado todo el templo, todo está en ruinas. Apenas queda un pedacito de Iglesia. Y ahí está el pequeño grupo de cristianos. Ahí están celebrando a Jesús. Eso es hermoso. Es una fe acrisolada. A veces las comunidades pasan también por momentos difíciles que son como crisoles. A veces las comunidades pasan por tiempos de incertidumbre y quizás algunos de sus miembros se preguntan si valdrá la pena seguir. O será que más bien me bajo acá porque la prueba es muy fuerte, porque se necesita una fe extraordinaria. Cuando la comunidad a la que uno pertenece es bien conocida, bien respetada, bien amada. Es fácil, digamos, es más sencillo. Pero cuando hay incertidumbre, cuando hay desconsuelo, cuando hay decepción, cuando la gente empieza a mirarte y empieza a asociarte con escándalos y con cosas terribles, entonces tú dices ¿será que vale la pena seguir?
Esta lectura y el Evangelio que también habla del crisol de la cruz. Estas lecturas no fueron escogidas a propósito, son las de la Iglesia para el día de hoy. Pero así nos habla el Señor, así nos está hablando. Y hoy en concreto está hablando al corazón de los Misioneros de Cristo Maestro. Este es Jesús preguntando a cada uno de los M.C.M. Este es Jesús preguntando ¿Te vas a ir, vas a traicionar, vas a sacar lo tuyo y te vas? ¿Qué vas a hacer? Yo espero, que guiados por el testimonio de tan grandes santos y sobre todo animados por el Espíritu. Estos mis hermanos, que la Iglesia me ha dado, estos mis hermanos, le digan un sí rotundo a Cristo. Aunque haya persecución, aunque haya dificultad. Que no va a ser dificultad de un mes, ni de tres meses, ni quizás de tres años. Esto es largo, pero el que tiene fe dice: De este crisol con la misericordia de Dios y con el fuego del Espíritu, de este crisol salimos y salimos renovados y salimos purificados para mejor servir a la Iglesia.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|