Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El propósito de la Biblia es mostrar que el hombre tiene un lugar único en la naturaleza, para no ser esclavos de nada cuanto existe, y una relación única con Dios al ser imagen y semejanza suya.

Homilía i052009a, predicada en 20210209, con 7 min. y 10 seg.

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Transcripción:

La primera lectura de hoy es continuación del texto de ayer del libro del Génesis. Ayer empezábamos a escuchar cómo el Dios majestuoso, poderoso y sabio está en el principio de todo cuanto existe. A través de un acto de creación. De hecho, la creación aparece como un proceso que Dios va realizando día tras día hasta llegar a la creación del ser humano, la creación del hombre. Esta creación del hombre ha sido objeto de disputa y muchas veces de burla por parte de aquellos que creen que la ciencia es contraria a la fe.

Con el auxilio del Señor, tratemos de despejar por lo menos dos o tres de las burlas y de los malos entendidos que hay en este tema. El primero es el de aquellos. El primer malentendido es el de aquellos que creen que la Biblia es como una especie de libro de ciencia. Y si la Biblia dice que el ser humano fue creado de tal o de cual manera, entonces dicen eso no es lo que nosotros conocemos sobre el ser humano, porque nosotros conocemos los antecedentes de dónde viene el ser humano y por consiguiente la Biblia es un libro que resulta contrario a la ciencia. Para descartar esa idea, lo más importante es descubrir que el propósito de la ciencia no es explicar el origen del cuerpo humano como tal.

El propósito de la Biblia es mostrar que el hombre tiene un lugar único en la naturaleza y una relación única con Dios. La relación única con la naturaleza proviene del hecho de que ha sido creado al final, como quien dice, después de que se ha hecho la casa, llega el habitante para esa casa. Invitado por Dios. Y la relación única con Dios aparece con aquellas palabras tan profundas, tan bellas, que nos hablan de que nosotros somos imagen y semejanza de Dios. Entonces la Biblia no pretende explicarnos esto ya lo había enseñado Pío doce y muchos otros papas. La Biblia no pretende enseñarnos de dónde sale el cuerpo humano en términos de su fisiología, en términos de su manera de organizarse como ser vivo. La Biblia no es un libro para eso. La Biblia quiere indicarnos cuál es el lugar que nosotros tenemos ante la naturaleza. No somos esclavos de la naturaleza, no somos adoradores de las fuerzas de la naturaleza. Somos adoradores de Dios, pero no reemplazamos a Dios porque de Él hemos recibido todo cuanto tenemos.

Además, solo de nosotros los seres humanos se dice que seamos imagen y semejanza de Dios. Este es el tipo de enseñanzas que nos da la Biblia sobre la parte corporal y si ha habido o no ha habido una evolución que conduzca al cuerpo que nosotros conocemos. Ese no es el tema principal de la Biblia. No te dejes confundir en ese aspecto, en esa enseñanza. Segundo, otros dicen bueno, pero es que la Biblia presenta al ser humano de una manera que se podría llamar antropocéntrica, es decir, como si todo estuviera hecho para nosotros. Ateos bastante famosos que han destruido la fe de mucha gente como este señor llamado Richard Dawkins, se solazan en repetir al universo no le importa que tú existas, al universo no le importa lo que tú seas. Al universo no le importa el ser humano, porque desde la perspectiva atea, todo el proceso que ha dado origen a la vida humana es un proceso que no tiene gobierno o que ha sido gobernado simplemente por el azar.

Por supuesto que esto trae gravísimas repercusiones. Si mi vida es como una brizna en un viento que no va a ninguna parte, entonces qué importa si yo soy bueno, si soy malo, si soy generoso, si soy puro, si soy sincero, si soy santo. No importa. Eso tiene gravísimas consecuencias. Pero si nos preguntamos, incluso desde el ángulo de la ciencia, se puede decir que el ser humano es simplemente el resultado de una serie de interacciones entre fuerzas que suceden al azar. Los mismos científicos. Y no son palabras que yo me invento. Amo la ciencia. Los mismos científicos nos dicen: No se conoce en el universo visible. No se conoce en el universo que podemos explorar con nuestro conocimiento científico. No se conoce algo tan complejo como es el cerebro humano.

Es decir, que en la escala de la complejidad, en la escala del procesamiento de la información, estoy utilizando los términos de la ciencia en la escala de la capacidad de conocimiento, de dominio y de procesamiento de información. Nada se asemeja ni de lejos al cerebro humano. O sea que fíjate que la buena ciencia en el fondo viene a ratificar el lugar único que nosotros tenemos en el universo. En resumen, mis hermanos, la Biblia, y lo hemos dicho muchas veces, no es un libro de ciencia, pero sí nos trae enseñanzas fundamentales, como por ejemplo que tenemos un lugar en la naturaleza para no ser esclavos de nada de lo que existe y un lugar ante Dios para agradecerle y para reconocer que somos imagen y semejanza suya.

Y en segundo lugar, que nosotros sí que tenemos un lugar muy especial en el universo. Y ese lugar lo ratifica incluso la ciencia cuando estudia la maravillosa complejidad de lo que nosotros somos, de lo que nosotros pensamos y de lo que nosotros podemos. Eso no nos autoriza a vivir de cualquier manera. Más bien nos invita también desde el ángulo de la ciencia, a tener responsabilidad. Si tenemos todo ese poder que viene de Dios, tenemos una inmensa responsabilidad. Esas son las enseñanzas de la Escritura y con eso hemos de quedarnos. Cada vez que leemos estos textos del Génesis.

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