Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El libro del Génesis proclama que Dios y solamente Dios es el Señor, que sólo en Él está la plenitud de nuestra vida, de la verdad y de la felicidad.

Homilía i052007a, predicada en 20170207, con 5 min. y 1 seg.

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Transcripción:

El texto de la primera lectura de hoy ha sido tomado del capítulo primero del Génesis. Es la segunda parte del relato original de la creación. En la descripción del Génesis encontramos a Dios que va creando poco a poco todo cuanto existe. La descripción que hace la Biblia no es una descripción científica y es inútil en ese sentido tratar de buscar una especie de correspondencia entre los datos que nos da la Biblia y, por ejemplo, las eras geológicas. A ese intento de hacer concordar la Biblia con los descubrimientos de la geología se le llama a veces concordismo.

Entonces algunos intentaron poner en paralelo los días de la creación con las eras geológicas. Tiene algún sentido. En la medida en que la presentación que hace la Biblia va de lo más simple, hasta lo más complejo. Y sucede que efectivamente, al describir lo que es la historia de este planeta y la manera como apareció la vida y el momento en el que apareció el hombre, pues ciertamente vamos de lo simple a lo complejo. Entonces es natural que pueda descubrirse alguna forma de paralelo, pero la autoridad de la Biblia no proviene de esos descubrimientos geológicos. Más bien, lo que quiere mostrarnos la Sagrada Escritura es cómo Dios es el único autor, el único Creador, la causa única de todo cuanto existe.

Y esto es importante porque aquel que es el único Creador de todo cuanto existe, es entonces también el único Señor. No hay otro, señores, no hay otros dioses. Realmente la afirmación de la creación es una manera de decir que nada, nada, nada escapa a la mano, ni al conocimiento, ni a la voluntad de Dios. En el fondo, el propósito del texto del Génesis es proclamar de una manera vigorosa y clara que Dios, y solamente Dios es el Señor. Concuerdan los estudiosos de la Biblia en decir que el libro del Génesis fue escrito con ocasión de las durísimas experiencias que tuvieron los hebreos en la época del destierro.

El siglo sexto antes de Cristo, los hebreos fueron desterrados a Babilonia, tuvieron que salir de su tierra. La tierra que Dios les había dado, tuvieron que dejar el templo, señal de la presencia de la gloria divina. Tuvieron que abandonar el culto, que era como el lazo permanente de alianza con Dios. Tuvieron, en fin, que servir a un país, a una cultura, a un pueblo idólatra y pagano. Esa fue la condición en la que se encontraron los hebreos en su destierro, allá en Babilonia. Y en esas circunstancias tan adversas, tan humillantes, tan duras, llega el momento en el que es necesario preguntarse Bueno, ¿y es que Dios solamente era Dios en Jerusalén? Hemos tenido que salir de Jerusalén. Significa que Dios solo mandaba en ese terreno algo parecido a como decimos que el presidente del Gobierno en España, pues tiene jurisdicción sobre España. Y si él llegara por ejemplo a Francia o a Grecia y dijera bueno, aquí quiero que se haga tal cosa, pues de inmediato le dirían mira, tú devuélvete a tu país y deja de hacernos perder tiempo. Tú mandas en tu país. Y lo mismo sucedería con cualquier otro soberano.

Entonces, la pregunta durísima con la que se encuentran los hebreos en la época del destierro, podríamos decir, comiendo esas humillaciones con sus ojos continuamente mojados por lágrimas de dolor y de indignación. Ellos tienen que preguntarse ¿aquí Dios también es Dios? Y la respuesta a la que llegan es la que finalmente se traduce en el texto que nosotros hemos recibido en el Génesis. Es decir, la proclamación de que solo hay un Dios y de que el Dios que un día se revela a Abraham, como nos va a contar el Génesis en el capítulo número doce y el Dios que hace pacto con Abraham y luego sella ese pacto con Moisés y luego bendice a su pueblo escogido, es el mismo Dios que es creador de todas las cosas. Porque si Dios no fuera creador de todas las cosas, tampoco sería Señor de todo cuanto existe. Esa es la hermosa historia detrás del Génesis.

Es una proclamación del señorío de Dios y por lo tanto es una certeza de que no hay otros dioses y que no necesitamos volvernos a ningún otro Dios para obtener la plenitud de nuestra vida, para llegar a la plenitud de la verdad y de la felicidad.

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