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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Crecer en nuestra semejanza con Dios es crecer a la vez en su amor, sabiduría y poder.

Homilía i052006a, predicada en 20150210, con 4 min. y 50 seg.

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Transcripción:

La primera lectura del día de hoy ha sido tomada del libro del Génesis. Encontramos la segunda parte de ese texto que tiene casi las características de un himno litúrgico, el texto de la creación. El estribillo que se repite se puede condensar en esta frase de un salmo: Dios lo dijo y existió. Él lo mandó y surgió la creación. El poder de Dios, la sabiduría de Dios y la bondad de Dios. Tres grandes atributos que brillan de un modo hermoso y nunca mejor dicho, primigenio en este texto inmortal. Génesis, Capítulo primero. ¿Qué vamos a destacar el día de hoy? Dos cosas, por supuesto, sobresale en el pasaje que hemos escuchado la creación del ser humano.

Todas las cosas son obra de Dios, pero solo del ser humano se dice que ha sido creado a imagen y semejanza suya. Esto vale para cada uno de nosotros imagen de Dios, semejanza de Dios. Miremos estas afirmaciones como una realidad, pero también como un proyecto. Somos llamados a ser imagen. Somos llamados a ser semejanza. Es como que Dios nos estuviera diciendo: Alcanzarás tu plenitud, alcanzarás tu máximo si te pones en la ruta de la semejanza conmigo. Y como hemos alabado el poder, la sabiduría y la bondad de Dios, pues eso significará también la semejanza con Él. Llegar a esa semejanza quiere decir crecer en nuestro poder, en nuestra sabiduría y en nuestra bondad.

Pero cuidado que hay que crecer en las tres, porque estos tres atributos divinos van juntos. A veces queremos solo tener el poder de Dios, pero cuando crecemos en el poder, sin crecer en la bondad y en la sabiduría, lejos de convertirnos en señores de la creación, nos convertimos en explotadores que dilapidan los recursos naturales. Si crecemos en la sabiduría, pero no crecemos en la bondad y en el poder, seguramente nos convertimos en monstruos de pedantería. Y ese tampoco es el plan de Dios. Y si crecemos en la bondad, pero no crecemos en la sabiduría y en el poder, entonces nos convertimos un poco en tontos que cualquiera puede manipular. Crecer en la semejanza con Dios es las tres cosas: tomar plena posesión de nuestra vida y como raza humana tomar posesión de este planeta. ¿Pero cómo? Con sabiduría y con bondad. Ese es nuestro programa.

Eso es lo que significa ser imagen y semejanza y así se podrá cumplir otro aspecto que cabe destacar del pasaje de hoy. Habrás notado cómo después de cada día nos dicen vio Dios todo lo que había hecho y era bueno. Vio Dios que la luz era buena. Vio Dios que las aguas eran buenas. Vio Dios que los animales eran buenos. Vio Dios que el ser humano era bueno. Esa bondad original nos está invitando a reconocer todo lo que nosotros somos como expresión de la bondad de Dios. Eso quiere decir que todo en nuestro cuerpo, que todo en nuestra mente, que todo en nuestros talentos es básicamente es esencialmente bueno.

Por supuesto, ya todo dependerá del uso. Todo dependerá de qué hagamos con todo eso tan bueno, todo eso tan bello, todo eso tan grande que hemos recibido. Esa ya es otra pregunta. ¿Qué vamos a hacer nosotros con eso? Pero la Biblia es muy clara cuando afirma vio todo lo que había hecho y todo era bueno al Señor alabanza, honor y poder por los siglos. Amén.

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