Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Gocémonos en la Palabra que nos esclarece la presencia del Señor en la naturaleza y no permitamos que nuestro corazón vaya detrás de ningún otro dios sino detrás del Dios verdadero.

Homilía i051009a, predicada en 20210208, con 6 min. y 39 seg.

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Transcripción:

Después de cuatro semanas en que hemos meditado, aprovechado. Espero yo. Muchos de los pasajes más bellos de la Carta a los Hebreos. La primera lectura, el día de hoy cambia completamente el panorama. En la Carta a los Hebreos se nos ha presentado a Jesucristo como Señor por encima de los ángeles. Jesucristo como sumo y eterno Sacerdote. Jesucristo como fuente de salvación para todos nosotros. Ese mensaje precioso y consolador, ha estado a lo largo de las primeras cuatro semanas de lo que llamamos el Tiempo Ordinario.

Ahora viene un cambio de escenario, un cambio de perspectiva. Nos vamos al primer libro de la Biblia, nos vamos al Génesis. Y en el Génesis, en los primeros versículos de toda la Biblia encontramos el mensaje de la creación. Aprendamos o recordemos algunos elementos fundamentales para aprovechar mejor, para entender y aprovechar mejor este texto. Ante todo, debemos recordar que la Biblia, ya se trate de la carta a los Hebreos, del libro del Génesis o de cualquier otro libro. La Biblia nos está presentando fundamentalmente un mensaje de salvación. Es decir, lo que podemos esperar de la Biblia son aquellas palabras, aquellas enseñanzas que son necesarias para nuestra salvación, que fundamentalmente depende de nuestra relación con Dios.

Alguien me preguntaba hace poco ¿dónde aparecen los dinosaurios en la Biblia? Igual hubiera podido preguntar por algunas de las trescientas mil especies de insectos que existen. Yo no voy a esperar que en la Biblia aparezca el catálogo de las trescientas mil especies de insectos o de los miles y miles y millones de especies que hay en todo el mundo de la naturaleza. Por supuesto que no, porque ese no es el propósito de la Biblia. El propósito de la Biblia no es enseñarme qué es lo que hay en la naturaleza. Para saber qué es lo que hay en la naturaleza, Dios nos ha dado otros recursos. Por ejemplo, nos ha dado manos, nos ha dado ojos, nos ha dado inteligencia y con esos elementos que Dios nos ha dado, hacemos herramientas y podemos explorar el mundo natural.

Por algo se ha dicho que Dios nos habla a través de dos libros: El libro de la Biblia, que es el que atañe principalmente a nuestra salvación. Pero también el hermosísimo libro de la naturaleza, a través del cual nos muestra su bondad y su poder, su majestad, y también la riqueza interior que hay en nosotros. De modo que yo no debo esperar de la Biblia catálogos sobre las especies que existen o han existido en el mundo. Lo que la Biblia quiere contarme, cuando me habla de Dios como creador es algo diferente. Por ejemplo, quiere contarme, que todas las cosas tienen su primer origen en Dios. Eso es lo que quiere contarme. Y si todas las cosas tienen su primer origen en Dios, quiere decir que no hay dos dioses, ni veinte dioses, ni miles de dioses, probablemente en conflicto o en pelea unos con otros, o enamorándose los unos de los otros, al estilo de la mitología griega o de la mitología tolteca o muisca o la que sea.

Ese es el tipo de enseñanzas que yo debo buscar en la Biblia. La Biblia, lo que me está enseñando es cosas tan fundamentales como que todo el mundo, universo en su riqueza, en su variedad y en su belleza, finalmente tiene su fuente en Dios. Es Dios el que está al principio de todo, un Dios que es bueno, que es sabio, que es poderoso, que es compasivo. Eso es lo que me quiere enseñar la Biblia. Y por supuesto, si todas las cosas vienen de Dios, entonces la magnificencia de las galaxias podrá despertar mi admiración. Pero yo no voy a adorar a ninguna galaxia. La hermosura de las flores o la hermosura del sol puede despertar mi admiración, cuando yo veo todo lo que el sol trae en vida y en belleza y en color, tal vez yo puedo sentir grandísima admiración hacia el sol.

¿Te diste cuenta cómo llama al sol el libro del Génesis? ¿Si te fijaste? ni siquiera lo llama sol. Lo llama la luz grande, la lumbrera grande. ¿Qué nos está enseñando la Biblia con eso? Nos está enseñando cuáles son los procesos de fusión nuclear que suceden en el núcleo del Sol y de los cuales se produce la radiación electromagnética que llamamos luz, calor, ultravioleta o lo que sea. A la Biblia no le interesa eso. No es que eso no sea importante, pero eso no es lo que le interesa la Biblia. A la Biblia le interesa que yo sepa que el sol, por grande, por bello, por inmenso, por colosal que sea, el sol proviene de ese Dios único y Creador. De modo que yo, admirado por todo lo que es el sol, no me deje confundir, sino sepa que por encima de la belleza del sol está la belleza de Dios. Por encima de la grandeza del océano está la grandeza de Dios. Por encima de la profundidad de los espacios siderales está la profundidad de Dios. Ese es el tipo de enseñanza que nos trae la Sagrada Escritura, cuando nos habla de la creación. Y cuando uno sabe qué es lo que nos quiere dar un libro, pues uno sabe también cómo aprovecharlo.

Así que acerquémonos a esta palabra, deleitémonos en la Palabra de Dios, que nos esclarece la presencia del Señor en la naturaleza. Y no permitamos que nuestro corazón vaya detrás de ningún otro Dios, sino solamente detrás del Dios verdadero. A Él el honor y la alabanza por todos los siglos. Amén.

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