Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Necesitamos aprender de Dios lo que significa amar y ser corregidos, lo que significa que quienes tienen alguna autoridad en la Iglesia son responsables de utilizar un lenguaje fuerte con nosotros si es necesario.

Homilía i043010a, predicada en 20210203, con 5 min. y 5 seg.

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Transcripción:

En la Carta a los Hebreos se nos habla de una forma muy extraña de amor. A ver, muy extraña para los oídos de nuestra época, porque se nos dice que Dios corrige, otra traducción dice Dios reprende, incluso se podría llegar a: Dios castiga, castiga en el sentido de reprender, de corregir. Dios reprende a los que ama. Esa manera de hablar resulta muy extraña hoy, para muchas personas la imagen, la idea de amor que tienen es algo, es algo muy suave, es algo muy comprensivo, es algo muy dulce. Por ahí va la idea de amor que mucha gente tiene, suave, muy suave, muy dulce, muy comprensivo.

Y claro, hay dulzura en el amor, pero yo personalmente les confieso esto, después de la Biblia, que tiene que ser lo primero, la referencia constante de amor que yo utilizo en mi mente son las mamás, las buenas mamás. Y yo creo que no estoy equivocado en eso, porque una buena mamá, a ver ¿qué hace una mamá? Una mamá quiere el bien, quiere el bien para su hijo. Una buena mamá quiere el bien para su hija. Claro, las mamás también pueden equivocarse, las mamás también tienen pecados, no estoy canonizando a todas las mamás por ser mamás. Pero hay muchas cosas de las mamás que nos pueden enseñar, muchas. Por ejemplo, la mamá utiliza muchos lenguajes.

A veces es un lenguaje de mucha dulzura y a veces tiene que ser un lenguaje fuerte. Repito, puede estar equivocada, sí, pero miremos la intención de ella. La intención de ella es el bien del Hijo. Y por ese bien que ella busca en ese hijo, pues ya ves, utiliza distintos lenguajes. Esos distintos lenguajes también los utiliza Dios con nosotros. ¿Por qué le queremos enseñar a Dios, por qué queremos enseñarle a Dios qué significa amar, por qué? ¿Qué significa? ¿Por qué tenemos que hablarle así a Dios, por qué? ¿Por qué nosotros vamos a tomar una actitud como si nosotros fuéramos los maestros y Dios tuviera que ser nuestro discípulo, no es más bien al revés?

Entonces, si Dios, si Dios es nuestro Maestro y nosotros sus discípulos, pues ya sabemos lo que tenemos que hacer, aprender y seguir el camino que Él nos muestra, eso vale para el amor. Entonces, cuando se quiere hablar del amor únicamente como acogida, únicamente como comprensión, únicamente como aceptación, acéptame como soy, acéptame como soy, esa es una dimensión del amor, pero no es la única. Es como un hijo que le dijera a la mamá o le dijera al papá: Conmigo solo palabras bonitas y conmigo solo regalos y conmigo solo abrazos y caricias. No me hables para nada más. ¿Te parece que esa es manera de hablar?

Entonces, dejémonos enseñar por Dios, dejémonos enseñar por Dios y eso significa que es necesario ser corregidos. Y eso significa que también los que nos hablan de parte de Dios, tienen que tomar ese lenguaje, y si no lo toman, están faltando, están faltando, incluso gravemente. Si no toman el lenguaje duro, cuando hay que ser duros, están faltando, están pecando por omisión, es un pecado grave. Entonces, necesitamos aprender de Dios, lo que significa amar, necesitamos vivirlo.

Y, muy especialmente, quienes tenemos alguna responsabilidad en la Iglesia, tenemos a veces que utilizar aquel lenguaje que es fuerte y que va a ser rechazado. Pues Cristo lo dijo, ¿no? Cristo dijo a sus apóstoles: Los van a rechazar, los van a expulsar de las sinagogas. Llegará el momento en el que habrá gente que los esté matando y creyendo que así da gloria a Dios, hasta esas palabras nos dijo Cristo. Entonces, insisto, no tratemos de convertirnos en maestros de Dios, dejemos que sea Él quien nos enseñe lo que es amar.

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