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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La fe siempre tiene victoria, unas veces te da resultados de algo improbable y otras da fortaleza que parecía imposible.
Homilía i041011a, predicada en 20230130, con 8 min. y 22 seg. 
Transcripción:
Hermanos, hoy vamos a aprender sobre los dos principales caminos de la fe. Son dos, los dos principales. A ver a qué llamamos los caminos de la fe. Es decir, la pregunta es esta ¿Si tú realmente tienes fe, si tú realmente tomas en serio la fe, por dónde te va a llevar la fe? Algo así como ¿Qué va a pasar contigo? ¿Qué clase de cosas pueden pasar contigo? Eso es lo que llamamos el camino de la fe.
Pero resulta que la primera lectura de hoy, tomada del Capítulo número Once de la Carta a los Romanos, nos muestra que hay dos principales caminos de la fe. Recordemos que la Carta a los Hebreos es una carta que se refiere, entre otras cosas, a la perseverancia en medio de las dificultades. Porque la verdad es que es compleja, la vida del creyente es compleja. Y aquella comunidad a la que se dirige esa carta, la Carta a los Hebreos. Es una comunidad que estaba sufriendo, la estaban pasando muy, muy mal. Esa comunidad, en medio de su sufrimiento, en medio de su terrible dolor ¿dolor de qué? de exclusión, de pobreza, de burla, de persecución. Esa comunidad de gente convertida del judaísmo al cristianismo, era una comunidad que estaba muy tentada de dar paso atrás. Estaba tentada de retroceder, de perder la fe. Y por eso toda la carta a los Hebreos es como una gran exhortación para que aún en medio de las dificultades, nosotros no demos paso atrás.
Y dentro de toda esa carta a los Hebreos, que tiene trece capítulos, el Capítulo número Once es precisamente una presentación de ejemplos notables de gente creyente, empezando por nuestro Padre en la fe, empezando por Abrahám. Es decir, que lo que quiere este Capítulo Once es que nosotros veamos estos ejemplos. Veamos que hay gente que sí recorrió los caminos de la fe y que gozan de Dios y que han recibido la recompensa, y que lo mismo nos va a suceder a nosotros. Ese es el gran mensaje.
Con ese contexto volvamos a nuestro tema, nuestro tema importante de hoy. Nuestro tema importante se llama: Los caminos de la fe. Son principalmente dos. Ya lo he dicho ¿cuáles? Pues a veces la fe trae victorias que parecían imposibles y en otras ocasiones la fe da una fortaleza que parecía sobrehumana. Una fortaleza en medio del martirio. En medio de la persecución. En medio de la exclusión. En medio de la tentación. Entonces, la fe siempre tiene victoria. Que eso nos quede claro. A veces la fe es una victoria, llamémosla así pública, una victoria abierta cuando se logra algo que parecía imposible. Esa es la victoria imposible. Pero también está la victoria de la fortaleza, la fortaleza sobrehumana, la fortaleza para aguantar lo que parece imposible de aguantar. Entonces, la fe tiene triunfo. La fe tiene victoria. En algunas ocasiones esa victoria va de acuerdo con lo que nosotros quisiéramos. Por ejemplo, cuando se logra un resultado que parecía improbable, vamos a llamar a ese camino el resultado improbable. Pero el otro camino es el de la fortaleza, que parecía imposible. Entonces, a veces la fe te va a dar unos resultados que aparecen enunciados en ese Capítulo Once.
Pensemos, por ejemplo, cuando una persona recibe un milagro. El caso del milagro es bien interesante. Cuando la persona recibe el milagro es un resultado que parecía improbable. En cada una de las beatificaciones y canonizaciones de los tiempos recientes, salvo el caso particular de los mártires que ya demostraron precisamente una fortaleza que uno diría imposible, salvo el caso de los mártires, la Iglesia siempre es muy precavida y necesita examinar muy bien la fuerza de intercesión, el poder de intercesión de aquellos que va a beatificar o que va a canonizar. Entonces, ¿qué es un milagro? Un milagro es un resultado, por supuesto, positivo pero improbable. Una persona, por ejemplo, que tiene un tumor terrible y el diagnóstico es pésimo. Y sin embargo esa persona se sana. Esa persona se cura. Es un resultado que parecía improbable. Pero ese resultado improbable, maravilloso, es el fruto de la fe. Y ese es uno de los caminos de la fe.
Pero también tenemos el caso de otra persona que, por ejemplo, tiene una enfermedad muy grave, o el caso de una persona que está siendo azotada, humillada, encarcelada y se mantiene fiel. Y esa es la fortaleza que parece imposible. piensa tú lo que está sucediendo en muchos sitios. Mi pensamiento va a tantos países en los que hay persecución en contra de los cristianos. En algunos lugares de la India, en lugares de Nigeria, sobre todo del norte de Nigeria. En algunos lugares de Irak, en Siria, en Nicaragua. Sabemos lo que está pasando en Nicaragua. Para mí, un caso emblemático que a todos nos tiene que preocupar y nos tiene que poner a orar es el del obispo Rolando Álvarez, apresado por el régimen comunista. Y este hombre permanece fiel a Cristo. Eso es fortaleza y es una fortaleza que parece imposible. Cuando tú sientes que estás enteramente en manos de tus enemigos, que pueden inventarte cualquier caso jurídico, que pueden pudrirte en una cárcel y tú permaneces fiel, eso es fortaleza. Esa es una fortaleza que parece imposible.
Algunas veces la fe te va a dar resultados improbables, como que te cures de una enfermedad donde no había esperanza de los médicos. Pero en otras oportunidades la fe te va a dar una fortaleza que no solo es fortaleza física, no solo fortaleza de aguantar. Es también fortaleza en tu ánimo, es fortaleza como la de San Lorenzo, el diácono y mártir que fue quemado vivo y tenía tanta fuerza interior que le dijo a su verdugo. Le dijo ya de este lado ya estoy bien asado, ya me puedes dar la vuelta. Imagínate cuánta fortaleza interior tenía para hablar en ese tono, en esas circunstancias. Así que la fe siempre tiene victoria y la victoria a veces es un resultado inesperado y maravilloso. Otras veces es una fortaleza que parecía imposible. Que Dios nos conceda esa fe. Amén.

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