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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Razones por las que la Carta a los Hebreos es importante aunque ha sido poco meditada entre los católicos.
Homilía i023009a, predicada en 20170118, con 16 min. y 42 seg. 
Transcripción:
Esta es ya la segunda semana en la que vamos leyendo la Carta a los Hebreos, como texto para la primera lectura. En total son 3 semanas de la liturgia de la Santa Misa, en que se proclaman pasajes numerosos de esta carta. Mi impresión es que, como católicos, tenemos por descubrir casi todo lo de la Carta a los Hebreos, porque es prácticamente desconocida. Pero fíjate que la liturgia nos da una historia distinta, 3 semanas leyendo una carta que mucha gente prácticamente desconoce, quizás nosotros mismos no estamos muy familiarizados.
¿Qué hace tan importante a la carta, a la Carta a los Hebreos? Como todo el Nuevo Testamento es una mirada hacia Jesucristo, una mirada particularmente intensa por los destinatarios. Estos hebreos, se cree con buen fundamento que eran judíos convertidos al cristianismo. Pero no solamente esto, eran gente que ejercía el sacerdocio en el templo de Jerusalén. Según esa hipótesis, precisamente por haberse convertido a Cristo, lo habían perdido todo. No podían seguir ejercitando, ejerciendo el sacerdocio en el templo de Jerusalén, habían sido expulsados de las sinagogas, sus bienes habían sido confiscados, habían perdido sus amigos, habían perdido quien pudiera apoyarles, recomendarles. Realmente les había salido muy costoso creer en Cristo, les había costado mucho.
Y esto explica varias cosas, esto explica por qué la Carta a los Hebreos hace tantas referencias al Antiguo Testamento y, sobre todo, referencias al culto en el templo de Jerusalén, porque está mostrando lo que era la vida de ellos y está haciendo un contraste entre el antiguo culto, según la ley de Moisés y lo que ha traído Cristo. Así que para hacerse entender y para mostrar, al mismo tiempo, la superioridad de lo que ha sucedido en Cristo, por eso tiene que desarrollar toda una nueva cristología, una cristología en torno a la figura del sumo sacerdote.
Cristo como sacerdote se destaca en este documento porque es la manera de hacer ver a estos sacerdotes convertidos al cristianismo, hacerles ver cómo es superior la fe cristiana y hacerles ver también, que lo que Cristo ha hecho es definitivo y no admite vuelta atrás. Ese mensaje era muy importante porque por varias alusiones que aparecen en la carta a los Hebreos, nos damos cuenta que algunos, por lo menos algunos de ellos, se sentían tentados a regresar a su mundo conocido, podríamos decir, volver a Egipto, ese es el contexto de la Carta a los Hebreos.
El pasaje de hoy intenta encontrar una fundamentación en el Antiguo Testamento, una fundamentación para esta afirmación sorprendente de que Cristo es sacerdote. Cómo llamarlo sacerdote si ni siquiera pertenecía a la tribu de Leví, Cristo era de la tribu de Judá. Cómo llamarlo sacerdote si no tenía nada que ver con el templo, cómo llamarlo sacerdote y no ofrecía víctimas, cómo llamarlo sacerdote si no seguía los rituales de Moisés. Y ese era el sentido de la palabra sacerdote en aquella época. Entonces, el autor de la Carta a los Hebreos tiene que tomar cada una de estas objeciones y tiene que transformarla en una afirmación cristológica, sólida, creíble y fecunda.
Así, por ejemplo, cómo llamarlo sumo sacerdote, si ni siquiera es de la tribu de Leví. A eso quiere responder el pasaje de hoy, es una respuesta escriturística, sólida. Es verdad que Cristo no era de la tribu de Leví, pero en los libros de Moisés se afirma que hay un sacerdote llamado Melquisedec. Y Melquisedec. sería tan importante que Abraham, siendo quien era, le dio el diezmo a Melquisedec. Está clara la dignidad de Melquisedec para que Abraham hubiera tenido semejante gesto. Luego Melquisedec tenía que ser muy importante, y como dice el pasaje de hoy, en el caso de Melquisedec, vemos que su sacerdocio no está acreditado por una genealogía.
Los sacerdotes hebreos del tiempo de Cristo se acreditaban por medio de genealogías. Por eso también el Evangelio de Mateo presenta una larga genealogía de Cristo. Ese era el modo usual de acreditarse ellos, por medio de genealogías. Este es mi origen, este soy yo. Entonces, lo que está diciendo aquí la carta a los Hebreos es, date cuenta de que hay un personaje llamado Melquisedec, que claramente es sacerdote, que claramente es altísimo en su dignidad y que no se acredita por medio de genealogías. O sea que sí hay sacerdotes que son verdaderos sacerdotes del Dios Altísimo y que no dependen ni de Aaron, ni de Leví, ni de la ley de Moisés, y es verdadero sacerdote.
De ese modo, de ese modo de sacerdocio estamos hablando aquí, responde la carta a los Hebreos. Y así va respondiendo cada objeción. ¿Cómo vamos a llamar sacerdote a Cristo si nada ofreció en el templo? Respuesta de la carta a los Hebreos, es que los sacrificios del templo eran insuficientes. Por eso tenían que repetirse tanto, porque eran insuficientes. En cambio, el sacrificio de Cristo no era para ser repetido, era un sacrificio único y definitivo, y que es más perfecto, lo que tiene que estarse repitiendo, lo que es de una vez y para siempre. Es más perfecto de lo que es de una vez y para siempre, luego es más perfecto el sacrificio de Cristo, luego es más perfecto el sacerdocio de Cristo. Si ve cómo va respondiendo cada objeción.
Bueno, pero el sacerdote tiene que oficiar en el templo, porque Moisés dijo: No ofrecerás sacrificios en cualquier parte, sino solo en el lugar designado por Dios. Y ese lugar es el templo de Jerusalén. Entonces, ¿por qué Cristo no ofició en el templo de Jerusalén? Así no hubiera sido la tribu de Leví, hubiera tenido que ir allá. Un momento, un momento, es que Moisés dijo que tenía que diseñar la tienda de reunión según la imagen de la tienda celestial y Cristo ¿dónde ofreció su sacrificio? En el cielo, el templo de Cristo es el cielo, mejor que el templo de Jerusalén. Y así va respondiendo cada objeción para, al mismo tiempo, demostrar que es superior la fe cristiana a la práctica judía y para demostrar que no tenemos razones para volvernos atrás.
Entonces, surge otra pregunta. Está bien, ya entendemos un poco cuál es el lugar y cuál es la función que cumple la Carta a los Hebreos. Pero para nosotros, que no somos judíos, que no nos interesa tantísimo el templo de Jerusalén, que no estamos obsesionados con ese tipo de sacrificios, ¿qué provecho puede presentar esta carta? Respondemos, esta carta, con buena razón, ha querido el Espíritu Santo que forme parte del canon de las Escrituras. Hay por lo menos tres motivos muy fuertes que indican por qué es saludable esta lectura.
En primer lugar, porque el misterio de Cristo es inagotable, y toda luz que venga de lo alto y que nos ayude a conocer a nuestro Salvador es bienvenida. Porque, así como no existe solamente un Evangelio, sino que tenemos 4 libros de la Biblia que llamamos 4 Evangelios, y nadie discute que eso es una bendición, porque cada Evangelio da como una luz particular sobre Cristo, pues así también las enseñanzas de San Pablo son bienvenidas porque añaden luz sobre Cristo. Y lo que nos diga San Juan en sus cartas es bienvenido, porque da luz sobre Cristo. Y así también la Carta a los Hebreos es bienvenida porque nos enseña a mirar a Cristo con una particular profundidad. Es otra luz más sobre Cristo. Todo el que esté enamorado de Cristo dará gracias a Dios por esas luces que permiten conocer más al Señor, ese es el primer punto.
Segundo punto, es útil la Carta a los Hebreos porque nos ayuda a ver la profunda relación que hay entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. La idea, muchas veces repetida en la Carta a los Hebreos, es que el Antiguo Testamento era como la figura, y el Nuevo Testamento es la realidad. El Antiguo Testamento es la promesa y el Nuevo Testamento es el cumplimiento. El Antiguo Testamento es algo así como el boceto, la maqueta y el Nuevo Testamento es la realidad, la obra cumplida.
Y ese diálogo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento es muy provechoso, porque en esa relación entre los dos Testamentos nosotros aprendemos a leer la Sagrada Escritura, no con la postura cómoda e irresponsable de despreciar el Antiguo Testamento, sino más bien con una actitud contemplativa y agradecida que va viendo el tránsito desde las primeras revelaciones de Dios, hasta la plenitud que llega con Cristo.
Entonces, la Carta a los Hebreos es un ejercicio hermenéutico, un ejercicio de interpretación, un ejercicio de acercamiento a la Biblia que es realmente excepcional. De hecho, no tenemos ningún otro documento en la Biblia que relacione de un modo tan orgánico, tan amplio, los dos Testamentos. Por eso nos sirve, primera razón porque es contemplación de Cristo. Segunda razón por la relación entre los dos Testamentos.
Y la tercera razón que quiero mencionar, por la que la Carta a los Hebreos debería ser mucho más leída y mucho más aprovechada, es porque aquello que vivieron esos cristianos en términos de despojo, persecución y también desánimo y tentación de incredulidad, eso no les pasa únicamente a ellos, eso también nos pasa a nosotros. También nosotros con frecuencia pasamos por esa clase de experiencias, también nosotros a veces tenemos severas decepciones, también nosotros, algunas veces, experimentamos que simplemente por ser creyentes, simplemente por creer en Cristo, somos rechazados, somos menospreciados.
Un ejemplo que he contado algunas veces es lo que me sucedió a mí mismo. Yo estudiaba física pura en la Universidad Nacional de Colombia. Entró a mi comunidad religiosa y mis compañeros de universidad se quedan incrédulos. ¿Qué le ha sucedido a este tipo, por qué ha dejado la carrera? Además, muchos de mis compañeros eran ateos. Un día fueron a visitarme al noviciado, me parece que en número de 15 o cosa parecida. Yo me puse muy contento de ver a mis compañeros porque, al fin y al cabo, nos apreciábamos mucho. Pero esa fue la última vez que vi a muchos de ellos, ellos simplemente querían verificar si era verdad o era chisme eso de que el Nelson se había vuelto loco y se había metido por allá de monje.
Comprobado que sí, que el tipo de verdad está mal de la cabeza y que está por allá metido, ya no hay nada más que hablar con él. O sea, se me acabaron esos amigos, se me acabaron, 30 años después, muchos de ellos no volvieron a existir nunca. Es solamente un ejemplo de cómo a veces creer en Cristo supone perder cosas, perder amigos, perder amigas, perder oportunidades y eso nos lo recuerda y nos lo subraya muchas veces la Carta a los Hebreos. La carta a los Hebreos subraya que el que cree en Cristo tendrá que perder cosas, pero que esas pérdidas, esos despojos, esos insultos, esas persecuciones, no deben hacernos débiles, sino más fuertes, más convencidos, porque quiere decir que vamos en la ruta de los mártires, en la ruta de los santos, en la ruta de los fieles, en la ruta de los discípulos.
Entonces, la Carta a los Hebreos es un mensaje potente, bastante potente de lo que significa el precio de la fidelidad, pero también la alegría de la fidelidad. Así que, ¿cuáles son las razones para acercarse a la Carta a los Hebreos? Primero, porque es una hermosa contemplación del misterio de Cristo. Segundo, porque es el documento bíblico que mejor relaciona los dos Testamentos, por lo menos de una manera más amplia. Tercero, porque el tema central de la carta, que es dar ánimo a estos cristianos en circunstancias arduas, eso también nos interesa, porque todos tarde o temprano pasamos por esas situaciones y necesitamos esas palabras de exhortación, de ánimo y de fuerza.
Que esta invitación sea entonces invitación a acercarnos más a esta parte de la Biblia. Que bueno que nosotros a medida que vamos creciendo, vamos madurando en la fe, podamos seguir el itinerario de Cristo que crecía en edad, sabiduría y gracia. A veces me da la impresión de que uno como que solo va creciendo en edad. ¿Dónde está la sabiduría? Y ¿dónde está el crecimiento en la gracia? Pues vamos a pedirlo al Señor y vamos a disponernos para recibirlo y a trabajar quitando todo obstáculo que está en guerra contra la presencia y el señorío de Cristo en nosotros.

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