|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Toda la ley tiene y alcanza su plenitud en Jesucristo.
Homilía i022009a, predicada en 20190122, con 6 min. y 20 seg. 
Transcripción:
El Evangelio de hoy está tomado del Capítulo Segundo de San Marcos. Contiene una de las frases más famosas y más recordadas de Jesucristo. El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. Suele suceder con las frases que son tan conocidas que a veces resultan malinterpretadas. Por ejemplo, aquella frase de Cristo no juzguen y no serán juzgados. Es una de las frases peor entendidas del Evangelio. Porque mucha gente considera guiándose por esa frase y aislándola de todo contexto, que entonces no se puede señalar ningún pecado, ningún error, incluso no se puede señalar ninguna aberración porque no juzgue, no juzgue. Claro que, si uno mira el comportamiento de Cristo, si uno mira lo que Cristo hizo y vivió, uno se da cuenta que ciertamente Él señaló el pecado. O sea, que señalar el pecado no es algo que esté prohibido. Lo que está prohibido es creer que uno sabe cuál es el destino final y eterno de las personas. Ese es el sentido profundo de esa expresión no juzgar. Pero tomamos las frases famosas del Evangelio y las entendemos de cualquier manera.
Yo creo que algo parecido acontece con la frase famosa del texto de hoy. El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. Muchas veces he oído interpretar esta frase en el sentido de que no debemos dejar que las leyes o las costumbres nos opriman. Y de ahí rápidamente se saca la conclusión que cuando una costumbre o cuando una ley, incluyendo leyes de la Iglesia, resulta incómoda o resulta difícil, pues el sábado se hizo para el hombre, no el hombre para el sábado, simplemente omitimos esa ley. Es decir, que a veces, en nombre de la comodidad, en nombre de la ignorancia, en nombre de un cierto, podríamos llamarlo oportunismo, pues despreciamos lo que en realidad merecería nuestro aprecio. Quiero decir con esto que no interpretamos correctamente esa frase. La conclusión del texto debe enseñarnos algo.
La traducción usual, que en esto considero muy correcta, dice el sábado se hizo para el hombre, no el hombre para el sábado. Así que el Hijo del Hombre es Señor del sábado. Observa la conexión que hay entre esos dos pensamientos. El sábado se hizo para el hombre, no el hombre para el sábado. Así que el Hijo del Hombre es Señor del sábado. ¿Qué quiere decir esa conexión? Que en español decimos. Así que, como quien dice, por consecuencia, por lo tanto. El Hijo del Hombre es Señor del Sábado. Qué quiere decir esa conexión, que es la que se pierde de vista, es la que poco se comenta cuando se habla de este tema. Pues lo que quiere decir es que ese hombre que aparece en la primera parte, no es cualquier ser humano. Ese hombre del que se habla en la primera parte es también el mismo Hijo del hombre, por el cual se saca la conclusión.
Con la ayuda del Espíritu Santo trato de hacerme entender. Dice el sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. Así que, o sea, por lo tanto, si Él se estuviera refiriendo a cualquier ser humano, tendría que seguir diciendo, así que, el hombre es Señor del sábado. Pero no dice el hombre, dice el Hijo del Hombre, con lo cual muestra que a quien se refería en la primera parte de este pensamiento era a Él mismo. O sea, que la frase en realidad significa el sábado se hizo para el Hijo del Hombre, no el Hijo del Hombre para el sábado. Por eso el Hijo del Hombre es Señor del sábado. Ahora sí tiene sentido. Ahora sí se comprende. Todo el tiempo se está refiriendo a la misma persona. Repito, la frase en su sentido completo sería: El sábado se hizo para el Hijo del Hombre, o sea, para Cristo, no el Hijo del Hombre para el sábado. Cristo no está sujeto al sábado. Por lo tanto, el Hijo del Hombre, o sea, Cristo, es Señor del sábado.
Cuando uno comprende lo que esto significa, se da cuenta la lógica de este pensamiento y se da cuenta de lo que quiere inculcarnos Cristo, al decir el sábado se hizo para el hombre, o sea, para el Hijo del Hombre, o sea, para Él, está mostrando cómo toda la ley de Moisés miraba hacia Él, cómo en Él se encuentra la plenitud de toda la ley. Efectivamente, uno de los mandamientos sacrosantos de toda la ley de Moisés es precisamente este que atañe al sábado, pues lo que está diciendo Cristo es toda la ley, todo eso de la ley apunta hacia mí, todo eso mira hacia mí, y por consiguiente yo soy el Señor del sábado. Si no se comprende de esta manera, caemos fácilmente en una irresponsabilidad y en una gran mediocridad. Que Dios nos ayude a entender la Palabra de Dios como Él quiso dárnosla y que podamos vivirla en plenitud. El sentido, entonces, es toda la ley tiene su plenitud, alcanza su punto de plenitud en la persona de Jesucristo. A Él sea la gloria por los siglos. Amén.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|