|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Así como Cristo no se detuvo ante una muerte de cruz, tampoco nosotros nos detengamos por los problemas que surjan al anunciar el mensaje del amor, de la gracia y de la bondad.
Homilía i021006a, predicada en 20170116, con 6 min. y 7 seg. 
Transcripción:
El Evangelio de hoy ha sido tomado del capítulo segundo de San Marcos. Es bueno recordar que durante los días de entre semana nosotros escuchamos a San Marcos. Durante el tiempo ordinario vamos leyendo prácticamente todo el evangelio de Marcos en orden hasta llegar a los relatos de la Pasión. Pero no leemos la pasión porque eso corresponde al tiempo de Semana Santa. Entonces leemos todo Marcos hasta llegar al borde de la pasión. Después eso será dentro de un buen número de semanas. Empezamos con San Mateo y hacemos el mismo recorrido. Leemos buena parte de San Mateo saltando la parte correspondiente a los evangelios de la infancia y hasta llegar prácticamente al borde de la pasión. Y después hacemos lo mismo con San Lucas. Así es como se recorre el misterio de Cristo en su ministerio público a lo largo de las semanas del tiempo ordinario. Marcos, Mateo, Lucas. Ellos son nuestros maestros a lo largo de las Eucaristías de entre semana durante el año. Esa es la razón por la que estamos en esta parte del Evangelio de Marcos, capítulo segundo, donde aparece una controversia. Quiero llamar la atención sobre el hecho de que estamos apenas en el capítulo segundo. Marcos tiene dieciséis capítulos y estamos en el capítulo segundo y ya aparece una controversia en el capítulo primero que fue leído la semana pasada. Se presentaba a Cristo en su labor de predicación y en su labor de sanación y de milagros. Y es evidente el entusiasmo de las multitudes. Es decir, el Cristo que aparece a los comienzos del Evangelio de Marcos o en cualquiera de los Evangelios. Al principio, siempre es recibido con entusiasmo, a veces con un entusiasmo delirante por parte de las multitudes que quieren que Cristo acepte ser rey. Así que hay toda esa fuerza y hay toda esa convicción, y hay toda esa alegría en la multitud. Pero ya aparece capítulo segundo y ya aparece controversia. La controversia surge por parte de algunos de los discípulos de los fariseos, y el tema de hoy es el tema del ayuno. Así que, ¿qué es lo que quiero destacar? Cómo el servicio, el ministerio de Cristo, la labor de Cristo, aunque es acogida con alegría y con entusiasmo por las multitudes. Muy pronto empieza a encontrar resistencia y esa resistencia no va a disminuir. Esa resistencia no se va a quedar ahí. Los que vemos que empiezan a cuestionar a Cristo, los que empiezan a sospechar de Cristo en este pasaje de hoy, es decir, los fariseos, van a seguir sospechando de Cristo hasta el final y van a seguir acosando a Cristo hasta el final, y van a llegar a detestar a Cristo hasta el final. Es decir, que ya desde los comienzos del Evangelio, ahí esta resistencia y esta oposición y esa oposición la veremos crecer a lo largo de los textos del Evangelio y veremos cómo esa oposición finalmente es la que revienta en el deseo expreso de quitar de en medio a Cristo, es decir, el deseo de eliminarlo. Esto nos demuestra que hay como una especie de lógica, una especie de lógica en ese camino. Algunos autores, incluso bastante eruditos, han dicho: Quizás la cruz tomó por sorpresa a Cristo. Quizás él no se lo esperaba. ¡Es absurdo hablar así! ¡Es absurdo! Por supuesto que la cruz era algo que se veía venir y se veía venir, porque ya desde los comienzos de la predicación de Cristo surge la oposición. Desde el comienzo Cristo es antipático, resulta fastidioso para estas personas, resulta un estorbo para su autoridad. Y a lo largo del Evangelio vemos cómo va creciendo esa animadversión, cómo va creciendo esa oposición. Cristo no era ningún tonto, por supuesto que gozaba de la luz plena que solo Dios tiene. Pero aún desde un punto de vista humano se podía saber perfectamente lo que iba a suceder. Se podía saber y era perfectamente claro porque esta oposición va aumentando y va aumentando en su deseo de eliminar, de quitar a Cristo de en medio. Así que desde ya, mira en qué fecha estamos y desde ya tenemos que contemplar la realidad de la muerte violenta de Cristo. Desde ya tenemos que tener la certeza de que no se anuncia el mensaje del amor. El mensaje de la gracia no se anuncia impunemente. Siempre donde se está sembrando la bondad van a surgir estas dificultades, van a surgir estos problemas. Pero que eso no nos detenga. Cristo no se detuvo. Como dice Catalina de Siena, corrió en obediencia y amor a la afrentosa Muerte de la cruz. No nos detengamos nosotros tampoco. Digamos que hasta cierto punto es de esperar que haya esa clase de oposición. Pero Cristo nos ha anunciado que estará con nosotros hasta el fin de los tiempos.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|