|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La prisa del amor, la prisa de hacer el bien.
Homilía i013002a, predicada en 19990113, con 3 min. y 43 seg. 
Transcripción:
Queridos hermanos, si fuéramos a darle un título a este pasaje del Evangelio que acabamos de escuchar, podríamos darle este: la prisa del amor. Jesús que sana multitudes, que cura de diversas dolencias y que, sin embargo, aún tiene prisa por ir a otros lugares a seguir también enseñando, a seguir también sanando, a seguir expulsando demonios. El amor es ágil, el amor es diligente, es obediente, es pronto y el amor nos hace también así, ágiles y nos hace obedientes, nos hace eficaces, nos hace certeros. Movidos por el amor, también nosotros seremos eficientes en la práctica del bien, seremos precisos, seremos certeros, porque será el amor el que abra los ojos de nuestro entendimiento, será él el que reconstituya nuestras fuerzas, será él el que nos conduzca precisamente allí donde más se nos necesita.
La vida del amor en nosotros hace que tengamos conciencia del tiempo que pasa y que gastemos ese tiempo, ante todo, en amar. Escribió Santa Teresita del Niño Jesús: «Quiero vivir de tal manera, que a cualquier hora del día que me pregunten qué estoy haciendo, pueda responder, estoy amando a Dios». El amor hace que recuperemos la conciencia del tiempo que se va irremediablemente. Puesto que hemos sido creados por amor, nuestra única respuesta al Creador es la ofrenda de nuestro amor. El amor hace que la vida, la gracia que hizo posible nuestra existencia, se prolongue también a través de la misma existencia y de la misma vida.
Y por eso, el amor hace que descubramos cuán valiosos, cuán preciosos somos para nuestro Creador y que, por lo tanto, cada instante, cada minuto, cada día, tenga para nosotros el valor del amor con el que se nos ha dado. Meditando en la eficacia de Jesucristo, meditando en la diligencia, en la prisa de Jesucristo por hacer el bien, pidámosle que esa misma gracia, que ese mismo amor abunde en nosotros, para que seamos precisos, para que seamos eficaces en el bien, para que también de nosotros se pueda decir lo que decía San Pedro de Jesús. San Pedro decía de Jesucristo: Pasó haciendo el bien. Que eso se pueda decir de nosotros, dónde anduvo ese religioso, donde anduvo ese bautizado, allí donde estuvo, estaba haciendo el bien, tenía prisa por hacer el bien, estaba lleno de amor por el bien.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|