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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Recordemos que la Iglesia no solo se vive aquí, existe un pasado y se proyecta al futuro; todos hemos sido redimidos por Cristo y estamos unidos por una sola fe; nuestro deber es entregar esa fe intacta a los futuros cristianos y orar por nuestros difuntos.
Homilía fdif017a, predicada en 20201102, con 5 min. y 25 seg. 
Transcripción:
A veces, cuando pensamos en la Iglesia, nos quedamos únicamente en nuestro tiempo y en nuestro lugar. Hoy, Dos de Noviembre, la Iglesia recuerda a nuestros Fieles Difuntos. Hoy es la conmemoración de todos los Fieles Difuntos y vamos a aprender cosas bien interesantes o las vamos a recordar. Ante todo, vamos a recordar que la Iglesia no es simplemente lo que se vive aquí. Hay gente que mira la Iglesia únicamente como del tamaño de su parroquia. Entonces, si mi párroco es bueno, la Iglesia es maravillosa. Si mi párroco es de mal genio, la Iglesia es terrible. Por favor, amplía la mirada. Más allá de tu parroquia está tu diócesis. Más allá de tu diócesis están amplias regiones, por ejemplo, las que cubre la Conferencia Episcopal de tu país o región. Luego está la Iglesia Universal. Por favor, amplía tu mirada. Entonces, Iglesia es lo que está sucediendo en las misiones en África. Iglesia es lo que está sucediendo en las persecuciones en Siria. Iglesia es lo que está sucediendo allí donde crece la fe en Corea del Sur. Iglesia es lo que sucede en las altas discusiones que pueden suceder en Ginebra o en Nueva York. Iglesia es todo eso. Por favor, amplía la mirada.
Pero así como la amplías en el espacio, amplíala también en el tiempo. Hay gente que cree que Iglesia es únicamente lo que pasó ayer en el Concilio Vaticano Segundo. Por favor, amplía la mirada. Amplía la mirada mi hermano. Y si ampliamos la mirada, tenemos que decir que Iglesia es también esa multitud de héroes y no tan héroes que hubo en el Siglo Diecinueve o en el Siglo Dieciocho. Tú crees que todos esos sacerdotes, por ejemplo en Francia, a los que querían obligarlos, que tenían que profesar su fidelidad absoluta al régimen de la Revolución Francesa, y muchos de ellos rechazaron eso. Muchos fueron asesinados. Sus nombres ni siquiera se conocen. Pero fueron héroes. Fueron mártires. Ellos son Iglesia como yo soy Iglesia. Yo pertenezco a la misma familia de ellos. Murieron hace tiempo y son de mi misma familia. Y la gente de la Edad Media, con todas las historias dramáticas y terribles que nos cuentan de la Edad Media. Que la edad oscura, que la edad de la superstición, que la edad de la opresión de la Iglesia. Ahí estaban los inquisidores queriendo acabar con la gente. Todas esas historias, pues sabes una cosa. Esas personas tan calumniadas, tan brutalmente calumniadas, son tan Iglesia como yo, como tú y los del primer milenio.
De hecho, como nos cuenta la Constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano Segundo. La Iglesia hunde sus raíces, por lo menos hasta Abrahám, por no decir hasta Adán. O sea, extiende tu mirada hacia el pasado, hacia el presente, hacia lo ancho, también hacia el futuro. Por eso nosotros tenemos una responsabilidad. No se puede estar cambiando la fe, no se puede estar diciendo no, mira, es que yo creo que hay que cambiar la fe, en este puntico o en este puntico vamos a cambiar esto. Como es tan difícil eso de creer en la Eucaristía, mira, vamos a quitar eso de la Eucaristía. Como es tan difícil eso de la sexualidad como dice la Iglesia, vamos a cambiar eso. Oye, tenemos una responsabilidad con la gente del futuro. Nosotros no podemos entregarles a los cristianos del Siglo Veintidós, no podemos entregarles un ripio de iglesia, no podemos entregarles un pedazo desdibujado de Iglesia simplemente porque a nosotros nos parecía más cómodo ser cristianos así. Tenemos la responsabilidad de entregar la fe íntegra a los cristianos del Siglo Veintidós y Veinticuatro y Treinta o hasta donde llegue el mundo, hasta donde llegue la humanidad. Yo no lo sé. Seguramente tú tampoco lo sabes. Hasta donde llegue. Hasta donde llegue la humanidad, hay que entregar la fe íntegra, íntegra, completa, hasta allá, hasta el último día.
Entonces, por eso hay que entender que la Iglesia tiene toda esa extensión hacia atrás en el pasado, toda esa extensión hacia adelante en el futuro, toda esa extensión hacia la derecha, hacia la izquierda y hacia lo alto, con los santos que ya están en el cielo y también con aquellos que sufren, aquellos que están en camino de purificación, nuestros hermanos que están en el purgatorio. Eso es lo propio de la fiesta de hoy. Bueno, no es fiesta, es conmemoración porque es día de oración, pero es un día de oración cargado de esperanza, porque los que están en el purgatorio ya tienen certeza de llegar a contemplar a Dios cara a cara. Por supuesto, las oraciones nuestras, les ayudan y por eso estamos orando por ellos, porque somos Iglesia como ellos, todos nosotros. Los bienaventurados, Iglesia triunfante. Las almas del Purgatorio, la Iglesia Purgante, la Iglesia que se purifica. Nosotros mismos que estamos todavía en esta tierra, Iglesia peregrina, todos nosotros, todos nosotros redimidos por un solo Cristo, unidos por una sola fe.

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