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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La Iglesia celebra, suplica y evangeliza. Cada uno de nosotros necesita ser evangelizado, que se suplique en favor nuestro y que celebre la misericordia y el poder de Dios.

Homilía fdif015a, predicada en 20181102, con 4 min. y 44 seg.

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Transcripción:

El Dos de Noviembre, nuestra Iglesia recuerda a todos los Fieles Difuntos. Es decir, recordamos nuestro hermoso deber de orar por aquellos que nos han precedido en el camino de la muerte. Tomamos así conciencia humilde, conciencia de cuánta necesidad tenemos todos del perdón, la misericordia de Dios y también las oraciones de los hermanos. Pero como se trata de aquellos que ya han muerto, estamos hablando de aquellos a quienes se suele llamar la Iglesia que purga, la Iglesia que se purifica más allá de la muerte. Ayer recordábamos a la Iglesia en su triunfo por los santos. Hoy recordamos a la Iglesia en la purificación después de la muerte. Y quienes hacemos este recuerdo somos nosotros, la Iglesia que peregrina. Y ahí aparece el pueblo de Dios. Ahí aparece la Iglesia en toda su riqueza y su misterio. En esos tres días, es decir, el día de Todos los Santos, el día de los Difuntos y el día de nuestro caminar, que es todos los otros días. Iglesia que triunfa por la santidad. Iglesia que implora la misericordia. Iglesia que peregrina y que evangeliza. Es tan bello recordar estas tres dimensiones de la Iglesia. Iglesia Triunfante, Iglesia Purgante, Iglesia Peregrina.

Y qué hermoso pensar los verbos que están asociados a estas tres dimensiones de la Iglesia. Lo principal en la Iglesia Triunfante es celebrar la gracia y la gloria de Dios. Lo principal en la Iglesia que se Purifica, la Iglesia del Purgatorio es implorar, suplicar. Lo más importante en la Iglesia que Peregrina es evangelizar, para que haya victoria sobre el pecado y para que haya triunfo de la gracia. De modo tal que ahí están tres verbos: La Iglesia celebra, súplica y evangeliza. Celebra, súplica y evangeliza. Tres dimensiones de la Iglesia con algo muy bello. Y es que esas tres dimensiones, aunque abarcan el conjunto del misterio de la Iglesia, también abarcan nuestra propia vida. ¿Quién de nosotros puede decir yo no necesito esas dimensiones? Nosotros necesitamos ser evangelizados. Nosotros necesitamos que se suplique en favor nuestro. Nosotros necesitamos celebrar la misericordia de Dios, el poder de Dios, la gracia de Dios. Cada uno de nosotros lleva en su corazón, podemos decir los ecos de estas tres dimensiones de la Iglesia. Iglesia que Celebra, Iglesia que Suplica, Iglesia que Evangeliza.

En este día subrayamos especialmente el verbo suplicar, y con amor imploramos, recordando a nuestros difuntos, pero no solo a los nuestros, en el sentido de los que son próximos a mí, por ejemplo, son nuestros difuntos, son los de toda la Iglesia, porque todos han de beneficiarse del amor que todos hemos recibido. Por última vez, lo repito. Iglesia que Celebra, Iglesia que Suplica, Iglesia que Evangeliza. Vívelo, vívelo a fondo, agradécelo y compártelo. Que Dios te bendiga.

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