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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Recordemos con amor a nuestros difuntos, entregándolos a la misericordia de Dios, orando por ellos y les pedimos en la medida en que la caridad se los permita nos auxilien a nosotros también.
Homilía fdif013a, predicada en 20161102, con 5 min. y 34 seg. 
Transcripción:
El Dos de Noviembre nuestra Iglesia Católica celebra la conmemoración de todos los Fieles Difuntos. La palabra conmemoración realmente es muy poco frecuente en la liturgia de nuestra Iglesia, y por eso yo creo que requiere una pequeña explicación. Nosotros tenemos, en las celebraciones litúrgicas, tenemos solemnidades que son algo así como las celebraciones de más alto rango. Y entre todas esas solemnidades por supuesto que sobresale la Pascua. Esas son las celebraciones de más alto rango, las solemnidades. Luego tenemos las fiestas como la Transfiguración del Señor o como las Celebraciones para los apóstoles. Esas son las fiestas, fiestas litúrgicas. Después de las fiestas tenemos las memorias. Hacer memoria es recordar. Muy parecido a las memorias. Y en un rango semejante está ésta, que es la conmemoración. Evidentemente, de lo que se trata en una conmemoración es de hacer memoria juntos.
Esa partícula co, lo que está indicando es la participación de otros. Por ejemplo, cuando se dice que alguien tiene que coordinar, se está diciendo que no es simplemente que ordena, sino que tiene que ponerse de acuerdo con otros para organizar qué es lo que se va a hacer. Eso es coordinar. O cuando se dice que fulano de tal es el coequipero, ese co lo que indica es participación. Entonces, en la conmemoración de los Fieles Difuntos nos reunimos como asamblea y recordamos juntos. Eso es lo que quiere decir conmemoración. Juntos recordamos una verdad muy profunda, y esa verdad es que más allá del umbral de la muerte, muchos de nosotros, muchos, realmente muchos de nosotros necesitamos, necesitaremos del auxilio de la Iglesia. Y por supuesto, y en primer lugar, de la misericordia salvadora de Dios. Eso es lo que quiere decir la conmemoración. Recordamos juntos que más allá de la muerte, seguimos necesitando de misericordia.
Y es hermoso pensar que las obras de caridad no terminan simplemente en lo que nosotros hacemos mientras estamos en esta tierra, porque en esta tierra podemos realizar obras de misericordia corporales; como dar de comer al hambriento o dar de beber al sediento. Pero nuestros difuntos, aunque ya no comen y aunque ya no beben, siguen necesitando de misericordia. Y por eso en esta festividad de los fieles difuntos estamos presentando a Dios la abundancia de la oración que Él mismo nos inspira, clamando misericordia por nuestros fieles difuntos y a la vez tomando conciencia de que nosotros mismos necesitamos y necesitaremos de esa misericordia. Recordemos entonces con amor a los que ya han partido. Tengamos un pensamiento de oración. Mire que no es buena la idea que tanta gente tiene de ir de una vez declarando en el cielo a todos sus difuntos. A veces se dice bueno, vamos a celebrar la Pascua del Padre tal que murió o vamos a celebrar la Pascua de Fulano de tal, y ya se presentan las cosas como que ya está en el cielo y como que ya todo se consiguió. Y la verdad es que nosotros no sabemos eso, nosotros no sabemos, nosotros no tenemos esa certeza de si las personas que han muerto están o no están en el cielo. De hecho, nuestra enseñanza católica nos habla con gran humildad sobre la realidad del Purgatorio, que está indicando que muchas veces nuestra vida cristiana no estuvo realmente a la altura, no estuvo realmente en el grado de coherencia que era de esperar y que era de desear. O sea que seguimos necesitando.
Entonces, hablar de que mi madre ya está en el cielo, o hablar de la Pascua de tal o cual difunto, o reunirnos para darle gracias a Dios por la vida de fulano de tal que ya está con el Padre Celestial. Eso no lo sabemos. Ese no es un modo caritativo de hablar. El modo caritativo, el modo propio de hablar de nosotros los cristianos, es entregamos a nuestros difuntos al amor de Dios. Oramos con sencillez por ellos y les pedimos también, a esos difuntos, que en la medida en que la caridad se lo permita, también nos ayuden a nosotros. Esos son los lazos de amor que nos unen con los difuntos. Y ese es el sentido de esta hermosa conmemoración.

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