Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Los Sabios de Oriente trascendieron y encontraron a Jesús, en Quien se cumplen todos los trascendentales: la verdad, el bien, la unidad, el ser y la belleza. Quien busca ir más allá, encuentra a Cristo.

Homilía epif046a, predicada en 20260104, con 9 min. y 9 seg.

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Transcripción:

¡Feliz domingo para todos y hoy especialmente feliz día de la Epifanía del Señor!

Hoy quiero compartir con ustedes sobre los trascendentales y nó, los trascendentales no son otro nombre para los Reyes Magos. La verdad es que esta palabra pertenece a la tradición filosófica que ha estado más cerca de la Iglesia Católica. ¿Qué significa trascender? Trascender significa ir más allá. Algo así como no contentarse, Algo así como seguir en búsqueda. Y precisamente la palabra búsqueda está muy cerca de aquello que vivieron los que llamamos Reyes Magos, pero que en realidad, más que reyes y más que magos, eran unos sabios venidos de Oriente.

Y cuando hablamos de personas sabias, estamos hablando de aquellos que están en búsqueda, en búsqueda de la sabiduría. La idea fundamental en esta reflexión es aquello que dijo Cristo "El que busca, encuentra". Pero ten cuidado, porque no todas las búsquedas llegan a buen puerto. Por ejemplo, una persona que está buscando a toda costa el dinero puede meterse en negocios ilícitos y entonces su búsqueda, en vez de acabar en lo que tal vez él imaginaba, pues termina en una cárcel o termina en un desastre moral, o termina quizás incluso con su propia vida.

Así que no todas las búsquedas acaban bien, pero hay búsquedas que sí merecen la pena. Y esas búsquedas son las que tienen que ver con los trascendentales. Por ejemplo, uno de los trascendentales es la verdad y eso es lo que busca la persona sabia. Aquel que busca la sabiduría está buscando la verdad. Eso era lo que ellos estaban buscando. Y si tú eres un buscador de la verdad. Aunque no lo sepas, estás buscando a Dios, aunque no lo sepas. Estás en camino hacia Dios.

Éllos, no tenían completamente claro qué era lo que iban a encontrar, pero sabían que tenían que seguir su búsqueda. Sabían que tenían que seguir hacia la verdad, hacia la gran verdad que les aguardaba. Esto es muy hermoso porque indica cuáles son las búsquedas que si terminan bien y cuáles son las búsquedas, todas las demás que no van a acabar muy bien. El criterio fundamental es que si tú estás buscando algo que es trascendental y si eres honesto en tu conciencia, ten la certeza de que Dios saldrá a tu encuentro.

¿Cuáles son los trascendentales? Por ejemplo, ya hemos mencionado la verdad o por ejemplo, el bien. Busca tú, por ejemplo, ¿Qué significa una vida buena? Pero búscalo con toda tu alma. Quiero llevar una vida buena. Quiero ser bueno. Si tú eres consecuente con tu búsqueda y si no, te contentas con las cosas elementales, con las cosas pasajeras, momentáneas que te da este mundo, tú terminarás encontrando al que es bueno con B mayúscula, es decir, a Dios mismo. La verdad, el bien son trascendentales.

Hay otros que son más difíciles tal vez de identificar. Por ejemplo, la unidad. La unidad es también un trascendental. Lo Uno. Y uno puede preguntarse bueno, pero ¿Cómo puede ser que la unidad me lleve a una búsqueda y me lleve finalmente.... no sé, cómo a un buen puerto? ¿Sabes una cosa? En el fondo, todos buscamos también la unidad. Por ejemplo, es posible que a ti te suceda lo que le sucedió a San Agustín.

San Agustín se sentía roto. Él no se sentía unido. Se sentía roto. ¿En qué sentido estaba roto? Mira, él se sentía desgarrado porque, por una parte, tenía grandes aspiraciones sobre la felicidad, la amistad, la belleza, es decir, cosas muy espirituales. Pero por otro lado, tenía una dependencia de la vanidad, de una cierta codicia y de los placeres de la lujuria. Estaba roto.

Él necesitaba unidad y encontró esa unidad cuando encontró el camino de santidad de la vida cristiana. O sea que la búsqueda de la unidad es importante. También le sucede a algunas personas que están. Por ejemplo, con una máscara y entonces en su trabajo, o ante los amigos son una cosa, en la iglesia son otra cosa, en la familia son otra cosa, están rotos. Necesitas unidad y encontrar esa unidad otra vez. Si eres coherente, si eres honesto, si eres sincero y si llegas hasta el final, pues va a ser que encuentres a Dios.

Porque la unidad no es solamente la unidad interior tuya. La unidad también tiene que ver con tu conocimiento del mundo. El mundo a veces nos parece caótico, incomprensible, hasta que vamos encontrando cómo todo encaja dentro de algo maravilloso que se llama el plan de Dios. El don de ciencia, que es uno de los siete dones del Espíritu Santo, nos ayuda grandemente en esta tarea. Entonces, fíjate cómo uno puede alcanzar la unidad.

Así se llega a la unidad o buscar el ser. Dios le dijo a Moisés Yo soy el que soy. Esa experiencia de Moisés tal vez es difícil de conectar con lo que nosotros hemos vivido, pero si tú has experimentado la vaciedad, si tú sientes que tu vida es vacía, que tu vida realmente no tiene consistencia, créeme que en el fondo lo que estás buscando es aquel que es, aquel que permanece, aquel que, que en realidad es firme. Por eso dice Santa Catalina de Siena que buscar el pecado es como buscar la nada. Porque parece, pero no es.

Parecía amigo. No lo era. Parecía un matrimonio. Era pura fachada. Parecía un buen político. No lo era. Todos necesitamos encontrar el ser, no solamente el parecer, sino el ser. O sea que todos estamos buscando el Ser, el Uno, la belleza trascendente. La estamos buscando también, algo que sea bello, pero que sea bello y que no engañe. Porque si tú te encuentras con un rostro bello, con un cuerpo bello, pero que está al servicio de un imperio económico, por ejemplo de pornografía, eso decepciona. Eso es deprimente, eso es denigrante.

Entonces esos son los trascendentales. Busca la verdad, busca el bien, busca la unidad. Busca el ser. Busca la belleza. Los Reyes Magos, los que llamamos Reyes Magos. Estos sabios de Oriente trascendieron. No se contentaron, fueron más allá. Y en su búsqueda, finalmente encontraron, encontraron a Jesús. ¿Y quién es Jesús? Jesús es la verdad. Jesús es la expresión más pura de la bondad. Jesús es aquel en quien se recapitulan todas las cosas, como dice San Pablo en Efesios uno. Él es el uno. Jesucristo es el que es.

Acuérdate esa potencia de Jesucristo cuando dice Yo soy. Él es el que es. Él es el que permanece. Es el mismo ayer, hoy y siempre. Nos dice la carta a los Hebreos. Y Jesucristo es la expresión misma de la belleza, la belleza en su sentido más pleno. Por algo decía proféticamente el Salmo cuarenta y cinco Eres el más bello de los hombres. En tus labios se derrama la gracia.

El Señor te bendice eternamente, busca trascender, búscalo, encontrarás a Jesucristo que ya te está esperando. La gloria para Él.

Amén.

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