Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Dios por su misericordia nos permite a quienes no somos judíos llamarlo "Padre", y ser incluidos como sus hijos y coherederos, con plenos derechos y acceso a su gracia.

Homilía epif044a, predicada en 20250105, con 6 min. y 16 seg.

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Transcripción:

¡Feliz domingo para todos!

En muchos lugares se celebra la Epifanía del Señor el domingo posterior al primero de enero. Es el caso en Colombia y repito, en muchos otros sitios. Y por eso hoy tenemos el gozo de celebrar el Día del Señor, el día domingo y celebrar la Epifanía. Yo quiero que centremos nuestra atención un momento en la segunda lectura de la Misa de hoy, porque San Pablo nos da una noticia de amor y de reconciliación que es inmensa. San Pablo nos dice que también los no judíos son coherederos, y esa frase es la que quiero compartir con ustedes hoy, porque nos ayuda a entender el sentido de la Epifanía.

Empecemos por la palabra última. La palabra coheredero. Coheredero es el que recibe la misma herencia. ¿De qué herencia está hablando él? O sea, ¿Cuál es la herencia de la que habla Pablo? La herencia es lo propio de los hijos. Los empleados no heredan. En la época de Cristo, en la época de los apóstoles, había también esclavos. Los esclavos no heredan, los empleados no heredan, solamente heredan los hijos. Tener parte en la herencia es ser hijo, es tener los derechos que tienen los hijos, es tener las riquezas, la confianza, el cariño, el poder, todo aquello que tienen los hijos.

Ese es el sentido de la palabra herencia. Y ese es el sentido de lo que San Pablo llama ser coheredero. Eso es lo que significa ser coheredero. Bueno, ya que sabemos esto. Ahora viene un punto muy importante. Pablo dice también los gentiles, es decir, los no judíos, son coherederos. Los judíos se sentían el pueblo elegido y había un poco la idea en tiempos de Cristo y de los apóstoles había un poco la idea de que los judíos eran los elegidos y el resto de los pueblos eran los rechazados. Eso estaba ahí, como en el aire.

A pesar de que hay muchos textos en el Antiguo Testamento que le enseñaban, le enseñaba al pueblo judío que ese pueblo había sido elegido, el pueblo judío había sido elegido para llevar la luz a las otras naciones, y eso se les había olvidado a éllos. Y hay muchos textos, hay textos en el profeta Zacarías. Hay un salmo que dice "Filisteos, tirios y etíopes, todos han nacido allí y cantarán mientras danzan. Todas mis fuentes están en ti", o sea, en el Antiguo Testamento había muy clara, estaba muy clara la idea de que ser judío significa ser elegido, pero ser elegido para llevar la luz de Dios a todas las naciones.

Eso se les había olvidado bastante a los judíos, y entonces la idea que ellos tenían es que habían sido elegidos como para ser privilegiados y que los demás pueblos habían sido desechados, como quien dice yo fui elegido y todos los demás fueron desechados. Una idea bastante horrible. Bueno, pues ahora mira lo que nos dice San Pablo, que también los no judíos están llamados a ser coherederos. ¿Y eso qué tiene que ver con los Reyes Magos? ¿Y qué tiene que ver con la visita que ellos hacen allá donde José, María, Jesús?

Pues es que resulta que estos magos, estos sabios de Oriente, ellos eran no judíos, ellos eran gentiles. De tal manera que según la idea que tenían muchos judíos en tiempo de Cristo, pues si eran no judíos, es decir, si eran gentiles -son palabras sinónimas- si eran no judíos, pues eso quería decir que no eran herederos, que no había esperanza para ellos, que estaban excluidos, que estaban rechazados. ¿Ahora ves la relación que tiene la segunda lectura de San Pablo con la fiesta que estamos celebrando? Porque es que la llegada de estos Magos de Oriente es como primicias de todos los pueblos no judíos.

Estos magos de Oriente eran como las primicias que estaban indicando el camino y que estaban indicando la inmensa misericordia de Dios, esa misericordia por la que Dios a nosotros, los que venimos de pueblos no judíos, es el caso mío, es el caso de la inmensa mayoría de ustedes. Nosotros hemos sido llamados no para ser excluidos, sino para ser incluidos y para ser coherederos, para ser coherederos, es decir, para tener herencia de hijos para vivir como hijos. Para poder llamar a Dios Padre.

En resumen, en tiempos de Cristo había la idea de que los judíos eran los elegidos y los no judíos eran los excluidos. Pero como muestra el episodio de los Reyes Magos y como muestra el texto de San Pablo, la misericordia de Dios tenía una inmensa sorpresa. Y esa inmensa sorpresa era que también los no judíos podían acceder. Podemos acceder, podemos acercarnos al trono de la Gracia, podemos llegar a ser por la misericordia, por el poder de Dios, verdaderos hijos de Dios, con todos los derechos de los hijos.

Y ese, hermanos míos, ese es el sentido más bello y más profundo de esta fiesta de la Epifanía. Así que feliz domingo y feliz Epifanía para todos.

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