Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Dios sabe hablar nuestro lenguaje.

Homilía epif040a, predicada en 20220102, con 5 min. y 42 seg.

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Transcripción:

¡Feliz domingo para todos!

Este es el domingo de la Epifanía del Señor. Es decir, celebramos que el Dios que ha venido a nosotros, que se ha hecho carne en las entrañas de María, se ha manifestado, la luz ha brillado, nuestros ojos la han contemplado. Epifanía quiere decir eso la manifestación. Y hay tres puntos que quisiera compartir con ustedes hoy. Primero observemos cómo Dios se manifiesta a aquellos sabios o magos de Oriente a través de lo que era familiar para ellos, a través de lo que ellos conocían.

Los llamamos sabios o los llamamos magos porque eran gente que escrutaba las estrellas. Buscaba en los cielos. La tierra de donde ellos venían, es la tierra de la astrología, que por supuesto no le agrada a Dios. Porque creer en la astrología es poner nuestro destino en manos de las estrellas y nosotros no estamos en manos de las estrellas, nosotros estamos en manos de Dios. Así que a Dios no le gusta la astrología, pero se valió de eso para darles una señal. De manera que esa estrella tan extraña que iba como haciendo un camino hacia Occidente, fue la estrella que los fue guiando hacia Jesús.

Entonces, primer punto: Dios sabe hablar nuestro lenguaje. Dios sabe hablar tu lenguaje y por consiguiente, si estamos atentos, podremos captar las señales de Dios en nuestro propio lenguaje, en lo que es nuestro propio mundo, en lo que nosotros somos. Abramos nuestros oídos. Abramos nuestros ojos. Y descubriremos a este Dios atento, a este Dios providente que también a nosotros nos está enviando un mensaje.

Segundo: La historia de Herodes. Herodes se preocupa de saber que haya nacido el Mesías, porque eso dejaba al descubierto lo que él era. Él era un impostor. Entonces, para que no se notara lo que él era, para que no se viera su llaga, su mentira, en la cual ciertamente peligraba su vida; para que eso no se notara, cae en un crimen horrendo, produciendo la muerte de estos niños inocentes, para que no se notara. Por favor, subrayemos eso para que no apareciera su verdad. Porque la verdad de Herodes es que era un impostor. Ese era su pecado. Esa era su tragedia. Esa era su mentira. Y para que no apareciera su mentira cayó en ese crimen. Para que no se notara.

Yo pienso que nosotros podemos tener una tentación semejante tratando de que no se note, de que no se note quiénes somos. Por eso nos escondemos detrás de fachadas y de máscaras. Pero hay un peligro y es que de la mentira al crimen, al pecado, al odio, a la injusticia, no hay mucha distancia. Y Herodes es la triste demostración de que esto es así.

Tercer y último punto: Dijimos que una estrella guió a aquellos sabios de Oriente. Hoy mucha gente quiere ser una estrella. Por ejemplo, ser un influencer. Ser popular. Tener muchos seguidores. Esto atrae a muchos, especialmente a muchos jóvenes. ¿Quieres ser una estrella; para qué? Porque lo que estamos viendo en el mundo de la farándula es que cuando una estrella solo busca a la gente para sí misma, la presión social, el control que producen las expectativas en el corazón humano termina convirtiéndose en una prisión asfixiante. Y eso acaba mal. Incluso en algunos casos acaba en suicidio. Pero no está mal que quiera ser una estrella. Solo te pido, Sé tú una estrella que lleva hacia el sol. Hacia el sol que es Cristo. Piénsalo. Ámalo y vívelo.

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